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7 de abril de 2015

La Gente: Más que Sólo Almas por Ganar

Por Brittany Tedesco

Muy pocas veces en mi vida he hecho donaciones a obras de caridad no cristianas. Las organizaciones benéficas podrían estar haciendo un trabajo realmente bueno, como alimentar a los hambrientos o proveer agua potable a los que no tienen. Y, sin embargo, no ofrecen el evangelio junto con esa ayuda. Esas obras de caridad sólo abordan el cuerpo de una persona, sin tener en cuenta su espíritu.

Por otro lado, me alejo de los ministerios que se ocupan sólo del aspecto espiritual de una persona sin tener en cuenta las necesidades físicas de la misma.

A nuestra cultura le gusta separar los elementos que componen a un ser humano, como si uno de los aspectos (el espíritu) no afectara al otro (el cuerpo), y viceversa.

Basta con mirar cómo nuestra cultura ve al sexo: como nada más que un acto físico que no tiene ningún efecto en nuestros espíritus y almas.

Porque tenemos la Palabra de Dios que nos guíe y enseñe, sabemos que eso está lejos de la verdad de lo que realmente sucede durante la intimidad sexual. Sabemos que "los dos serán una sola carne".

Pero no es como si de repente estuviéramos pegados como gemelos siameses, así que ¿cómo exactamente "dos se convierten en uno"?

En realidad, esta unión de dos almas puede ser estudiada fisiológicamente en el cuerpo. Usted probablemente ha oído hablar de la oxitocina química, conocida como la "química de la unión". Durante el sexo el cuerpo libera esta sustancia y crea esa cálida sensación de conexión con la otra persona.

Lo que tal vez usted no sabe acerca de la oxitocina es que, según Rob Moll, autor de "Lo que tu Cuerpo Sabe Acerca de Dios", de hecho puede alterar "las conexiones neurológicas en el cerebro. Para vincular a otra persona se requiere la desconexión de una serie de vías cerebrales, y la oxitocina nos permite cambiar los comportamientos y actitudes que nos impiden totalmente vincularnos a los que amamos".

Una vez más, la ciencia respalda lo que está escrito en la Palabra de Dios. Esta misma ciencia nos ayuda a comprender cuán destructivo es tener múltiples parejas sexuales ("fornicación", en la vieja jerga) para una persona. En Proverbios 6:32 se nos dice que una persona realmente puede destruir su alma a través de la inmoralidad sexual.

En la descripción de los elementos que componen a un ser humano, Moll escribe que "estamos animados por el aliento de Dios (espíritu); pensamos racionalmente (mente), sentimos (corazón) y tenemos una personalidad (alma) Estas no son piezas de un rompecabezas que se pueden separar y volver a unir".

El apóstol Pablo advirtió a la iglesia primitiva de Colosas que se alejara de las enseñanzas de un grupo de personas que conocemos como gnósticos. Ellos enseñaban que la materia es inherentemente maligna, y como el cuerpo es materia, el cuerpo es maligno. El espíritu, sin embargo, es bueno e impermeable a la contaminación de lo que el cuerpo pueda hacer.

Suena como nuestra cultura actual, ¿no es cierto? Sé que inconscientemente puedo adoptar este antiguo (y moderno) punto de vista de que mi cuerpo no tiene un efecto en mi espíritu y el alma. Es mucho más conveniente de esa manera. De lo contrario, tengo que estar alerta acerca de las cosas que permito que mis ojos vean y mis oídos oigan. Tengo que ser más responsable, "protegiendo mi corazón", como dice la Escritura, a través de la acción de mi cuerpo.

Yo creo que lo que hacemos con nuestros cuerpos tiene un efecto mucho más profundo en los otros elementos de nuestro ser que lo que nos damos cuenta. Y la ciencia lo está confirmando.

