Un Mensaje de Nuestra Presidenta

Un Misionero a los Samburu en Kenia fue Asesinado

febrero de 2014

Estimados compañeros en la Gran Comisión:

Piensen en el poder que se genera cuando nos unimos en Cristo cada día del mes al utilizar el Boletín de Oración para orar por los pedidos de oración de estos misioneros humildes.

El Señor Jesús dijo a sus discípulos: "Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré" (Juan 14: 13-14 RV). Gracias, hermanos, por orar.

Dios está respondiendo a nuestras oraciones. Agradecemos vuestra generosa respuesta a nuestra correspondencia de fin de año solicitando asistencia para los gastos operacionales. Vuestra fidelidad nos permite continuar enviando el 100 % de las ofrendas designadas al campo misionero. Este es nuestro compromiso con ustedes y les agradecemos por hacerlo posible.

Otra noticia es que a principios de diciembre de 2013 el Consejo de Administración me eligió para un segundo mandato como presidenta.

Cuando fui elegida por primera vez en 2012, entré en la posición sabiendo que Dios me había dicho que no temiera, porque Él estaba conmigo, y no debía desalentarme. Él me fortalecería, ayudaría y sustentaría con el Espíritu de Cristo Jesús (Isaías 41:10, parafraseando). Él ha mantenido su promesa.

Esta última semana nos enteramos de que un pastor joven y muy querido de Kenia, Ezequiel Lenato, fue asesinado mientras servía a nuestro Señor. Pero nuestra tristeza se ve atenuada por el fruto de su ministerio y nuestra confianza en que él se ha unido a los que claman bajo el altar "¿Hasta cuándo, Señor?", como en Apocalipsis 6:9-11.

Estamos familiarizados con el hermano Ezequiel porque trabajó con Gary Darcus, Director de la División de África de Christian Aid. Gary acaba de regresar de un viaje de cinco semanas por seis países africanos, donde se reunió con líderes del ministerio para fortalecer las relaciones existentes y construir nuevas.

Gary pasó un tiempo ministrando con Timothy Kinyua (en la foto en el sobre), el líder de un ministerio del norte de Kenia, y también conoció y trabajó con Ezequiel, quien tradujo para Gary cuando el equipo visitó una aldea en el condado de Samburu. La policía local ha podido contener las luchas políticas internas en la zona, y se cree que Ezequiel fue asesinado por bandidos que se aprovechan de la falta de presencia policial.

Ezequiel dando aceite de cocina a una mujer Samburu.

El hermano Ezequiel estaba caminando a casa el 29 de diciembre luego de su segundo domingo ministrando en un pueblo Samburu llamado Siunta. Él estaba haciendo el seguimiento de los que habían recibido a Cristo como resultado de ver la película “Jesús”. Ezequiel recibió un disparo en el abdomen, su cuerpo fue arrojado en el monte, y lo descubrieron el lunes cuando no regresó a su casa. Él tenía 35 años.

Ezequiel estaba recién casado y deja su esposa, Susan, y a los dos hijos huérfanos de su hermano y cuñada, que murió de SIDA. Por favor oren por la provisión de Dios para Susan y los niños, y que Dios use la muerte de Ezequiel para ganar muchas almas para Cristo.

El artículo en el Boletín de Oración del 20 de febrero fue escrito antes de que Ezequiel fuera asesinado. Desde su muerte hemos recibido noticias de que otro misionero ha sido golpeado y robado por bandidos en la misma zona. Estas tragedias demuestran la urgente necesidad de personal de seguridad que viaje con los pastores que ministran en el norte de Kenia, y de nuestras fervientes oraciones por su seguridad, ya que predican el evangelio de paz y alfabetizan a los Samburu.

En su amor y servicio,


Cynthia Finley

Presidenta

PD: Gracias por vuestra ayuda abundante para las víctimas del tifón Haiyan en Filipinas.

El misionero Sánchez escribió: "Muchas gracias por su regalo a tiempo. En verdad, cuando Dios envía Sus bendiciones a Sus hijos, siempre es exactamente en el momento adecuado y en la cantidad exacta”.

También el misionero Mayeth escribe: “En nombre de todos, nos gustaría darles las gracias por toda vuestra ayuda. Cada ayuda ofrecida, cada mano extendida es verdaderamente apreciada, y no hay palabras que nunca puedan expresar lo agradecidos que estamos. Es cierto que en momentos como este, no estamos divididos por raza, idioma o país, sino que estamos unidos como hijos de Dios para convertirnos en uno".

Haga clic aquí para ver las cartas anteriores de la Presidenta

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