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31 de enero de 2014

¡Tengo el Corazón Roto!

Por Brittany Tedesco

Una gran parte de mi trabajo es el mantenimiento de las redes sociales de Christian Aid.

"Ah, así que tienes que estar en Facebook durante todo el día”, me dice la gente cuando se enteran de mi trabajo. Sí, estoy en Facebook todo el día.

Y el otro día, mientras estaba en Facebook, leí un artículo muy interesante que un amigo publicó referente a un hombre de edad avanzada en Irán que no se ha bañado en 60 años. ¿Quién se acercaría a él, puede que se pregunte? Respuesta: nadie. El no tiene hogar, vive lejos de la civilización y duerme en una fosa en el suelo que se asemeja "a una tumba abierta". Él subsiste principalmente con una dieta de carne de puerco espines muertos y /o descompuestos.

Una situación extraña por cierto, pero lo que más me sorprendió del artículo era la forma poética en la que un periódico iraní describía la condición de este hombre. Implicaba que el hombre tenía más suerte que la mayoría, teniendo el cielo estrellado como techo y el suelo suave como una almohada. ¿Quién no querría vivir así?

Seamos realistas. ¿Quién querría vivir así? ¿Por qué está viviendo de esa manera?

El artículo es tan breve que casi perdí la explicación, pero temprano en el artículo se menciona que el hombre sufrió "reveses emocionales" en su juventud.

No es una situación tan idílica después de todo.

Yo quería hablar más de esto, así que llamé a mi hermana que nunca piensa dos veces antes de unirse a mí en largas sesiones de chat para ponderar cualquier problema extraño que haya encontrado.

"Me pregunto qué tipo de trauma sufrió de joven para convertirse en un ermitaño", comencé.

Mi hermana llevó la discusión a un nivel más amplio. “Me pregunto por qué una persona es mucho más profundamente afectada por traumas en la infancia que en la edad adulta".

En efecto. Su declaración me hizo pensar en lo vulnerables que los niños son. Y también honestos.

Hace unos meses leí un informe del líder de un grupo de creyentes libaneses que ministra a los niños refugiados sirios que llegan incesantemente a su país. La mayoría de estos niños han estado fuera de la escuela por más de tres años. Sabiendo el trauma que han experimentado, los cristianos tratan de crear un ambiente seguro y divertido para ellos, aunque sólo sea por unas horas cada semana.

En una semana típica, alrededor de 150 niños y un buen número de padres se reúnen para una sesión de títeres que ilustran historias de la Biblia.

"Los niños están felices cantando con las marionetas sobre el amor y la protección de Dios", escribió el líder del ministerio. "Ellos memorizan las canciones casi inmediatamente y recuerdan los detalles de la historia de la Biblia del programa anterior".

Una semana en particular la lección de la Biblia fue sobre Zaqueo, quien intentó encontrar paz, amor y la aceptación a través de la riqueza, pero sólo terminó con un corazón roto - hasta que conoció a Jesús y su vida entera cambió.

Me puedo imaginar lo que sucedió después, casi como si hubiera estado allí. Un niño, tal vez de 12 o 13 años, de repente habló en medio del espectáculo de marionetas: "¡Tengo el corazón roto! Amo a mi padre y lo extraño".

¿Quién sabe lo que pasó con el padre del niño? Tal vez fue asesinado. O tal vez se quedó atrás para combatir en Siria.

Puedo imaginar el silencio que siguió probablemente luego de la confesión sincera del niño. El líder del ministerio hizo una pausa, dejó a su títere y salió de detrás del escenario de títeres.

"Lo miré y le aseguré que Jesús puede reparar su corazón roto. ‘Él puede estar contigo todo el tiempo y nunca te dejará. Ven a Él '", escribió el líder del ministerio.

“Y mientras estaba compartiendo esta verdad con el niño, sentí una sensación de pesadez en mi corazón. Estoy en un lugar lleno de niños con corazones rotos. Han perdido tanta gente y cosas. Han perdido a familiares, amigos, parientes, vecinos. Han perdido su escuela, los juguetes y tiempo de diversión. Han perdido su sonrisa”.

Leyendo las palabras del hombre, de repente me di cuenta de la profunda importancia del teatro de títeres, las canciones y los juegos. La importancia de lo que este hombre está hacienndo para crear un refugio para los niños perturbados donde aprenderán la verdad y escucharan las palabras de amor de nuestro Señor, su Sanador.

Christian Aid apoya a muchos ministerios en todo el mundo que están llegando a los niños. En Ucrania, los misioneros rescatan a niños de la calle, sin hogar, drogadictos, y les ofrecen vivienda y rehabilitación. En Sri Lanka, una mujer ha creado un centro para criar a niños que han sido abusados sexualmente. En Camboya, un ministerio paga el rescate de niñas prisioneras en burdeles.

Estos ministerios no dirigen meros orfanatos o centros de acogida, sino salas de emergencia espirituales, donde el bálsamo curativo del amor de Dios se vierte en almas jóvenes heridas a través de un discipulado activo.

A pesar de que estos niños han sido traumatizados en la etapa más vulnerable también en la etapa más vulnerable de sus vidas están experimentando el amor de Dios. Ellos no tienen que crecer y vivir como si no tuvieran esperanza.

Por el contrario, muchos han crecido para convertirse en hombres y mujeres de Dios, fuertes, con un lugar especial en su corazón para los niños vulnerables de sus naciones.

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