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10 de marzo de 2015

Una Perspectiva Optimista de la Muerte

por Brittany Tedesco

En un momento en la popular película de Disney El Rey León, todos los animales se unen para cantar y bailar triunfalmente al "círculo de la vida", un estribillo glorioso exaltando el ciclo de la muerte y la nueva vida en la tierra. Como yo, tal vez se encontró tarareando (o cantando a todo pulmón) la melodía en la ducha o en su automóvil.

Cuando me senté a escribir este post, pensé en los animales de la película, que con tanto entusiasmo proclaman la belleza y la maravilla del "círculo de la vida". . . parte del cual implica la muerte.

La muerte, gracias al pecado, es una parte "natural" de la experiencia humana (también de los animales y vegetales). Pero perdóneme si no me extasío ante el hecho de que todas las criaturas de la tierra tienen que morir en algún momento. Sí, es natural, pero a diferencia del nacimiento y la vida nueva, que trae alegría a nuestras almas y espíritus, la muerte, en cambio, se siente como una afrenta.

Desde que los seres humanos han habitado la tierra han fantaseado sobre la manera de eludir la muerte.

Cuando era niña, me acuerdo de una película llamada El Hugga Bunch, donde una niña viaja a HuggaLand a través de un espejo en su habitación para encontrar la manera de mantener a su abuela joven. En aquella tierra hay un árbol cuyos frutos tienen el poder de conceder la juventud instantánea a quien las consume. Sin embargo, si estos caen al suelo, desaparecen. La chica hace todo lo posible por obtener los frutos y casi logra llegar a su abuela con un recipiente lleno de los frutos, pero tropieza y derrama todos los frutos en el suelo. Todavía recuerdo la decepción que sentí cuando vi caer esos frutos al suelo y desaparecer.

La perspectiva de la inmortalidad terrenal se perdió... y me dolió. La abuela de la niña eventualmente moriría.

En el pequeño pueblo japonés de Nagoro, Tsuki Ayano intenta recrear a las personas que vivieron en el pueblo, pero que ahora están muertas o se han ido.

Ayano nació en Nagoro pero vivió durante muchos años en Osaka. Cuando se mudó de nuevo a Nagoro, quedó consternada al encontrar que la población se había reducido a sólo 35 personas. Para calmar su tristeza y sensación de pérdida, comenzó a fabricar muñecos de tamaño natural de madera, algodón, y otros materiales. Ella los hace para que luzcan como las personas reales que recuerda, colocándolas en distintos lugares de la localidad. En los últimos 12 años ha fabricado más de 300 muñecos, que ahora son más que los seres humanos de Nagoro.

La muerte crea vacíos, y hacemos todo lo que podemos para llenarlos. Este es probablemente uno de los sentimientos más "naturales" del ser humano.

En una reciente entrevista, Larry King, el popular locutor de radio y televisión, se identificó como "probablemente ateo", y manifestó su opinión de que la única razón de la religión es la muerte, específicamente el miedo a la muerte. Él no cree en la vida después de la muerte. Piensa que una vez que uno muere, eso es todo. Simplemente deja de existir.

¡Pero a Larry King le gusta vivir! A él no le agrada la idea de dejar de existir, y así deposita sus esperanzas en futuros avances en la tecnología criogénica. Si se congela a sí mismo, dijo, tal vez en 200 años de avances científicos, podrán descongelarlo y le proporcionarán una segunda oportunidad en la vida. ¡Aleluya! ¡Renacer en un mundo pecador con el cuerpo decrépito de un hombre de 80 o 90 años de edad!

En su novela para niños Tuck Everlasting, Natalie Babbitt retrata el lado feo de la inmortalidad, de nunca envejecer en el mundo en el que ahora vivimos. Esa fue precisamente la razón de que Dios prohibió a Adán y Eva comer del árbol de la vida en el Jardín del Edén, después de que desobedecieron y marcaron el comienzo del pecado en el mundo. Vivir para siempre en un mundo pecador no es el plan de Dios para nosotros. . . pero es algo con lo que los humanos sueñan y se aferran.

¿Por qué? Debido a que la muerte se vive como una afrenta. No se siente como algo natural.

Odio los funerales. ¿Alguien realmente disfruta de ellos? Aun si el fallecido es alguien a quien no conocí muy bien, siento la pérdida sufrida por sus seres queridos. Odio el vacío palpable que la persona deja atrás. . . la separación, el dolor.

Jesús se permitió experimentar ese dolor profundo del corazón cuando su amigo Lázaro murió. Claro, Él lo levantó de los muertos, pero no antes de beber la intensa emoción que sentimos cuando perdemos a alguien querido.

Jesús no celebró el "círculo de la vida" que tenía lugar delante de sus ojos. Él lloró.

Como cristianos, lamentamos la pérdida que la muerte crea, pero no como los que no tienen esperanza. Si la persona que murió tenía el Espíritu de Cristo, ahora está con Él en gloria. En nuevos cuerpos, en un lugar sin pena ni dolor. En las palabras de John Piper, "La muerte es como mi automóvil, me lleva a donde quiero ir".

"Morir es ganancia", dijo el apóstol Pablo. Los cristianos no tenemos razón para temer a la muerte. Para nosotros es sólo el vehículo para llevarnos a los brazos de Jesucristo. ¿Puede imaginar un mejor lugar donde estar?

Y, sin embargo, para aquellos de nosotros todavía en la tierra, la pérdida de seres queridos, o escuchar acerca de cristianos asesinados por su fe en todo el mundo, puede ser chocante y desconcertante. Sé que me da ganas de llorar.

Voy a ser sincera, me parece muy inquietante que ISIS y otros enemigos del evangelio continúen asesinando a cristianos. Aunque sé que los creyentes están con el Señor, mi corazón se rompe cuando esas luces se apagan en nuestro mundo cada vez más oscuro. Está es nuestra pérdida, no la de ellos.

Dios sabía que íbamos a sentir de esta manera. Sabía que, con nuestro entendimiento limitado, estaríamos confusos, y nos preguntaríamos por qué parece que nuestros enemigos están teniendo éxito usando la muerte para robarnos.

Y así, Él nos ofrece una visión de lo que está ocurriendo más allá de la tumba, en el lugar donde Él, junto con los cristianos martirizados, moran.

En Apocalipsis 6: 9-11, el apóstol Juan recibe esta visión: "Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos".

Dios va a vengar la muerte de los suyos, pero no antes de que el número particular de creyentes, a quien designó, sea martirizado.

Aunque parezca que ahora el mundo esté fuera de control, todo está bajo Su control.

ISIS no triunfará, ni la muerte. En Cristo, la muerte no tiene ningún aguijón, está llena de promesas. A los hemos amado y perdido, los veremos de nuevo. . . cuando sea nuestro turno de morir.


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