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2 de diciembre de 2014

¿Qué Clase de Cóctel Estamos Bebiendo?

Por Brittany Tedesco

Las lágrimas asomaron a mis ojos mientras hablaba con el líder de un ministerio autóctono de Jordania, donde él, su esposa y sus hijos viven rodeados de refugiados indigentes con historias terribles. El me habló de cuando sostuvo a una pequeña niña en sus brazos, atormentada por la enfermedad. Su familia no podía pagar la medicina que necesitaba para su rara condición. Habían dejado todo atrás para huir de ISIS. El líder del ministerio recordó cómo la niña, luchando a través de su dolor, trató de imitar su sonrisa. Ella iba a morir pronto, y ya no lloraba, como resignada.

Su esposa, que es una consejera, oye historias como ésta, y aún más horrorosas, en el "campo", día tras día. Él está preocupado por su salud emocional, pero ambos sabemos que sus servicios son de gran valor para estas pobres almas desesperadas.

"¿Cómo siguen adelante?", le pregunté. Él respondió: "Compartir el mensaje de Jesucristo es la obra más grande en la tierra". "¿Cómo podría no hacerlo?"

Yo lo había conocido años atrás, antes de que comenzara la crisis. Ahora sus ojos lucen diferentes, más sombríos. Es un hombre de voluntad. En cuanto al riesgo de trabajar entre musulmanes, dice que no tiene miedo de morir. "Sólo se necesita una bala de matarme. Si yo tuviera miedo de ser asesinado, nunca saldría de mi casa", dijo.

Tengo que admitir que no entiendo ese nivel de sacrificio. Cuando reclinamos la cabeza para orar, mis lágrimas caían al suelo. Él se mantuvo firme. O, más exactamente, Dios lo ha sostenido y lo sigue sosteniendo. "y todas las cosas en Él subsisten," dice la Biblia acerca de Jesús (Colosenses 1:17). El mismo Dios que mantiene unidas a cada molécula en el universo, sostiene a mi querido hermano en Cristo.

Después de cada entrevista con un misionero apoyado por Christian Aid Mission, experimento la misma sensación de asombro por el nivel de servidumbre que muestran. Y, sí, me hace ver cómo mi vida es tan diferente.

Estos misioneros tienen lo que un teólogo, Miroslav Volf, llama una "riqueza del ser", en contraste con la "riqueza de lo que se tiene." Ellos han entendido bien lo que significa ser "completos en Cristo" (Colosenses 2:10), y así son capaces constantemente, sin reservas, y generosamente, de derramar sus vidas por los demás.

Nosotros, en Occidente, entendemos bien la "riqueza de lo que se tiene." En comparación con estos misioneros autóctonos, definitivamente "tenemos". También se nos enseña la "virtud" de trabajar y esforzarnos para tener más. Porque lo merecemos. Porque tenemos la libertad para perseguir nuestra propia felicidad.

Lo que no entendemos es que la última libertad es la libertad de uno mismo. Ahí radica la "riqueza de ser" que permite a una persona derramarse por los demás.

Mi mentalidad occidental ha sido moldeada por trivialidades como "cree en uno mismo", y "puedes hacer cualquier cosa que te propongas". No es de extrañar que estos sentimientos se hayan infiltrado en el cristianismo occidental. El evangelio del "yo" está en plena exhibición en libros y devocionales que alimentan el “yo”. Ellos enseñan la auto superación, la autorrealización, el autoanálisis, el auto esto, el auto aquello, etc.

Y yo me pregunto por qué me parece que me estoy perdiendo de algo que esos misioneros han comprendido. Tal vez han captado simplemente la Biblia, no infiltrada por la ideología occidental, que dice cosas como: "¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!" Isaías 5:21. Y: "…que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener" Romanos 12: 3.

Mientras la Biblia dice: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo" 1 Juan 2:15, el cristianismo occidental enseña que el trabajo de Jesús es hacernos ricos y cómodos.