Por ejemplo, a la mayoría de nosotros se nos ha enseñado que nuestro cerebro dirige nuestros pensamientos y le dice a nuestro cuerpo lo que debe hacer y cómo sentir. Nada podría estar más lejos de la verdad, Moll escribe: "Pensamos con nuestros sentimientos y nuestros sentimientos no son más que el estado de nuestros cuerpos". Por ejemplo, la forma en que sabemos que estamos enojados es porque nuestros cerebros detectan nuestros "músculos tensos, los latidos del corazón y la respiración acelerados". De la misma manera, nuestros cerebros saben que sentimos alegría por un estado corporal que incluye "paz y músculos relajados, una sonrisa, una postura de apertura". Según el neurocientífico Antonio Damasio, las acciones corporales preceden y guían nuestro pensamiento cognitivo.

Un artículo del New York Times bien conocido desde 1988 informaba sobre una "nueva" investigación sobre la importancia del tacto. "Los hallazgos podrían ayudar a explicar el síndrome en el que los bebes privados de contacto humano directo crecen lentamente e incluso mueren". Esta investigación "sugiere que ciertas sustancias químicas del cerebro liberadas por el tacto, u otras liberadas en su ausencia, pueden dar cuenta de la incapacidad de estos bebés de prosperar".

Según Louis Cozolino, un profesor de psicología, "el toque ligero y la tibieza libera oxitocinas y endorfinas que mejoran los vínculos sociales a través de la asociación con una sensación de bienestar".

Hmm. . . así que si yo estoy procesando correctamente esta información, podría suponer que el tratamiento positivo del cuerpo conduciría a la liberación de sustancias químicas en el cerebro asociadas con emociones positivas. . . y en realidad causaría que uno fuera más receptivo a, por ejemplo, al mensaje del evangelio, lo que no sucedería si el cuerpo fuera ignorado.

Cuando nuestro Señor Jesús sanó a los "cojos, ciegos, mudos, mutilado, y muchos otros" que eran traídos a sus pies, "glorificaban al Dios de Israel" (Mateo 15: 30-31).

Jesús relacionó la fe (espiritual) de muchas personas con su curación (física), diciéndoles que su fe las había sanado.

Antes de curar a un paralítico (Mateo 9: 2), Jesús le dijo que sus pecados eran perdonados.

Él vio a las personas como seres integrales, no sólo como almas que "ganar". Él unió la necesidad física de una persona con su necesidad espiritual.

Él protegió físicamente a una mujer sorprendida en flagrante adulterio que iba a ser apedreada por hombres llenos de justicia propia, y luego se dirigió a su estado espiritual diciéndole que él no la condenaba, pero le advirtió que no pecara más (Juan 8: 3-11).

Durante días, Jesús no solo alimentó espiritualmente a una multitud de 4,000 personas, con hambre de Sus palabras, sino que también reconoció su hambre física. "Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer" (Mateo 15:32). Y así, Él hizo un milagro para saciar el hambre de cada persona presente.

Considere este pasaje de Isaías que Jesús lee acerca de sí mismo en la sinagoga: "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor" Lucas 4: 18-19

¿Este pasaje profético no describe el ministerio de Jesús en los cuerpos y los espíritus de las personas?

Después de que Jesús expulsó a una legión de demonios de un hombre atormentado, éste anhelaba estar con Jesús. Nuestro Salvador le dijo: "Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti" (Marcos 5:19).

Romanos 2: 4 nos dice que es la bondad de Dios lo que lleva a la gente al arrepentimiento. Y sabemos que Dios a menudo usa a la gente para mostrar Su compasión y bondad.

Casi todos, si no todos, los ministerios autóctonos apoyados por Christian Aid Mission se dedican a ministrar el cuerpo de las personas, alimentando, vistiendo, perforando pozos, prestando atención médica, etc., mientras que ministran a sus espíritus presentando el evangelio de Jesucristo.

Esto, creo, es el enfoque correcto para el ministerio, y es por eso que apoyo a Christian Aid Mission. Yo apoyo la obra que asistimos con todo mi corazón. . . alma, mente, cuerpo y espíritu.


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