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1 de noviembre 2013

Recuerden mis Prisiones

Por Brittany Tedesco

Era el año 1959 en China. Bajo la dictadura despiadada de Mao Tse Tung, los miembros del Partido Comunista habían estado arrestando a los cristianos y otras personas sospechosas de ser desleales al régimen. Watchman Nee, el conocido pastor y teólogo, ya estaba en prisión.

Los comunistas convencieron con éxito a las multitudes a que vieran a los cristianos como espías estadounidenses, contrarrevolucionarios y criminales. Los creyentes perdieron sus puestos de trabajo, fueron expulsados de las escuelas, encarcelados y tratados inhumanamente en campos de trabajos forzados.

Sus casas fueron saqueadas y ellos fueron sometidos a la humillación pública, incluyendo "juicios públicos en masa". Los cristianos eran llevados a un escenario delante de miles de personas, ansiosas por ver quién "era quebrado" y juraba lealtad a Mao, o quien se aferraba a su fe a pesar de las graves consecuencias.

Dorothy Sun, una joven estudiante universitaria, fue expulsada de la universidad a la que asistía por negarse a testificar en contra de su padre, quien semanas antes había sido detenido por su fe en Cristo.

Ella era una entre un gran número de jóvenes forzados a someterse a un juicio público, incluyendo el pastor y varios miembros de su grupo de jóvenes cristianos.

De un paso a la izquierda, los comunistas le dijeron al grupo, y usted estará protegido por el Presidente Mao. De un paso a la derecha, aferrándose a la "religión del hombre blanco", y sufrirá las consecuencias.

La multitud rugía. Algunos se burlaban. Otros rogaban que el grupo diera un paso a la izquierda. Dorothy vio que dos tercios de los jóvenes fueron hacia la izquierda. Ella se escondió entre la multitud, detrás de su pastor, congelada por el miedo.

De repente, la esposa del pastor, sosteniendo a su bebé, corrió hacia el escenario, rogando que diera un paso a la izquierda, diciéndole que aún podía practicar su fe en secreto en la casa. Dorothy vio como él elevó su rostro hacia el cielo para contener las lágrimas, y luego corrió hacia la derecha del escenario. El fue asesinado dos semanas después. Pero su coraje impulsó a Dorothy a correr también hacia la derecha, y sufrir mucho a causa de ello.

Durante 20 años trabajó en un campo de trabajos forzados, muriéndose de hambre y casi irreconocible por lo demacrada que llegó a estar. Ella subsistía con los restos arrojados por sus captores, principalmente cáscaras de cebolla y de girasol.

Dorothy ahora es la directora de la División de China de Christian Aid, y lo ha sido desde finales de los años 80. A pesar de su avanzada edad y múltiples problemas de salud, ella trabaja intensamente. Una de las facetas de su trabajo es hablar en las iglesias norteamericanas para dar a conocer el trabajo de los ministerios autóctonos chinos.

La semana pasada, en la reunión del personal, recordó un incidente que ocurrió hace varios años, cuando ella y varios otros misioneros debían hablar en una iglesia durante el "domingo de misiones". Última en la fila, Dorothy esperó mientras los otros hablaban. Cuando le llego su turno, sin embargo, ya no había tiempo. Como no querían despedirla por completo, el pastor tomó el micrófono y pidió que Dorothy dijera a la congregación, en tres palabras, lo que quería transmitirles acerca de la Iglesia perseguida en China.

"Recuerden mis prisiones", dijo, citando al apóstol Pablo en Colosenses 4:18.

El 3 de noviembre fue el Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida. Fue un día para que cristianos como yo, que viven en relativa tranquilidad y libertad, recuerden sus cadenas e intercedan por los creyentes de todo el mundo que están sufriendo porque no niegan al Señor, ni se niegan a comprometer el mensaje del evangelio para satisfacer las regulaciones del gobierno.

Ellos están siguiendo los pasos de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que eligieron el horno antes que adorar a nadie más que a Dios. Ellos son el grano de trigo de que se habla en Juan 12:24...”Que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto".

Como Dorothy nos dijo en la reunión de personal, los comunistas chinos mataron a los cristianos para impedir que el evangelio se extendiera, pero nada puede detener la Palabra de Dios. China ha experimentado el crecimiento más rápido de la iglesia en la historia. Y la Iglesia está creciendo rápidamente en todo el mundo donde los santos son perseguidos.

Oremos por estos preciosos creyentes, por su paz, su disposición, para que mantengan la esperanza, y lo más importante, que no importa lo difícil de las circunstancias, no nieguen a Cristo.

Si algún día yo misma enfrento esa decisión, espero que la Iglesia recuerde mis prisiones. Recordemos las de ellos.

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