De Nuestra Presidenta

"Y yo vi a los que fueron decapitados..." Apocalipsis 20:4

Octubre de 2014

Queridos Santos preciosos:

Nos duele el corazón presenciar esos actos horrendos de proporciones bíblicas en el Medio Oriente.

Los niños son decapitados; las niñas violadas y mutiladas. Nuestros hermanos y hermanas cristianos son asesinados y expulsados de sus hogares ante los ojos del mundo. El Estado Islámico (ISIS) sigue tomando territorios y purga ciudades y pueblos de toda persona que no se convierte.

"Váyase o muera", dicen.

Dos millones huyeron por sus vidas a la región del Kurdistán de Irak. Se fueron con sus familias y necesidades, con sólo la ropa que llevaban puesta, sin mirar hacia atrás, llevando solamente el hambre, la sed y la tristeza. Muchos de los que creyeron en Cristo sólo intelectualmente ahora se aferran a Él con fe más profunda.

Sin previo aviso o notificación, de repente se convirtieron en los que el Señor Jesús mencionó en Mateo 5:10: "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos".

Estos son los días que nuestro Señor prometió que vendrían como anticipación de Su regreso. Como en el Salmo 2, las naciones se amotinan y los pueblos piensan cosas vanas. Pero Dios ha instalado a su Rey. Su nombre es Jesucristo, nuestro Señor. Nada está oculto a Su vista. Él reinará por los siglos de los siglos. Y los que han sido decapitados y martirizados por su nombre reinarán con Él (Apocalipsis 20: 4).

Pero la desesperación exige respuesta. Nuestros hermanos y hermanas llenan las calles de Erbil, Iraq, los edificios rebosan de personas desplazadas internamente (PDI); literalmente, no hay sitio en cualquier posada. Muchos ya han muerto de sed.

Necesitan de todo.

Lo que das van a recibir, garantizado.

Christian Aid no es una organización de ayuda, pero en casi cualquier tragedia, ya sea un desastre natural o una guerra, Christian Aid trabaja con uno o más ministerios autóctonos en la zona afectada.

Estamos en contacto diario con ministerios locales dentro de Irak, y mientras muchas agencias misioneras extranjeras tienen que evacuar esas regiones, los misioneros autóctonos, los ministerios iraquíes locales, sirven día y noche, a menudo sin APOYO - permanecen para ayudar a los devastados con alimentos, agua y medicamentos necesarios.

Son las tropas de tierra que contamos para distribuir los recursos que aquellos que lo han perdido todo necesitan desesperadamente.

Estas tropas están ahí para quedarse. Ellas no van a ninguna parte. No van a ser retiradas o enviadas a casa, porque Irak es su casa y esta es su gente. Ellas fueron llamadas para un día como este.

Ellas están ayudando a las masas, una persona a la vez.

Al igual que la joven madre de Karakosh, que no tiene dinero para comprar leche o medicinas para su pequeña hija. "Hemos perdido todo y no tenemos nada. No hay lugar para vivir, no hay comida para comer y no hay esperanza”. Temblando le dice a un misionero local: "Necesito ayuda. Ya no tengo resistencia para continuar. Quiero vivir en paz”.

Al igual que el joven de 15 años de edad, de la aldea de Bartela. En el calor 118,4 grados, este adolescente sufre dolor en los riñones. "Estoy enfermo. Mi familia está muy triste porque no puede hacer nada por mí. No tienen dinero para comprar la medicina que necesito o para llevarme a cualquier hospital. Usted puede ver nuestra situación. No tenemos nada. Lo perdimos todo. Pero me gustaría seguir con vida”. Y al igual que el hombre que recibió no sólo alimentos, sino también la paz en el nombre de nuestro Señor Jesús. "Esta es la primera vez que siento alivio. Durante tres años no podía sonreír ni sentirme seguro, pero ahora me siento diferente. Tengo paz en mi corazón. Por favor oren por mis niñas. Yo creo que Jesús puede sanarlas y sanarme desde adentro".

Cuando usted se asocia a los misioneros autóctonos, que permanecerán en Irak mucho después que la ayuda extranjera se va, sus recursos se aplican inmediatamente. Su ofrenda ofrece a los refugiados comida, ropa, colchones, medicamentos, combustible, y Biblias. "Todo está disponible localmente, se puede adquirir en cuestión de horas y se distribuye dentro de unos días", dijo el líder de un ministerio. "Un ejército de voluntarios de las iglesias locales y las iglesias caseras está listo y dispuesto a ayudar”.

Ellos necesitan más fondos.

Cuando almas abatidas reciben provisiones significativas, contemplan a un Dios fiel. Un líder dijo: "Con lágrimas en los ojos y corazones quebrantados, nuestro mensaje es aún más eficaz y la gente es más receptiva a la verdad de Dios. En una crisis como esta, experimentamos un tiempo de avivamiento y despertar".

De la muerte al despertar. De la devastación al avivamiento.

Así como el aceite fluye de las aceitunas trituradas, la vida fluye de la cruz de Cristo, y Dios va a recoger una cosecha para Su gloria.

Sus ofrendas envían misioneros, alimentan y visten a los hambrientos, proveen para a los enfermos y traen descanso y esperanza a los cansados. Cuando los misioneros iraquíes locales reciben las ofrendas, las ponen inmediatamente a trabajar. Ellos compran bolsas de alimentos y medicinas, botellas de agua, ropa usada y colchones, incluso para los que duermen en los parques públicos de Erbil.

Los refugiados no sólo reciben elementos materiales, sino también se benefician de los oídos atentos de los misioneros con corazones llenos del amor de Dios.

Innumerables cristianos "culturales", que no tienen una profunda fe personal en Cristo, están llegando a conocer verdaderamente al Señor por primera vez. "El número de refugiados que se salva diariamente está aumentando", dijo un líder. "Hemos dejado de contar, porque hay demasiada gente orando la oración de salvación y comprometiéndose a leer la Biblia".

Se necesita en abundancia Biblias, Nuevos Testamentos y Biblias para niños.

Gracias por dar con sacrificio.

Su apoyo fortalece a los corazones agradecidos.

"La mano del Señor es clara sobre nosotros y nos protege del mal. A pesar de que algunos de nosotros pasamos por pruebas, creemos firmemente que el Señor nos está llevando a otro nivel de fe y a un lugar más alto de la bendición", dijo un líder.

Oramos por una bendición cien veces más grande para su vida, por ministrar a través de sus ofrendas para los creyentes en Irak.

Para Su gloria


Cynthia Finley
Presidenta

P.D. Únase a nuestro Padre Celestial levantando las cargas de los que sufren en Irak. Las ofrendas designadas para Irak son enviadas a los líderes de los ministerios iraquíes locales, que compran provisiones inmediatamente y las distribuyen. Estas son algunas maneras prácticas de ayudar:

  • Alimentos: Con sólo US$ 16 por día alimenta a una familia de cuatro.
  • Medicinas: Ayude a iniciar un fondo para las personas que necesitan medicamentos para la diabetes, el asma, problemas del corazón, problemas de presión arterial y otros problemas de salud (US$ 10,000).
  • Miles de personas están escuchando el evangelio; el suministro de Biblias se ha agotado. Provea Biblias, Nuevos Testamentos y Biblias para niños por alrededor de US$ 500 por día.
  • Colchones: Cuestan US$ 30 c/u, o US$ 12,000 por 400 colchones.

Pase la voz yendo a www.christianaid.org/iraq y utilizando #HelpLocalIraq.

Haga clic aquí para ver las cartas anteriores de la Presidenta

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