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05 de deciembre 2013

Dios lo Hace Posible

Por Brittany Tedesco

Al acercarce la Navidad, un niño decide sorprender a su madre regalándole un bonito collar. Él tiene un poco de dinero ahorrado pero necesitará la ayuda de su papá para que lo lleve a la tienda. Su padre sonríe y se compromete en ayudar.

A medida que el niño sacude su alcancía, el padre comienza a contar las monedas de cinco centavos, diez centavos y un centavo - un gran total de US$ 3. Sin darse cuenta de lo mucho que cuesta una joya, el niño le pregunta a su padre si tiene suficiente para el regalo. “No del todo, hijo", su padre le responde: "pero yo te ayudaré".

Después de un paseo en coche a la joyería, el padre deja que su hijo elija un collar... y luego paga la diferencia: US$ 57.

Cuando llega el día de Navidad - a pesar de que el padre aportó el 95 por ciento del costo del collar - el niño recibe todo el "crédito" (abrazos y besos de mamá) por el regalo.

Sarla Mahara, directora de la Division del Sur de Asia de Christian Aid, a menudo nos ha dicho en las reuniones de personal que está convencida de que Dios multiplica la ayuda financiera que enviamos a los ministerios autóctonos que asistimos. Cada año ella y su asistente revisan la cantidad total enviada a cada ministerio y lo que cada ministerio fue capaz de lograr con esa suma.

Ella nos dijo que constantemente se asombra porque una y otra vez encuentra que el ministerio fue capaz de hacer mucho más que lo que el monto en dólares que enviamos les habría permitido lograr. Ya sea para iniciar un proyecto agrícola para alimentar a los huérfanos, perforar múltiples pozos para abrir puertas para el evangelio en los pueblos no alcanzados, construir una clínica en una región que carece de todo tipo de cuidado de la salud, o incluso sólo el gran número de almas entregadas a Cristo.

Los dólares y los grandes resultados no coinciden. No creo que a menudo eso suceda en el Reino de Dios.

Dios toma nuestros recursos finitos y los multiplica en algo maravilloso. Por ejemplo, los patrocinadores oran y ofrendan para comprar un terreno que un ministerio necesita para construir un centro infantil. La cantidad no es suficiente... y luego Dios toca el corazón del propietario de la tierra para que se las regale. El centro para niños es construido, pero el número de niños que el ministerio tiene genera gastos que no pueden cubrir... y los recursos milagrosamente se extienden.

El Señor nos conduce hasta el mostrador de la joyería con nuestros US$ 3, y nos permite participar con Él para llevar a cabo algo hermoso. Aunque parezca que nuestro regalo no cubriría el costo de la necesidad, de manera misteriosa y milagrosa, ¡Dios lo hace posible!

Él ve nuestra voluntad de ayudar y la fe de los que están esperando Su provisión. Él invita a ambas partes a que se unan a Él en Su plan, y ambas partes reciben una rica recompensa.

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