Un Mensaje de Nuestra Presidenta

La Reconstrucción Después del Tifón Haiyan

enero de 2014

Estimados hermanos:

Bendiciones en este Año Nuevo. Al comenzar el año 2014 anhelamos ver lo que el Señor hará para glorificar Su nombre en toda la tierra - desde el rescate más humilde de un niño huérfano hasta un gran movimiento de Su Espíritu en un área previamente no alcanzada.

El 8 de noviembre de 2013, el tifón Haiyan, la tormenta más fuerte registrada que haya tocado tierra, arrasó las provincias centrales de las Islas Filipinas. Diez millones de personas se vieron afectadas por la devastación. Más de 5,000 filipinos murieron, y los que sobrevivieron quedaron sin hogares o desplazados. El reto ahora es reconstruir.

Es imposible calcular todo el daño personal que causó el Tifón Haiyan, pero se lo puede palpar en los relatos que hemos recibido por teléfono y a través de los correos electrónicos. Regie una misionera que tiene un ministerio entre niños en Tacloban, el epicentro de la tormenta, nos habló acerca del terror que ella y su familia experimentaron junto con otras dos familias que habían llegado a su casa en busca de refugio. Las aguas crecientes los obligaron a subir al segundo piso, pero las aguas los siguieron. Luego el techo voló y la lluvia y el viento les golpeó. Los ocho niños se aferraban a sus padres o se agarraban de una cuerda para evitar ser arrebatados por los vientos feroces. Mientras tanto, el agua seguía subiendo. Después de cuatro horas terribles, la tormenta menguó. Ellos estaban empapados y exhaustos, pero todos habían sobrevivido. Pasaron varias horas antes de que pudieran ver si los familiares que vivían cerca habían sobrevivido.

Gaivan, el sobrino de Regie de cuatro años de edad, había sido arrastrado por el torrente. Ellos encontraron su cuerpo sobre el techo de una casa destruida cerca, construyeron un pequeño ataúd improvisado con trozos de madera y lo sepultaron.

Regie y su esposo se están recuperando y se preparan para reanudar las clases para los niños que quedan de los 900 que asistían a sus clubes de la Biblia después de las clases. Todos los materiales que utilizaban con los niños se perdieron en la tormenta, pero ella está lista para recibir a los niños que regresan, y ofrecerles consuelo. Durante un tiempo, en lugar del plan normal de estudios, ella va a escuchar, orar y aconsejar a los niños traumatizados.

Cuando alguien le preguntó cómo podía explicar las terribles pérdidas desde la perspectiva de una creyente, Regie dijo: "Dios tiene un propósito. Él es un Dios soberano. Todavía está en control de todo, no importa qué. Todavía es difícil creer que este evento haya ocurrido, pero yo elijo creer en Dios y confiar en Sus promesas".

Regie nos dijo: "Oren para que los habitantes de Tacloban aprendan que en todas las circunstancias pueden confiar en Dios".

No creemos que Dios trajo esta tormenta catastrófica para el pueblo filipino a propósito, pero sí creemos que muchos cuyos corazones han sido duros para con el Señor en el pasado buscarán al Dios eterno, el Señor, el Creador de los confines de la tierra para su sustento en este momento (801DIS-01). Los habitantes de esta zona de las Filipinas en general han sido resistentes al evangelio. Creemos que después de esto, y a través de los esfuerzos de los embajadores terrenales de Cristo, se fundarán cientos de iglesias.

También seguimos recordándoles la difícil situación de los refugiados de Siria, porque Dios ha usado este evento trágico causado por el hombre para hacer incursiones en el Islam. Después de años de oración, los creyentes de Siria y de los países vecinos están viendo un número sin precedentes de musulmanes que huyeron del conflicto y ahora creen en Jesucristo para su salvación eterna. En total en la actualidad hay más de un millón de musulmanes refugiados en los países fronterizos sirios. Ruegue por los misioneros que, por la gracia de Dios, están haciendo su mejor esfuerzo para mostrar el Camino, la Verdad y la Vida a cientos de miles de refugiados musulmanes (414EHCS-01).

Muchos de los misioneros que Christian Aid apoya en el centro de Filipinas y Siria poseen poco más que los sobrevivientes a quienes ayudan. Su servicio, a pesar de su propia pérdida, resplandece como una luz y es un testimonio de Dios en los lugares donde la devastación pretende reinar: “y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya”. (Isaías 61:3c)

A veces Dios usa situaciones difíciles para mostrar Su fuerza y gloria. Los creyentes que sirven a Dios con los ministerios asistidos por Christian Aid son una "manifestación de Su esplendor".

Como siempre, estamos agradecidos por su apoyo a nuestra obra en nombre de los misioneros autóctonos que están haciendo conocer el evangelio de Jesucristo entre todas las naciones.

En el amor sustentador de Jesucristo,


Cynthia Finley

Presidenta

Haga clic aquí para ver las cartas anteriores de la Presidenta

Email this page Print this page
SC: WEBCAMSP