Blog

15 de Mayo de 2014

Qué Hacer con los Musulmanes

Por Brittany Tedesco

Cada vez que visito a mi familia política es una de esas historias contadas alrededor de la mesa durante la cena. Mi marido estaba en tercer grado y llegó a casa llorando porque un niño más grande en la clase le había pegado. Su padre gritó: "¡Nunca vuelvas a casa llorando otra vez! ¡La próxima vez le pegas aquí!", dijo, señalando su nariz. La historia entonces conduce a todas las peleas en las que mi marido se metió en la escuela intermedia y secundaria. Al parecer, él nunca perdió una pelea, de lo cual su padre sigue estando orgulloso.

Ser capaz de controlar a los enemigos es tan estadounidense como el pastel de manzana.

Pero en realidad esto no concuerda con el mandato de "poner la otra mejilla" que Jesús dio a sus seguidores.

¿Quiénes son nuestros enemigos, por cierto?

Si me hubiera preguntado eso hace unos años, probablemente habría dicho que los musulmanes.

Para ser perfectamente honesta, he estado preocupada por la afluencia de los musulmanes a mi país. He sacudido mi cabeza con desaprobación al pasar por una mezquita en construcción mientras conducía en el tranquilo suburbio de mis padres en Texas.

Como la mayoría de la gente, soy muy consciente del terrorismo que el islam radical puede producir. Muchos ministerios asistidos por Christian Aid han sido víctimas de este terrorismo.

Leí un libro de una ex musulmana siria que ahora vive en los EE.UU., que examina el origen del Islam. Ella explica cómo este nació de una mentalidad de supervivencia de matar o morir. Los beduinos que vivían en el desierto, donde la comida y el agua eran escasas, sabían que tenían que asaltar y saquear otros campos con el fin de sobrevivir. Después de todo, en cualquier momento, ellos podían ser atacados. En este entorno duro e implacable se formó una religión para afirmar y aprobar el allanamiento y el saqueo.

La autora advierte a los occidentales que tengan cuidado con los inmigrantes musulmanes debido a su mentalidad de "allanamiento". Después de mudarse a los Estados Unidos, se horrorizó al encontrar una amiga musulmana que estaba destruyendo mercancías en una tienda de comestibles. Su amiga le dijo que la razón era que el dueño de la tienda era un judío.

"Estos son nuestros enemigos", pensé al leer esto. "Tenemos que protegernos de invasores como ellos".

¿Pero no dijo Jesús que si alguien “te quite la capa, ni aun la túnica le niegues”? Lucas 6:29

No me entiendan mal. No estoy sugiriendo que todo va a mejorar si fingimos que no están aquí. Pero me acuerdo del pasaje de la Escritura que dice "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes." Efesios 6: 12.

¿Son los musulmanes realmente nuestros enemigos? ¿O son simplemente personas como tú y yo, pero atrapados en la trampa del Islam? Creo que haríamos bien en poner nuestros temores a un lado, y acercarnos a ellos.

Hace poco una amiga y compañera de trabajo subió a un taxi en el aeropuerto y, en lugar de absorberse en su teléfono, decidió dedicar su atención al conductor: un musulmán de Pakistán. Su cordialidad lo animó a compartir algunas de sus creencias y ella, a su vez, pudo compartir su fe. Cuando él la dejó en su destino, le dio las gracias por enseñarle muchas cosas que nunca había sabido sobre el cristianismo.

“Acérquense a sus vecinos musulmanes", nos amonestó recientemente una ex musulmana de Egipto en reunión de personal.

Es una cuestión de hospitalidad.

Nuestro Director de Desarrollo nos habló de la increíble hospitalidad que experimentó al regresar de un viaje a Asia Central, una región en su mayoría musulmana,. Al caminar por un pueblo, su compañero de viaje lo desafió a tocar cualquier puerta, asegurándole que de inmediato los invitarían a su interior.

Escéptico, nuestro Director aceptó el desafió. No sólo la familia en cuya puerta tocó lo invitó a pasar al interior, sino que le sirvieron alimentos y dejaron todo para sentarse y hablar con su nuevo huésped. Cuando ya era hora de marcharse, le entregaron una bolsa con pasas de uvas que habían estado secando al sol.

Nuestro Director podía haber sido una persona con malas intenciones. Podía haber tenido un arma o ser un ladrón. Podía haber tenido una mentalidad de allanamiento.

Pero aun así los hicieron pasar a su humilde casa, sin sospechas, y lo trataron como a un invitado de honor.

Si estos aldeanos sin Cristo pueden dejar a un lado el miedo y recibir a un extraño, nosotros también podemos hacerlo.

Además, "Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?" Salmo 27:1


Email this page Print this page
Commentarios


SC: WEBCAMSP