De Nuestra Presidenta

Llegando a los refugiados sirios con el Evangelio y ayuda práctica

Octubre de 2013

Queridos compañeros en las misiones:

Con vuestra ayuda podemos seguir haciendo una diferencia cada día aquí en Christian Aid, enviando el apoyo necesario para los hermanos y hermanas en el frente de batalla del trabajo misionero en todo el mundo.

Estamos especialmente agradecidos por vuestra respuesta a nuestra carta enviada en junio junto con el Boletín de Oración, pidiendo ayuda para nuestras necesidades administrativas. Vuestras contribuciones hacen posible que podamos seguir sirviendo a los hermanos en el extranjero.

Debido a la inmensa tragedia humana sin precedentes y a la apertura al evangelio de los refugiados, Siria se ha convertido en un foco importante para nosotros, y estoy segura de que para vosotros también. Como misión, no podemos cambiar los conflictos que han llevado a una de las guerras civiles más sangrientas en décadas, pero podemos ayudar a las víctimas. Desde la primavera de 2011, más de dos millones de sirios han salido de su país, escapando del cruel destino de muchos de sus amigos y miembros de la familia: violaciones, secuestros, torturas y asesinatos a manos de grupos terroristas rebeldes o soldados del régimen. En lugar de permanecer en la línea de fuego, en el hogar, cientos de miles de personas huyeron, sólo para encontrarse con una miseria inimaginable, hacinados en campamentos de refugiados o en tiendas improvisadas. Además, hay cuatro millones de musulmanes desplazados dentro de Siria que están cada vez más desesperados. Estos ciudadanos sirios han perdido todo.

Christian Aid mantiene estrechos contactos con ministerios cuyos recursos se están acabando, tratando de satisfacer las enormes necesidades. Nuestros hermanos y hermanas cristianos en el Líbano, Jordania, Iraq y Turquía están trabajando día y noche para satisfacer las increíbles necesidades espirituales y físicas de los refugiados. Debido a la enorme cantidad de personas que están física y psicológicamente rotas por el horror que han experimentado durante esta guerra, los obreros cristianos han adoptado el enfoque de una vida a la vez. Se sientan con los refugiados, escuchando sus historias trágicas y orando por ellos. Muchas familias musulmanas se sienten agradecidas y bendecidas oyendo hablar de un Dios de amor que salva y provee por ellos en medio del dolor y el caos. Estas familias están compartiendo su nueva esperanza en Cristo con otros musulmanes que sufren.

Los misioneros autóctonos que están llegando a los refugiados necesitan nuestras oraciones y apoyo.

Durante una conversación telefónica con uno de los líderes de un ministerio libanés, nos enteramos de su profundo dolor por no poder proporcionar alimentos a las muchas familias de refugiados hambrientos que encuentra todos los días. Nos contó cómo, frente a un grupo de sirios indigentes asustados, citó al apóstol Pedro en el libro de los Hechos, "Plata y oro no tengo, pero lo que no tengo te doy " - su voz se quebró mientras trataba de recobrar la compostura. Aunque no podía llenar sus estómagos vacíos, compartió a Cristo con ellos. . . y la respuesta fue milagrosa. En un solo día, 200 musulmanes entregaron sus vidas a Cristo.

Por favor oren por la multitud de sirios que se sienten sin esperanza. Se necesitan ofrendas para sostener este alcance, una vida a la vez.

Hasta que Él venga,


Cynthia Finley

Presidenta

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