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24 de septiembre de 2013

Prepárese por el Espíritu de Oración

Por Joan Hutter

La oración crea guerreros para los reinos de Dios, inclinados pero valientes, entregados pero equipados y listos para el servicio. Sin ella vamos a la batalla con las manos vacías, pero con ella, estamos totalmente armados.

Así que los de la primera línea en Siria no pierden el tiempo "marchando" sin orar.

Recientemente escuché que algunos cristianos sirios viven en un área donde la sangre cubre todas las calles y llena cada ciudad y pueblo. Ellos tienen un mensaje para los creyentes fuera de Siria.

Primero, oren. En segundo lugar, estén firmes.

"Prepárense por el Espíritu de oración", dijo un pastor sirio.

En Siria, los creyentes se aferran a Jesús como su única esperanza y protección. Muchos se levantan a las 4:30 am para orar y normalmente ayunan. "Siempre oramos", dijo. "Ayunamos los tres primeros días de cada mes. Esta es una guerra espiritual. No existe una solución en la Tierra. La única solución viene del cielo. Oramos por la paz. El arma más poderosa que tenemos es la oración”.

Cristianos de diferentes denominaciones se están uniendo para interceder por su nación. Incluso los musulmanes están empezando a venir en busca de un Dios de paz. A medida que oyen el mensaje del evangelio, muchos recurren a Cristo. En un mundo desgarrador, donde el hermano atormenta al hermano, ellos añoran la paz.

Cuando los creyentes sirios visitan a las personas en sus hogares devastados o en los refugios improvisados con bolsas de plástico a lo largo de las carreteras y comparten el evangelio, en la mayoría de todos los casos, familias enteras reciben a Cristo como Salvador. Esto es avivamiento. En Estados Unidos oramos por un avivamiento. En Siria vemos a qué se parece.

Sin embargo, la sabiduría y la preparación más profunda es rezar antes que el terror estalle y las naciones colapsen.

A través de la oración, los creyentes sirios aceptan el llamado de Dios de permanecer firmes.

Mientras más de 2 millones de sirios han salido del país, muchos creyentes siguen valientemente en sus ciudades para mantener la presencia cristiana en Siria. En su interior desean huir para salvarse, porque los radicales asesinan sin piedad, pero estos valerosos cristianos creen que Dios se hace responsable de su seguridad. Ellos calculan el costo. Encuentran el "sí" en su corazón, se entregan al Señor y aceptan lo que les podría suceder.

Ellos preparan a sus hijos para lo peor. Miran a sus pequeños a los ojos y les explican qué hacer si hombres de negro aparecen en su puerta y presionan sus espadas contra sus cuellos - o toman las vidas de mamá y papá. Ellos les enseñan a perdonar, en amor, como Jesús perdonó.

"No queremos huir de una vida miserable cuando Dios nos llama a quedarnos", estos creyentes sirios dijeron. "Esta es una vida miserable, con asesinatos, terror y derramamiento de sangre. Sin embargo, amamos a los musulmanes y Dios ama a los musulmanes".

El olor de la muerte llena el aire, las bombas y los disparos resuenan noche y día. Algunas ciudades se asemejan a cárceles, con milicianos alineados a lo largo de las fronteras, manteniéndolos adentro. Así viven. Pero Dios es grande. A través de la oración, el ayuno y la obediencia, Él los salva de las explosiones y de los ataques por medio de la dirección del Espíritu Santo.

"Dios cambia nuestros planes y hace milagros para mostrarnos que estamos bajo su control", dijo un líder. "Estamos bajo su llamado".

¿Qué podemos hacer?

Manténgase en la brecha. Los creyentes sirios que se mantienen firmes en Damasco, la ciudad de su gozo y alegría (Jeremías 49:25), piden a suss hermanos en otros países que se mantengan en guardia con ellos delante de Su trono.

Así que ore. Rápido. Manténgase firme. Arrepiéntase. Prepárese por el espíritu de oración.

Y muévase. De algo. Para el huérfano y la viuda que vagan por las calles solos y rodean ríos de sangre. Pero Dios derrama su río de restauración a través del amor de su pueblo allí, para lavar los caminos de Su Siria. Y Él se mueve a través de los corazones de los que están aquí, de los que están ayudando de maneras prácticas y orando.

Dios está en Su trono. Él tiene el control en la tempestad y la tormenta. Y toda la gloria va a Dios.



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