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16 de septiembre de 2014

El Capitán es el Último en Salir

Por Steve Van Valkenburg

La semana pasada recibí un informe del líder de un ministerio asistido por Christian Aid Mission. Él había escuchado que uno de sus contactos dentro de Siria, un cristiano que optó por permanecer con el propósito de compartir a Cristo, recibió un disparo en la cabeza. La esposa del hombre había desaparecido, probablemente secuestrada.

Ese hombre podía haber salido del país de haber querido. Al igual que otros pastores y obreros cristianos sirios, tenía conexiones y podía haber encontrado una salida segura.

Muchos se han ido, y por buenas razones. Algunos no tuvieron otra opción, huir o morir. Algunos creyeron que tendrían mejores oportunidades de ministerio permaneciendo. Desde luego, no los envidio, pero ¡oh, cómo respeto a los que han quedado atrás, en Siria e Irak!

Se quedan porque tienen la oportunidad de compartir a Cristo como nunca antes. Durante años han orado por un avance espiritual y ahora lo están viendo. Sus amigos y vecinos nunca han sido tan abiertos al evangelio.

Se quedan porque están pastoreando rebaños, grupos de creyentes que se reúnen en secreto, y el capitán es el último en dejar un barco que se hunde.

Pienso en un pastor que sabe que él y su familia pueden morir en cualquier momento. Teme lo que les pasaría a su esposa y tres hijas si fueran capturadas. Pero hay 100,000 desplazados internos que viven cerca de él que necesitan el evangelio. Su ministerio se está expandiendo. Él está viendo muchos más frutos que lo que podía haber imaginado hace cuatro años.

Pienso en los misioneros cristianos en Siria que están llegando a miles de personas, a pesar de que deben viajar por zonas peligrosas. Ellos están compartiendo el evangelio con los musulmanes, en zonas islámicas. Un califato ISIS no está deteniendo al evangelio.

Sé de misioneros que ministran a los refugiados sirios 18 horas al día, siete días a la semana. Ellos aguantan esto, a pesar de las presiones personales, porque quieren honrar a Cristo y cosechar una gran cosecha. Ellos han estado orando por los musulmanes, y de repente a su alrededor hay musulmanes receptivos al evangelio.

Pienso en aquellos que viven con poca comida o electricidad. En Siria, la comida es escasa y cara. Muchas personas han muerto por una sola pieza de fruta. Raramente hay agua corriente en su área. Si no hay electricidad cuando hay agua disponible, las bombas no funcionan para llenar los tanques de agua.

¿Por qué iba alguien a permanecer voluntariamente en Siria en estas condiciones, cuando sus allegados están perdiendo sus vidas?

Se de misioneros que se quedaron en Mosul, Irak, una zona controlada por ISIS, porque muchos tienen hambre de la verdad.

Este trabajo no es para los débiles de corazón. A través del sufrimiento y la perseverancia, estos cristianos están madurando en la fe, deben confiar en Dios mucho más que antes. Ya estaban sirviendo en zonas islámicas, pero nunca bajo esta presión y tanto peligro.

No sabemos en que condición el mundo estará dentro de un año, pero sabemos que ahora tenemos oportunidades para marcar una diferencia en las vidas de estos misioneros fieles en el Medio Oriente, y en las vidas de millones atrapados en la guerra.

Muchos miles de cristianos carecen de alimentos y medicinas básicas. ¿Qué pasaría si estuviéramos desnutridos y supiéramos que hay creyentes al otro lado del mundo con los medios para proveer para nosotros?

Y ¿qué pasa con los no creyentes? Cuando los misioneros tienen fondos para alimentos, agua, medicinas, etc. para darles en el nombre de Cristo, muestran Su amor a ellos, tanto física como espiritualmente.

Podemos ser los instrumentos de Dios para proporcionar el Nuevo Testamento y audio Biblias a los miles de musulmanes que tienen el deseo de conocer la Palabra de Dios.

Así que oremos y demos a nuestros hermanos y hermanas que sufren, para que Dios atraiga a los terroristas a Sí mismo, para que los ojos de millones de personas se abran al Señor Jesucristo... por corazones receptivos. Sólo el mensaje del evangelio puede cambiar los corazones.

Intercedamos por estos misioneros, los últimos en salir. La diplomacia tiene su lugar, pero los cristianos sirven a la función más importante en el Medio Oriente, debido a que sólo nuestro mensaje puede producir la verdadera paz.

Steve Van Valkenburg es el Director de Medio Oriente de Christian Aid Mission. Él está en contacto regular con los ministerios autóctonos (locales) que sirves dentro de Siria, Irak y los países circundantes. Usted puede unirse a nuestro esfuerzo para ayudarles orando, dando a www.christianaid.org/iraq, y utilizando #HelpLocalIraq.


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