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14 de Octubre de 2014

Orando por ISIS

Por Charles Burge

El Sello de ISIS

La primera plana del periódico Wall Street Journal de esta semana presentó la situación de manera sucinta: "EL ESTADO ISLÁMICO ES RESISTENTE".

Ninguna sorpresa. De hecho, es exactamente lo que me he acostumbrado a esperar.

Todos estamos familiarizados - tal vez anestesiados - a los titulares actuales. El Estado Islámico (ISIS) marcha desafiante en todo el Medio Oriente, decapitando a personas y causando estragos. A pesar de los esfuerzos de los EE.UU. y los demás, no parece haber ninguna manera de detenerlos. En su lugar, parecen estar creciendo en número y notoriedad. El reclutamiento de ISIS atraviesa las fronteras de los países occidentales. Todos los días se descubren nuevos grupos terroristas, inspirados por el mal publicado abiertamente.

Nos horrorizamos justamente por esta flagrante demostración del mal. Los políticos y los expertos seculares están perplejos y no tienen soluciones. Nadie puede encontrar una razón de por qué ocurre esto, y mucho menos ofrecer soluciones reales.

Nosotros, la iglesia del Señor Jesucristo, podemos ofrecer ambas. Tenemos la clave para ganar esta guerra.

No voy a hablar de las medidas militares. Ellas tienen su lugar en esta tierra. Pero yo estoy hablando de una batalla espiritual.

El apóstol Pablo reconoció este tipo de guerra: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6: 12). Pablo enumera las armas a nuestra disposición, que incluyen: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia...y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz...y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios...orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios 6: 13-18).

Así es como la Iglesia de Jesucristo lucha contra ISIS: con el evangelio de la paz, la palabra de Dios, y la oración continua y ferviente.

Puedo oír a alguien decir ahora: "Claro, yo oraré para que ISIS sea bombardeado hasta que venga el reino venidero".

Es una reacción comprensible, pero va en contra de las órdenes del Señor Jesús: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos,…y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5: 43-44).

Ya lo sé. Debo admitir que tales órdenes son Imposibles, excepto por la gracia de Dios. Pero tenemos que confiar en Él para hacer exactamente lo que dijo que iba a hacer: Tener representantes de cada tribu, nación y lengua redimidos por la sangre del Cordero. Y tenemos que hacer nuestra parte amando no sólo a nuestros vecinos sino también a nuestros enemigos.

Después de todo, si Dios pudo redimir a un terrorista como Saúl - que se convirtió en el apóstol Pablo - Él puede ciertamente hacer lo mismo con un terrorista de ISIS, como un donante recientemente me recordó.

Durante años Christian Aid Mission ha estado trabajando con las iglesias locales y los ministerios de Iraq, Siria y otras áreas del Medio Oriente afectadas por ISIS. Ellos están en su lugar, proveyendo no sólo alimentos, refugio y necesidades físicas, sino también consejo espiritual y oración.

Las oportunidades para el evangelio abundan. Los misioneros autóctonos están ministrando a las familias lastimadas y solitarias que buscan refugio de los terroristas. Y son testigos de miles de profesiones de fe en Jesucristo. Y ellos permanecerán cuando los trabajadores de socorro y suministros extranjeros se hayan ido.

Para apoyar los esfuerzos del ministerio entre los refugiados que huyen de ISIS, vaya a www.ChristianAid.org/Iraq. Usted puede encontrar un enlace para donar directamente a esos esfuerzos, un vídeo que puede compartir y materiales para descargar y distribuir dentro de su iglesia y círculo de influencia.

ISIS y su calaña no serán finalmente derrotados por el poder militar, sino por la gracia de Dios a través del evangelio. Este será un proceso largo y costoso, pero todavía se puede ganar la guerra. De hecho, la victoria de Dios ya está garantizada (ver Apocalipsis 17:14).


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