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14 de agosto de 2014

La Manera Ordinaria en que Nuestro Extraordinario Dios nos Habla

Por Brittany Tedesco

¿Alguna vez ha pasado por un mal momento y clamado a Dios en busca de respuestas ... y entonces Él te respondió por medio de un libro? En este caso no me refiero específicamente a la Biblia, sino a un libro escrito por alguien que tal vez pasó por exactamente lo mismo estás experimentando.

Tener una relación con el Dios de la creación es interesante. Nunca se sabe cómo responderá a una pregunta. Él me ha respondido en formas inesperadas, y comunes, como toparme con un amigo que tenía las palabras justas para mí. O guiándome al libro adecuado.

En Christian Aid Mission acabamos de recibir la carta de un hombre cuyas preguntas a Dios en un tiempo difícil de su vida fueron contestadas por un libro, Reforma en las Misiones Extranjeras, escrito por nuestro fundador, el Dr. Bob Finley:

Estimado Dr. Bob Finley,

Quiero darle las gracias por su libro Reforma en las Misiones Extranjeras. Ha sido una gran bendición y me llego en el momento justo, a través de un amigo. Su libro me ayudó a entender las dificultades que mi familia y yo pasamos como misioneros.

En el año 2005, a través de una agencia misionera, mi iglesia nos envió desde México a un grupo tribal situado en el norte de la India, donde pasamos los siguientes ocho años.

Como usted describe acertadamente en su libro, a pesar de que estábamos tratando de hacer lo mejor, estábamos haciendo un trabajo contraproducente. Hacia el final de nuestro tiempo en la India, el Señor nos mostró claramente que nos estaba cerrando las puertas a mí y mi familia allí ... pero en ese momento estábamos confundidos, desorientados, y teníamos tantas preguntas. Y luego vino el libro que nos proporcionó las respuestas que necesitábamos para confirmar lo que el Señor nos estaba tratando de decir. ¡Qué gran bendición fue para nosotros!

Ahora estamos de vuelta en México e inspirados por su trabajo en los EE.UU. Estamos en las primeras etapas de comenzar un trabajo misionero en nuestra ciudad natal. Aquí hay cinco albergues administrados por el gobierno para los pueblos tribales que vienen de las montañas y las selvas en busca de empleo, o que buscan atención médica. Estamos autorizados a evangelizar en esos albergues.

Por otro lado, hay cerca de cinco zonas de la ciudad donde estas personas tribales viven permanentemente, porque salieron de sus comunidades huyendo de la violencia de las pandillas criminales de la droga.

Además, cada mes de diciembre mi gobierno estatal ofrece una fiesta para la comunidad internacional en mi ciudad. En el pasado representantes de alrededor de 50 países participaron de esas fiestas.

Y, por último, hay inmigrantes ilegales procedentes de América del Sur que están volviendo a sus países porque no pudieron entrar a los EE.UU.

Ya estamos involucrados en estas cuatro áreas, pero apenas empezamos a compartir nuestra visión y reclutar a un equipo de voluntarios. Por favor oren por mí, ya que necesito sabiduría, coraje y humildad para seguir el camino correcto sin comprometer esta nueva visión.

En Él,

-A.L.

Image credit: imb.org/women

Hace más de 60 años, Christian Aid Mission comenzó como un acercamiento a los estudiantes extranjeros en los EE.UU., que en los años 1950 eran bastantes, y ahora hay muchos más. Para alcanzar al mundo para Cristo, un americano (o mexicano) no necesita mirar más allá de su propio patio trasero. ¿Por qué volar al extranjero para llegar a un solo grupo étnico cuando uno puede quedarse en casa y llegar a personas de todos los rincones de la tierra?

De hecho, el director de nuestra oficina de México, Luis Janeiro, fue guiado al Señor por una familia de Dakota del Norte cuando vivió con ellos como un estudiante de intercambio de su escuela secundaria. Usted puede leer más acerca de su historia aqui.

Antes de que Bob Finley fuera dirigido por el Señor a llegar a los estudiantes extranjeros en los EE.UU. y apoyar a aquellos que regresaban a sus países como misioneros de tiempo completo, pasó por un período de confusión e incertidumbre. A finales del 1940 su corazón para las misiones en el extranjero lo llevó a Asia, que recorrió predicando el evangelio. Pero más tarde se vio obligado a abandonar la región. Los comunistas habían tomado el poder y estaban expulsando a los extranjeros.

El preguntó: "¿Y ahora qué, Señor? ¿Ahora cómo voy a tomar parte en la Gran Comisión?"

Y entonces Dios le respondió, y así nació una visión, una visión que Bob Finley anotó en un libro.

"El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios" (2 Corintios 1: 4 RV).

La respuesta de Dios podría venir en la forma de un libro que contiene las palabras de consuelo de alguien que ha estado allí, ha hecho eso, y conoce la forma de solucionarlo.


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