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30 de diciembre de 2014

Vi a Qué se Parece la Esperanza

Por Nancy Charles-Parker

El día anterior a mi visita al Ministerio Piedras Vivas en Guatemala, el conductor del autobús me dijo que un grupo de cristianos ex miembros de pandillas había visitado a líderes de las pandillas en la cárcel para ministrarles y persuadirlos de renunciar a su estilo de vida violento. Al salir de la cárcel, los evangelistas fueron emboscados y asesinados.

Incidentes como estos son la razón por la cual el nivel de pobreza en Guatemala es peor ahora que hace 10 años.

Durante 15 años he sido una patrocinadora Christian Aid Mission, y he tenido la oportunidad de ofrendar para muchos ministerios diferentes en todo el mundo. Algunos ministerios, sin embargo, han capturado mi corazón y me obligaron a visitarlos.

Como ex consejera vocacional, entenderán por qué me sentí atraída por el Ministerio Piedras Vivas. Desde su apertura, más de 1,000 niños han completado el programa. Hasta la fecha, ninguno se ha unido a las pandillas peligrosas de adolescentes que paralizan la seguridad y la economía de Guatemala. Y ninguno de ellos ha sido víctima de la seducción de los traficantes de personas que cobran miles de dólares a cambio de transporte hasta la frontera entre México y los Estados Unidos.

Las ocho horas que pasé con el ministerio el 31 de octubre han dejado una huella permanente en mi vida. Alrededor de las 3 p.m., los niños comenzaron a llegar. Vi cómo abrazaron a Humberto Chávez*, el fundador de Piedras Vivas. Algunos sólo le llegaban a la rodilla. Él correspondió como un abuelo cariñoso. Su energía y afecto, junto con el de su esposa Martha, era contagiosa.

Esa noche había 88 niños presentes. Después de las canciones, los niños más pequeños se dividieron en pequeños grupos para escuchar historias de la Biblia, y yo me senté con los adolescentes.

Un profesor de Inglés y empleado del gobierno guatemalteco, que viaja cuatro horas ida y vuelta para ayudar con el ministerio de niños, me ayudó con mi mal español, encontrando palabras e identificando las habilidades de los adolescentes. Algunos hablan lenguas indígenas y español. Mientras hablábamos acerca de sus planes para la próxima semana... el verano siguiente... la edad adulta, varios adolescentes me dijeron sus aspiraciones de carreras: convertirse en médico, bombero, guía turístico, ingeniero ambiental, contador.

Esto es a lo que la esperanza se parece.

No es sorprendente que muchos de los niños que expresaron metas profesionales parecen tener un modelo a seguir en su profesión elegida. Muchos mostraron interés en mis postales de Colorado, que mostraban una variedad de animales. Apuesto a que también hay un veterinario en ese grupo.

Yo quería desafiar a esos chicos a estudiar mucho, permanecer en la escuela, y llegar a la luna... para cambiar su mundo. Compartí dos historias reales con ellos. La primera fue la de un médico, cuya madre analfabeta desenchufaba el televisor y los animaba a él y a su hermano a leer cuando tenían tiempo libre. Él se ha convertido en un neurocirujano de renombre mundial en el Centro Médico Johns Hopkins. La segunda fue la historia de una chica campesina pobre que se convirtió en diplomática. A los 12 años comenzó a vender hortalizas porque su madre le dijo: "Vas a ir a la universidad, pero tendrás que ganar el dinero sin nuestra ayuda".

Después del programa estructurado todos comieron, incluyendo las madres, muchas de las cuales llegaron temprano para llevar a sus hijos a casa después del anochecer. La comida, incluyendo bocadillos nutritivos de pollo, una bebida y pastel de chocolate, fue una fiesta atípica, gracias a una ofrenda americana de una sola vez.

Más tarde, durante las dos horas en el tráfico que pasé con Humberto y Martha en mi camino de regreso a mi alojamiento, supe que ellos estuvieron levantados hasta la medianoche cocinando el pollo en su cocina modesta. Había visto esa cocina. Antes de mi visita al ministerio, ellos me habían invitado a su apartamento acogedor para descansar. Cómo prepararon pollo para 100 en ese espacio modesto desafía la imaginación.

Yo estaba agotada después de tres horas con los 88 niños y una docena de padres, pero esta pareja, con nietos adultos propios, no muestra signos de desaceleración. De hecho, declararon que la jubilación no es una opción para ellos, y compartieron su sueño de añadir en el futuro atención médica y un centro juvenil.

Ellos confían en el Señor por Su provisión. Todos los gastos del ministerio se suplen a través de la generosidad de las ofrendas. Nuevos donantes siempre son apreciados, ya que las familias de los niños son muy pobres y tienen muchas necesidades que nunca se publican. Aprenda más sobre el Ministerio Piedras Vivas.

Piedras Vivas se reúne al menos tres veces a la semana después de la escuela para proveer educación cristiana y aliento a familias en un barrio pobre. Lo más importante, el ministerio ofrece esperanza y un futuro para cada niño presente.

Si Piedras Vivas no existiera, esos niños no estarían anticipando futuros brillantes o carreras gratificantes. Lo más probable es que terminarían en la frontera de Arizona, Texas o California, si sobrevivían.

Animé a esos niños, que compartieron con timidez sus sueños conmigo, a cambiar sus mundos. Humberto y Martha son ejemplos de la vida real de personas que han cambiado el suyo. Han mostrado a los niños a qué se parece la esperanza.

*Nombres cambiados por seguridad


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