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17 de febrero de 2015

Los Pies de la Gente: ¿Lavarlos o Cortarlos?

por Brittany Tedesco

Recientemente el líder de un ministerio autóctono de la India visitó Christian Aid Mission y compartió con nosotros cómo está lavando en un sentido figurado los pies de las personas en la India al satisfacer sus necesidades y compartir con ellos el mensaje de Cristo.

Las ofrendas enviadas desde Christian Aid, nos dijo, son como el cuenco, el agua y la toalla que Jesús usó para lavar los pies de sus discípulos. Jesús no era dueño de esos artículos; alguien se los proveyó para que pudiera servir a sus discípulos.

El líder del ministerio siguió expresando su gratitud por el cuenco, el agua y la toalla, y yo me quedé pensando en los pies.

Imagine conmigo una persona a la que a usted le cuesta amar y respetar, tal vez alguien que a sabiendas e intencionalmente le hizo daño, alguien que habla mal de usted, alguien que le ha traicionado.

Ahora imagínese de rodillas en el suelo, sosteniendo los pies descalzos de esa persona en sus manos y lavándolos.

Probablemente tuvo mi misma reacción.

¿Alguna vez ha meditado en la humildad de Jesucristo? Él lavó los pies de sus discípulos, las mismas personas que Él creó, incluyendo el que le iba a entregar.

"Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. (Juan 13: 14-15).

Si usted y yo somos honestos, reconoceremos cuán contrario el ejemplo de Jesús es a nuestra naturaleza, a nuestros instintos. ¡Es difícil! Y requiere algo más allá de nuestras capacidades: Su Espíritu en nosotros.

Usted puede haber oído que en este momento en el Medio Oriente un gran número de musulmanes se están entregando a Cristo. ¿Quiere saber por qué?

En una palabra, contraste.

Más específicamente, sus pies han sido lavados por creyentes autóctonos guiados por el poder del Espíritu de Jesucristo a seguir Su ejemplo. Cristianos radicales.

Ellos han huido de un grupo islámico que sigue el ejemplo de su líder, Muhammad, que era un usurpador, un pederasta, un comandante militar despiadado propietario de esclavos, y una persona vengativa e implacable. Musulmanes radicales.

En su biografía (SIRA) y enseñanzas (Hadith), Mahoma enseñó a sus seguidores cómo tratar al kafir. Una traducción libre de esta palabra es "no creyente", que parece una palabra bastante benigna: sólo alguien que no está de acuerdo con o que no cree en algo. Según el Islam, sin embargo, un kafir es malvado y maldito y debe ser burlado, castigado, aterrorizado, destruido, crucificado, desmembrado o decapitado.

La razón por la que el líder de ISIS ha elegido decapitación como su método preferido de asesinato es simple: está siguiendo de cerca el ejemplo del fundador de su religión, que vio como entre 800 y 900 hombres y niños (cafres) judíos eran decapitados delante de él en Medina en el año 627 (Sirat Rasul Allah, Página 464).

Usted probablemente ha leído acerca de la esclavitud y la violación de mujeres y niñas por parte de ISIS. Una vez más, no hacen más que seguir el ejemplo de su predecesor.

¿Lavar los pies de sus enemigos? El protocolo adecuado bajo el Islam es desmembrarlos.

"De hecho, la pena para aquellos que hacen la guerra a Alá y a Su Enviado y se esfuerzan por traer corrupción a la tierra, es que sean asesinados o crucificados, o que sus manos y pies sean cortados desde lados opuestos ..." (Surat Al-Ma'idah 5:33).

El Islam dice que tomemos venganza, para nunca olvidemos un mal percibido. Jesús nos dice que debemos perdonar a los que nos ofenden "setenta veces siete". Jesús dice "Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen" (Lucas 6:27).

Es natural querer devolver el golpe a nuestros enemigos, disfrutar la venganza. No es natural seguir a Jesús por el camino estrecho de la abnegación y la servidumbre. Ahí está el contraste.

Satanás se acercó a Jesús, débil y hambriento, en el desierto, con un trío de tentaciones. La respuesta de nuestro Señor a cada una de esas tentaciones marca el contraste con la base sobre la que el Islam fue construido.

"Convierte las piedras en pan," Satanás le dijo a Jesús. Disfruta. Lo has ganado. Te lo mereces.

Jesús se negó. Muhammad aceptó. Avanzó el Islam por la fuerza, saqueando y matando a quienes se oponían al mismo. Tomó lo que no era suyo y lo disfrutó.

Islam demanda sumisión. Jesús vino a servir.

"Inclínate ante mí", Satanás le dijo a Jesús, "y te daré los reinos de este mundo".

Jesús resistió. Muhammad sucumbió. El objetivo del sistema político-religioso del Islam es dominar el mundo entero. El Islam es la construcción de un reino terrenal.

Por el contrario, Jesús nos dijo que Su reino no es de este mundo. El cristianismo puede trabajar bajo cualquier sistema político, porque la Iglesia se compone de piedras vivas, gente que vive fuera de la oscuridad, en la Luz.

"Lánzate desde este acantilado y llama a los ángeles para que te rescaten," Satanás le dijo a Jesús.

Jesús dijo que no. No iba a probar a Dios.

Muhammad dijo que sí. Su dios promete el cielo a los que se inmolan en la yihad.

Hablando del cielo, el Islam enseña que el cielo no es más que un lugar lleno de abuso sexual, donde continúa la egolatría que comenzó en la tierra.

El cielo de Jesús (es decir, el verdadero cielo) tiene que ver con la adoración a Dios, y el olvidarse de uno mismo que acompaña a esa adoración.

Los musulmanes que han aceptado a Jesús como su Señor y Salvador han visto el contraste.

Georges Houssney, fundador de Horizons International, realizó una encuesta a 100 musulmanes que se convirtieron a Cristo. Ocho de cada 10 citó "el amor de los cristianos", como un factor importante en su decisión.

Cuanto más cerca uno se adhiere a las enseñanzas del Islam, más se parecerá a un enemigo violento. Cuanto más alguien sigue las enseñanzas de Jesucristo, más reflejará Su amor, humildad y abnegación ... y es más probable que recoja ese cuenco, agua y una toalla, y se ponga a lavar los pies de sus enemigos.


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