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1 de julio de 2014

Liberada: Parte II

Por Brittany Tedesco

En el blog de la semana pasada, escribí un poco acerca de los velos que las mujeres musulmanas usan, y cómo los velos no son sólo un símbolo de la opresión masculina, sino un requisito de un dios a quien muchas mujeres musulmanas conocen y tratan de agradar.

Nos quedamos en la parte cuando Amani se quitó el velo en el avión a los Estados Unidos. Inicialmente sorprendido, su hijo más tarde escribió un poema e incluyó la línea "ella me enseñó la libertad por medio de la libertad de su cabello".

Una libertad que se encuentra sólo en Cristo, quien quitó los velos que cubrían nuestro rostro cuando nos llamó de las tinieblas a la luz.

"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor". 2 Corintios 3:18

El mismo pasaje escandaloso en el libro de Juan que atravesó el corazón de Amani y desafió la opinión del Islam sobre las mujeres haría lo mismo por Isik.

Después de que su primer marido intentara tirarla de un edificio de ocho pisos, Isik convenció a la agencia de turismo para la que trabajaba para que la trasladaran desde su oficina en Turquía a una en los EE.UU.

Ingenua y vulnerable, se casó y tuvo una hija con un drogadicto que además la maltrataba. Y, sin embargo, así como los animales maltratados permanecen con su abusador, Isik todavía se aferraba al Islam.

Su primer trabajo en Estados Unidos, irónicamente, fue uno que le consiguió una amiga... en una iglesia. Uno de los requisitos del trabajo en la iglesia era a participar en oraciones matutinas. Ella nos dijo que tuvo una conversación de "corazón a corazón" con Dios, diciéndole que las reuniones de la mañana eran obligatorias en su empleo.

La escritura que se leyó esa primera mañana la sorprendió ... una mujer, sorprendida en el acto mismo de adulterio, fue llevada ante Jesús para ser apedreada. "El que esté libre de pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella".

La ira brotó dentro de ella. Según el Corán, la mujer merecía ser lapidada. ¿Porque la salvó Jesús? Su pecado merecía el castigo! ¿Dónde estaba la justicia?

El pastor de la iglesia le explicó Isik que el pecado de la mujer recibió su castigo, cuando Jesús se hizo pecado por ella y murió en una cruz.

La lucha interna de Isik comenzó. Jesús era tan opuesto del dios del Islam ... y sin embargo, ¿cómo iba a romper su lealtad hacia el único dios que había conocido? El era odioso, pero familiar.

Después de una lucha interna, Isik decidió poner fin a su vida un día, después del trabajo. Esa tarde se encerró en un baño y comenzó a llorar interiormente preguntándole a Dios por qué la odiaba tanto.

Más tarde ese día, su jefe (el pastor de la iglesia) se acercó a ella con un mensaje: "Dios ha escuchado tu clamor mientras estabas en el baño y quiere saber si le aceptas como Señor y Salvador".

En ese instante, el dios del Corán, el "dios que odia", como lo describe Wafa Sultan, fue expuesto como un fraude cuando el verdadero Dios respondió al clamor de Isik.

Me pregunto por qué la gente se molesta creando realidades alternativas cuando la Verdad es infinitamente más hermosa.

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:32).

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:32).

Amani e Isik han dedicado sus vidas a exponer la falsa realidad del Islam. Amani lo hace utilizando sólo los textos islámicos, mostrando sus discrepancias, así como las referencias a Jesús, y compartiendo la verdad acerca del verdadero Dios con los musulmanes: un Dios que ama.


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