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30 de septiembre de 2014

Un Talento

Por Brittany Tedesco

Durante el verano, una organización japonesa no lucrativa recaudó fondos envolviendo neumáticos y pelotas de goma con denim (la tela de los jeans), para luego tirarlos a los leones, tigres y osos. Como buenos carnívoros, los animales rasgaron y desgarraron el material, que luego se utilizó para confeccionar "Zoo Jeans". Por solo US$1,500, una persona podía ser la orgullosa dueña de un par de pantalones desgarrados por animales de carne y hueso. ¡No hay dos pares iguales!

Aprecio su creatividad en la recaudación de fondos para su causa. Sin embargo no todo el mundo comparte mis sentimientos. Los críticos expresaron su preocupación de que los animales salvajes de gran tamaño estaban siendo condicionados a salivar ante la visión del denim. A otros les preocupaba que los instintos de los animales eran explotados y que no se les pagara un salario justo por su duro trabajo.

"Tiren un poco más de carne en sus jaulas", pensé. Eso sí, no la cubran con denim.

Cuando se trata de la recaudación creativa de fondos, los patrocinadores de Christian Aid Mission son unos de los mejores. Puede que no tengan acceso a una jaula llena de animales del zoológico para el negocio de la ropa, pero muchos de ellos han usado lo que estaba a su disposición para invertir en el Reino.

Sé de una pareja propietaria de una panadería que coloca copias de nuestro Boletín de Oración junto a sus creaciones culinarias. Este simple gesto ha abierto la puerta a muchas conversaciones con personas interesadas en escuchar acerca de Christian Aid Mission.

Otra pareja vendió su condominio y donó parte de las ganancias a la obra de las misiones autóctonas. En la carta que enviaron con su donación, escribieron que la suma proveniente de la venta originalmente estaba destinada a su jubilación, pero decidieron confiar en el Señor con su futuro terrenal e invertir en algo con valor eterno.

Los siervos a quienes su señor les dio respectivamente cinco talentos y dos talentos (sumas de dinero), son anunciados en la Biblia como "buenos y fieles" (Mateo 25). Ellos invirtieron sus talentos y duplicaron su valor.

Pero ¿qué pasa con el siervo que sólo recibió un talento? Tal vez pensó que no podía hacer lo mismo que los demás hicieron con sus talentos. Tal vez sintió que la suma era demasiado pequeña para invertir.

Así que enterró su talento en la tierra.

¿Pero que hubiera pasado si se hubiera detenido por un momento a pensar en cómo podía utilizarlo creativamente, para beneficiar a su amo?

El Dr. Bob Finley, fundador de Christian Aid Mission, cuenta la historia de una familia que conoció en Corea durante la década del 1940. El evangelio había echado raíces en ese país y se había extendido rápidamente. En ese momento, la mayoría de los coreanos vivían tranquilos, pero abrumados por la pobreza y viviendo en pequeñas casas de un solo cuarto, trabajando todo el día sólo para alimentar a sus familias.

¿Cómo podían contribuir a la obra del Reino? Al menos una familia encontró la manera. Ellos cambiaron su dieta básica de arroz por la menos deliciosa y costosa de mijo. Lo que ahorraron lo dieron a la iglesia.

Ellos tenían sólo "un talento", pero encontraron la manera de utilizarlo e invertirlo.

Los niños son los principales ejemplos de los que solo tienen un talento. Sus recursos son limitados, ya que tienen que depender de otros para sus necesidades. Y sin embargo, en los años que he trabajado aquí, he sabido de muchos niños que nos han enviado su asignación como una inversión para beneficiar a su Maestro.

Para su cumpleaños, la hija de nuestra Directora del Ministerio de Niños dijo a sus amigos que donaran a la obra misionera en lugar de comprarle regalos. La sobrina de 11 años de edad de otro miembro del personal de Christian Aid hizo y pasteles los vendió para recaudar fondos para los ministerios autóctonos.

Hace varios años viajé a Nueva Jersey para visitar una iglesia que había estado patrocinando a algunos misioneros autóctonos. Yo iba a dar una presentación a los niños en la escuela dominical, para introducirlos a nuestro Boletín de Oración para Niños. Mis ojos fueron atraídos por una de las paredes que mostraban un dibujo muy grande de una cabra, a la que le faltaban las patas traseras. El maestro había creado un rompecabezas de la cabra, pero solo habían completado las tres cuartas partes. Vi como los niños ponían monedas en un frasco, y el maestro pegaba otra pata de la cabra en su lugar. Cuando estuviera terminada, el dinero en el frasco se utilizaría para comprar una cabra para una familia pobre en el extranjero.

Hay tantas cosas que se pueden hacer con sólo "un talento".

"Es posible que no desee seguir este ejemplo", me advirtió nuestra directora del Ministerio de Niños mientras me entregaba una nota de una familia pobre de la escuela. En ella, la madre había escrito que parte de la donación que había enviado era dinero que ella y sus hijos habían ganado participando en un experimento psicológico pagado realizado por una universidad.

Prestar su cerebro a la ciencia podía ser inusual, pero no más extraño que volcar un cubo de agua helada sobre su cabeza.

Los humanos somos seres creativos. Y eso nos viene por ser creados a la imagen de un Dios creador. Y cuando la creatividad se fusiona con la fe, no importa si uno tiene cinco talentos, dos, o sólo uno, siempre se puede encontrar la forma de invertirlo para Su gloria.


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