Blog

16 de diciembre de 2014

Cómo Leer las Noticias Sobre las Persecuciones

Por Jeff Sellers

En respuesta a las peticiones de los lectores de las noticias sobre las persecuciones de Morning Star News, voy a compartir cómo trato con tantas noticias horribles que lo pueden dejar a uno ya sea abatido o insensible.

El horror de algunas de las historias, junto con la sensación de impotencia que dejan, puede ser agotador. He oído a muchos lectores decir que simplemente no quieren leer más; es demasiado deprimente. Imagínese lo que es, entonces, para un periodista, escribir sobre eso y publicarlo desde hace 14 años.

El flujo incesante de malas noticias me ha llevado a la única cosa que puede parar el efecto del embate continuo del alma - entregárselo a Dios. A veces, cuando mi hija de 19 meses de edad duerme en mis brazos, oro por los padres en Nigeria cuyos hijos fueron asesinados en sus camas por extremistas musulmanes. Cuando mi hijo de 4 años de edad llora después de caerse, a veces me acuerdo de enviar una oración por los niños en Somalia que claman por madres y padres perdidos por los islamistas asesinos.

Un viento ligero me lleva a orar por los cristianos en campos de trabajo norcoreanos que sufren temperaturas heladas día y noche sin una alimentación adecuada, ropa o medicinas.

La celebración anual del Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida en noviembre nos recuerda que las noticias sobre la persecución pretenden provocar la oración. ¿Pero cómo orar?

Sin una perspectiva del Reino, es difícil imaginar cómo orar por personas que han sufrido más allá de la imaginación. La teología no es sólo para los eruditos; uno no puede leer, escribir u orar por los cristianos perseguidos por mucho tiempo sin comenzar a pensar en teología.

Poner al Reino de Dios al frente y al centro es crucial. Cuando los cristianos sufren por su fe, Pablo señala en 2 Co. 04:17, se los prepara para la gloria; así el sufrimiento muestra la fe que añade peso al Reino de Dios, ahora y después. Jesús le dijo a Pedro que a partir de tal fe edificaría Su iglesia (Mt 06:18) en este mundo. También dijo que los actos de fe que hoy, entre otras cosas, "atamos en la tierra", serán atados en el otro mundo; (Mt 06:20.) un ejemplo es la fe hasta el punto de sufrir en la tierra que redunda en gloria en el Reino celestial.

Ragaa Abdallah (con cola de caballo) se derrumba de dolor a su llegada al aeropuerto de El Cairo en 2013. La repetida tortura con descargas eléctricas que su marido egipcio, Ezzat Hakim Atallah, acusado de "proselitismo" en Libia, sufrió, lo llevó a la muerte. Más de 100 cristianos y otros simpatizantes se unieron a los familiares de la viuda de Atallah en el aeropuerto, para consolarla. Más tarde ella fue a recoger el cuerpo de su marido, y sus restos fueron trasladados en camioneta a Assiut para el entierro. (foto de Morning Star Noticias)

De esta manera, contraria a los diseños de los perseguidores, la persecución de los fieles expande y mejora la sustancia del Reino. Si el nacimiento de Cristo inauguró el Reino de Dios (una era, más que un lugar) y Su cruel muerte seguida de Su resurrección conquistó el pecado y la muerte, así también los que sufren por seguirlo, en última instancia, agregan la brillantez de su fe, esperanza y amor al Reino.

Este pensamiento puede ser meramente cerebral, pero donde el Reino se expande, el mal que nos deja abatidos o insensibilizados queda disminuido. Y sobre esta base podemos colocar las afirmaciones más conmovedoras de los autores bíblicos, que Dios es el Padre de misericordias y Dios de toda consolación: (2 Co. 1:3, por ejemplo.) así podemos orar para que el Señor consuele con Su sola presencia a los que lloran. Pablo también dijo en 2 Corintios (4:14) que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros". Partiendo de la premisa de que los sobrevivientes en última instancia serán llevados a la presencia del Señor junto a sus seres queridos que han muerto, podemos orar que los que lloran sientan la certeza de ser restaurados a aquellos que han perdido.

Ruego que Dios se acerque a los huérfanos de Somalia, Nigeria, Egipto, Pakistán, Kenia, India, Iraq, Colombia y otras naciones con el consuelo de Su presencia, y oro para que esos niños tengan la esperanza de abrazar a sus padres de nuevo en el otro lado. Así también oro por los padres y otros familiares que han sufrido la pérdida brutal de sus hijos, nietos, hermanos y hermanas, sobrinas y sobrinos. Que el Señor se acerque a ellos de una manera tangible, que Su presencia quite el aguijón de la desesperanza, de su pena, y que sus corazones se impregnen con la fe de que muy pronto van a reunirse con aquellos por quienes ahora sufren.

Orar por los perseguidos es entrar en sus historias como Jesús entró en la nuestra - encarnacionalmente. Así que no hay necesidad de rehuir el orar con lágrimas.

No estoy seguro de que las recompensas celestiales por el martirio sirvan de mucho consuelo a los sobrevivientes que quedan atrás, pero el libro de Apocalipsis habla sobre la victoria al final de la narrativa cristiana. Esa victoria es parte del Reino. En los primeros tres capítulos de Apocalipsis el Señor se dirige a cada una de las siete iglesias e incluye recompensas para aquellos que "conquistan" en obediencia fiel, incluyendo la firmeza frente a la persecución, y esas recompensas pueden dar alguna indicación de lo que Dios está preparando para los hermanos y hermanas que hoy perseveran frente a la tentación y la persecución:

Para los fieles en la iglesia de Éfeso, "Comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios".

Para los fieles de la iglesia en Esmirna, "El que vence, no sufrirá la muerte segunda".

Para los fieles de la iglesia en Pérgamo: "Yo le daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, con un nombre nuevo escrito en la piedra que nadie conoce sino aquel que lo recibe".

Para los fieles de la iglesia en Tiatira, "Autoridad sobre todas las naciones, y. . . Les daré la estrella de la mañana".

Jessica Boulos, asesinada en El Cairo, Egipto, el 6 de agosto de 2013. (Morning Star Noticias - foto cortesía de la familia Boulos).

Para los fieles de la iglesia en Sardis: "Confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles".

Para los fieles de la iglesia en Filadelfia: "Yo escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de Dios, y mi nombre nuevo".

Para los fieles de la iglesia en Laodicea: "Yo le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en Su trono".

Tal vez más sorprendente que estas recompensas es la descripción de Aquel que les da, "uno como hijo de hombre" con ojos "como llama de fuego", y su voz "como estruendo de muchas aguas”. (Ap.1:14-15)

Es por aquel "como hijo de hombre" que el joven y el viejo en Cristo están sufriendo hoy. Si esa figura no fuera el mismo Dios que les dio el Espíritu Santo como una garantía, tendrían poco impulso de permanecer fieles. Es a ese Dios a quien nos esforzamos por interceder, y si no fuera que Él también sufrió la crueldad por su bien y el nuestro, algunos de nosotros podríamos tener poco impulso de orarle.

Jeff M. Sellers, escritor del informe Primicias Misioneras de Christian Aid Mission, es el jefe de Morning Star News, cuya misión es proveer noticias fiables sobre la iglesia sufriente con el fin de capacitar a los del mundo libre para ayudar y alentar a los cristianos perseguidos que no han sido olvidados o están solos.

Publicado con permiso de Morning Star News.


Email this page Print this page
Commentarios


SC: WEBCAMSP