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24 de julio de 2014

El Cielo es Real

Por Brittany Tedesco

Apuesto a que has oído hablar de alguien, tal vez el amigo de un amigo, que ha tenido una visión del más allá. Tal vez fue debido a una experiencia cercana a la muerte en que su espíritu abandonó temporalmente su cuerpo. He oído algunas de esas historias, procedentes esencialmente de cristianos que tuvieron una visión de los cielos y no deseaban "volver" a la tierra.

Pero también he oído historias no tan agradables. Mi esposo me habló de un conocido, un no creyente, que le contó su experiencia cercana a la muerte (y la visión que siguió) que le horrorizaba. El recuerdo lo perturbaba y no quería hablar de ello.

Ese tipo de experiencias fascina a mucha gente. Basta con ver la popularidad del libro (y la película) El cielo es Real. Un niño de cuatro años de edad supuestamente pasó algún tiempo en el cielo durante una cirugía de emergencia, y la gente acude a él para aprender lo que él vio y oyó.

Instintivamente sabemos que estamos hechos para algo más que esta existencia terrenal. Como una vieja cita lo puso "Tu no tienes un alma. Eres un alma. Tienes un cuerpo". Y este cuerpo no está destinado a durar toda la eternidad. Un día cambiaremos éste cuerpo perecedero por uno no perecedero.

Mi amiga Janice me dijo el otro día: "No me importa lo que voy a hacer en el cielo, aunque sea la empleada que limpia los baños". Nuestra conversación derivó a la pregunta de si en el cielo va a haber una necesidad de baños o de empleados de limpieza. Al darnos cuenta de lo poco que sabemos, comenzamos a reír, alegres de que un día sabríamos.

Dallas Willard escribió: "Estamos hechos para vivir en el reino de Dios. Es nuestro hábitat natural". Puedo dar fe de ello. Para mí, llegar a ser cristiana fue como volver a casa. Se siente bien.

Si eres como yo, a veces puedes sentir que el reino espiritual esta muy cerca y, al mismo tiempo, muy lejos. Las cosas terrenales pueden dominar tu vida.

James Cuffee (centro con camisa blanca) se regocija con los nuevos creyentes que acaban de ser bautizados.

Creo que ésta es la razón por la que Dios ha permitido que ciertas personas tengan experiencias "de otro mundo" y visiones: para mantener su atención donde debe estar. El apóstol Pablo podía recordar la hora exacta en que fue "arrebatado hasta el tercer cielo", aunque no estaba seguro de si en ese momento todavía estaba en su cuerpo o fuera de él (2 Corintios 12:2 ).

En Christian Aid Mission acabamos de escuchar el informe de Jacobo Cuffee, un misionero autóctono de Liberia, y hoy en día un apóstol, que nos habló de una visión que tuvo en 1985.

El vio gente, de todos los grupos étnicos de la tierra, sufriendo en lo que él sabía era el infierno. También vio una fila de personas, de todas las nacionalidades, marchando con ramas levantadas por encima de sus cabezas hacia lo que él sabía era el cielo. Una mesa los estaba esperando, y sobre la misma había coronas: sus recompensas. La visión de James volvió una vez más hacia el infierno antes de terminar.

Él supo lo que debía hacer, y lo ha estado haciendo desde entonces: compartir el evangelio con la gente de su país que nunca ha escuchado el nombre de Jesús. James fue una vez como ellos. Creció en medio de gente que prefería permanecer borracha en jugo fermentado de la caña de azúcar antes que enfrentar la realidad de la vida de pobreza en la aldea. Su padre practicaba vudú, y para James era como un dios. Él no tenía conocimiento del único y verdadero Dios.

Liberia no es un lugar bonito. Después de tres guerras civiles y 20 años sin agua corriente ni electricidad, el pueblo carece incluso de las herramientas básicas que les permitan valerse por sí mismos, cosas como tractores, semillas, fertilizantes y herramientas agrícolas. Más del 60 % de la población está desempleada y los que trabajan ganan entre 50 centavos y US$ 2 al día.

Pero James no deja que la falta de recursos le impida realizar el propósito de su vida. ¿No hay transporte? Él camina, a veces hasta 8 horas a través de una selva para compartir a Cristo en una aldea remota. ¿Malaria? Ya lo creo. ¿Enfermedades transmitidas por el agua? Es sólo otro día en la vida de James Cuffee.

¿No puede comprar un proyector para mostrar la película Jesús a una multitud de personas? James alquila una. ¿No puede pagar una canoa para cruzar un lago para llegar a las aldeas no alcanzadas? Él alquila una.

Esa visión que vio encendió un fuego en él que nunca se apaga, y creo que lo ha sostenido a través de las experiencias más oscuras y difíciles de su ministerio ... porque él es, literalmente, una de las personas más genuinamente alegres que jamás haya encontrado.

Él tiene el cielo en su mente, y está decidido a traer a otros con él. Ayudémoslo a hacerlo.


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