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22 de octubre de 2013

Gracias por Nunca Permitirnos Olvidar

por Brittany Tedesco

Luis y Silvia Janeiro

El Dr. Bob Finley, fundador de Christian Aid Mission, quien se retiró hace algunos años, solía utilizar las reuniones del personal para educarnos. Él se aseguró de que nunca olvidemos de dónde venimos y el propósito de nuestra existencia como misión.

"¿Saben ustedes que comenzamos este ministerio evangelizando a los estudiantes extranjeros?", solía decirnos. Lo dijo tantas veces, que quedó para siempre grabado en mi cerebro.

Sesenta años atrás Christian Aid era conocido como Ayuda a Desarrollos Autóctonos (Assisting Indigenous Developments - A.I.D.) una división de Estudiantes Internacionales, Inc., un ministerio dedicado a alcanzar con el evangelio a los estudiantes extranjeros en los EE.UU. Estos estudiantes a menudo regresaban a sus países de origen como testigos de Cristo. A.I.D. proporcionaba ayuda a aquellos que se habían dedicado al ministerio de tiempo completo, pero carecían de recursos.

Me di cuenta de que no había oído la frase del Dr. Finley por un tiempo... hasta unas semanas atrás, cuando en una reunión del personal, nuestros huéspedes, Luis y Silvia Janeiro, nos lo recordaron. De hecho, ellos son ejemplos vivientes de ello.

Como estudiante de intercambio de una escuela secundaria de México, Luis pasó un año con una familia cristiana en Dakota del Norte. Amables y amorosos, "Ello me mostraron a Cristo a través de sus vidas", dijo Luis. Él se convirtió ese año y regresó con entusiasmo a México como misionero.

Luis plantó varias iglesias y formó y envío a otros creyentes como misioneros a los pueblos marginados de las zonas rurales de México. También comenzó a evangelizar a prisioneros y hombres de negocios. Su ministerio mostró la compasión de Cristo con los huérfanos y los ancianos. "La gente se estaba salvando prácticamente todas las semanas”, nos dijo.

Él le da el crédito a esa familia de Dakota del Norte.

"Sé que la visión de las misiones del Dr. Finley es la misma de Hechos 2, donde la gente de todo el mundo llegó a Jerusalén para recibir el mensaje y luego volvió a compartirlo con su propio pueblo", dijo Luis, "es lo mismo que yo experimenté”.

Varios miembros de nuestro personal han seguido los pasos del Dr. Finley, haciéndose amigos de estudiantes extranjeros que asisten a la Universidad de Virginia e invitándolos a cenar a sus casas. Nuestra Directora de la división de China, Dorothy Sun, por ejemplo, ha pasado incontables horas llegando a estudiantes chinos nostálgicos.

El objetivo de estos miembros del personal no es sólo producir otro misionero autóctono, ellos desean compartir la comunión y la verdadera esperanza en el nombre de Jesús ... pero nunca se sabe lo que la bondad puede lograr.

No sólo muchas almas en México han sido agregadas al Reino de Dios por medio de esa familia en Dakota del Norte, sino que ahora en Christian Aid estamos cosechando las bendiciones. Luis y Silvia han decidido trabajar con nosotros y abrir una oficina de Christian Aid en México.

Luis nos dijo que, gracias a que los cristianos de otros países invirtieron fuertemente en México a lo largo de los años, la Iglesia creció de manera significativa. Muchos evangélicos mexicanos creen que es hora de pasar de ser un país "receptor" a un país "dador". Luis espera dirigir algo de esas ofrendas a las misiones autóctonas de todo el mundo a través de actividades de sensibilización y recaudación de fondos.

Gracias, familia de Dakota del Norte. Y gracias, Dr. Finley, por nunca dejarnos olvidar que comenzamos como un movimiento de evangelización a los estudiantes extranjeros.

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