¿Qué clase de cóctel teológico estamos bebiendo? Y ¿por qué estamos exportando este extraño brebaje al extranjero?

El Movimiento Insider (Iniciado) (ver los tres artículos anteriores), que se originó en Occidente, enseña la auto-preservación. Aquí vamos con más “auto”. “Para asegurar su supervivencia en un lugar, no sea demasiado audaz, no comparta el mensaje completo... participe en las prácticas religiosas de los lugareños”.

Por el contrario, Isaías le dice a Dios: "Aquí estoy, envíame a mí", a una asignación aparentemente infructuosa que terminaría en el martirio. Pablo dijo que prefería ser arrojado al infierno por toda la eternidad para los judíos no sufrieran la misma suerte por su rechazo de Cristo.

Ellos, como los misioneros nativos que están siguiendo sus pasos, derramaron sus vidas por los demás.

¿Podría ser que estos misioneros han adoptado plenamente las paradojas bíblicas que no entendemos? ¿Que nos dicen que la persona que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierde su vida por Jesús, la salvará? ¿O que hay que dar para obtener; que en nuestra debilidad, Dios manifiesta su fuerza? ¿Que podamos experimentar alegría en el sufrimiento; que los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros; que se encuentra la vida a través de la muerte (de uno mismo)?

¿Cómo puede una sociedad que rinde culto al yo entender el concepto de morir a uno mismo?

Nos han dicho que lo peor que le puede pasar a una persona es estar limitada por las exigencias de otra persona.

Incluso algunos cristianos se preguntan si un aborto es o no una respuesta aceptable en caso de una violación. Porque cualquier cosa, incluso el asesinato de un niño, es mejor a que la madre tenga que reorganizar su vida y cambiar sus planes para cuidar a otra persona.

Peter H. Gilmore, el Sumo Sacerdote de la Iglesia de Satán, afirma: "El satanismo es una filosofía atea usando a Satanás como un símbolo de orgullo, libertad e individualismo".

¡Pero, pero, esas tres cosas son prácticamente la santa trinidad de la manera occidental!

Satanismo implica pentagramas, sesiones de espiritismo, cementerios, brujería, magia negra,. Cosas obvias como esas. ¿Cierto?

Según Gilmore, cualquier persona puede adoptar esa perspectiva, ya sea que se considere satanista o no.

Alissa Wilkinson, profesora en el Colegio del Rey en la Ciudad de Nueva York, resumió las declaraciones de Gilmore: "Los adherentes a la Iglesia de Satán “no” adoran a un trascendente ser llamado Satanás, que es la dicotómica opuesta a Dios (Gilmore dice que eso una mitología cristiana), sino que adoran el yo, el individuo, cuyo placer debe buscarse por encima de todo lo demás, siempre que no le cause problemas importantes a la persona".

¿Mis acciones se alinean más con la verdad de Dios o con la perspectiva filosófica satanista? Es una pregunta totalmente incómoda... pero eso podría ser la clave de por qué parece que la gente en Occidente no tiene hambre de lo que tenemos.

Dot y Mark Davis, patrocinadores de Christian Aid Mission, recientemente vinieron desde Colorado a visitarnos. Cuando les pregunté acerca de su interés en las misiones mundiales, ellos me comentaron que querían dar a una región del mundo donde la gente tuviera hambre del evangelio, "a diferencia de aquí, donde la gente parece rechazarlo".

Los misioneros autóctonos que apoyamos en Medio Oriente informan que cada día multitudes de musulmanes están aceptando a Cristo, en gran parte debido a que ven a estos misioneros derramar diariamente sus vidas al servicio de ellos. Lo que no ven es la autopromoción y el instinto de conservación. Es como si estos misioneros se hubieran olvidado de sí mismos.

Si sólo pudiéramos hacer lo mismo. ¿Qué tipo de cóctel estamos bebiendo?


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