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28 de abril de 2015

Hágase tu Voluntad, en Corea del Norte, ¿Como en el Cielo?

Por Brittany Tedesco

Jesús elogió la fe de los niños. Pero nos gusta complicar las cosas, ¿no es cierto? Por lo menos yo sé que lo hago. Tomemos por ejemplo el tema de la voluntad de Dios.

En los países desarrollados, como los Estados Unidos, tenemos un montón de opciones: dónde iremos a la escuela, dónde trabajaremos, con quien nos casaremos. Y estas elecciones han llevado a algunos cristianos (culpables de los cargos) a asumir que sólo una opción de cada categoría es "la voluntad de Dios" para sus vidas. ¡No elija mal! Porque entonces usted estará fuera de la voluntad de Dios, y entonces las cosas no le irán bien.

Es una trampa fácil en la que caemos. En los círculos cristianos de Occidente, con frecuencia hablamos de la voluntad de Dios como si fuera alguna cosa oculta, alusiva, o misteriosa. Este patrón de pensamiento puede ser frustrante e incluso paralizante. No queremos hacer un movimiento en falso, así que no hacemos nada en absoluto.

Hace unos años, leí un libro muy liberador por Kevin DeYoung llamado "Sólo Haz Algo". Él escribe: "Dios no necesita decirnos qué ruta elegir en la carretera. él ya ha revelado Su plan para nuestras vidas: Amarlo con todo nuestro corazón, a obedecer Su Palabra, y después de eso, hacer lo que nos agrada".

Conocer la voluntad de Dios no es difícil. Está escrita en la Biblia, en blanco y negro. Su voluntad es que evitemos la inmoralidad sexual y aprendamos a mantener nuestros cuerpos en forma honorable (1 Tesalonicenses 4: 3-4). Su voluntad es que nos regocijamos siempre, oremos siempre, y demos gracias en todas las circunstancias (1 Tesalonicenses 5:18).

"Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos" (1 Pedro 2:15).

La voluntad de Dios es que no nos emborrachamos, sino que seamos llenos del Espíritu, que cantemos y hagamos música en nuestro corazón para él y que nos sometemos unos a otros en el temor de él (Efesios 5).

él nos dice que los esclavos deben obedecer a sus amos como lo harían a Cristo (Efesios 6).

La voluntad de Dios es que los niños y/o nietos de una viuda "pongan su religión en práctica cuidando de su propia familia, a sus padres y abuelos, porque esto es agradable a Dios" (1 Timoteo 5: 4).

En Santiago 1:27, él nos dice exactamente lo que es la religión "pura y sin mancha": Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

DeYoung subraya que, si nos mantenemos dentro de los parámetros de la Palabra de Dios y permanecemos en comunión con él, no tenemos que preocuparnos sobre decisiones como dónde trabajar o con quien casarnos. Caminamos en fe, somos obedientes a lo que conocemos y confiamos en él para guiarnos a medida que avanzamos.

Las opciones que los cristianos occidentales tienen son opciones que la mayoría de las personas en los países menos desarrollados no tienen. Muchos no tienen la opción de asistir a cualquier escuela. Muchos trabajan el mismo oficio que sus padres antes que ellos. Y muchos se casan con la persona que sus padres han elegido de antemano para que se casen.

Muchos nacen en países gobernados por gobiernos opresivos y corruptos. Algunos nacen en Corea del Norte.

¿Cuál es la voluntad de Dios para esa gente?

Christian Aid Mission ayuda a un ministerio que está tratando de llegar a los norcoreanos. Uno de los misioneros que trabajan con este ministerio es una mujer de Corea del Norte, que nos explicó cómo se convirtió en cristiana.

Uno de sus parientes había escapado a China, donde aprendió acerca de Jesús. Más tarde fue capturado y enviado de vuelta a Corea del Norte, donde pasó los tres años siguientes en el sistema penitenciario inhumano de su país. Este es el hombre que llevó a su familia a Cristo.

Ella y algunos otros nuevos creyentes se reunían en una habitación en una casa aislada. Ellos no tenían una Biblia. O un pastor. O un líder de adoración. Y así, durante una hora y media, sólo oraban la oración del Señor una y otra vez.

"¿Sabes cuándo lloramos más?" dijo ella. Cuando oramos esa parte de la oración del Señor, que Su Reino venga a Corea del Norte y se haga Su voluntad en Corea del Norte como en el cielo, no podemos dejar de llorar la mayor parte del tiempo".

¿Se imaginan la escena? Un pequeño grupo apiñado dentro de un país gobernado por el mal, del que no pueden escapar. De la fe cristiana, solamente saben que Jesús es su Salvador y la oración que nos enseñó a orar.

Una fe sencilla.

Los creyentes de Corea del Norte se reúnen en secreto.

El hombre que los llevó a Cristo les enseñó acerca del bautismo y a dar una parte de sus recursos al Señor. Todos fueron bautizados, pero sin una iglesia a la que dar ofrendas, nos dijo el misionero, "Después del culto, todos íbamos al mercado, en busca de los más pobres o los más desesperados, para darles nuestra ofrenda. Entonces volvíamos a la reunión sin mirar atrás hacia él o ella".

Ellos no oraban acerca de si era la voluntad de Dios dar lo poco que tenían a alguien más necesitado. Ellos simplemente caminaban obedeciendo lo que sabían eran las instrucciones de Dios.

¿Se dan cuenta de que, a medida que oraban por la voluntad de Dios, estaban haciendo Su voluntad?

¿Sabían ellos que, mientras oraban que el reino de Dios viniera, ya estaban haciendo realidad ese reino?

"Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo". (1 Pedro 2: 5).

Un ministerio autóctono en la India recientemente escribió para contarnos sobre su 42° convención anual, a la que asistieron más de 4,000 personas. El tema fue "Hacer la voluntad del Padre".

Este mensaje no implicaba con quien casarse, dónde trabajar o dónde vivir.

El líder del ministerio escribió: "Casi todos dedicaron sus vidas a hacer la voluntad de Dios, creer en Su Hijo Jesucristo como Señor y Salvador, tener una relación personal con él, adorarlo, atender a las personas necesitadas, compartir el evangelio de gloria y hacer discípulos de todas las naciones, y llevar una vida santa y justa en este mundo".

Más de 4.000 personas se reunieron en la India para escuchar el mensaje "Haciendo la voluntad del Padre"

Cuando se hace la voluntad de Dios, Su reino se va construyendo en la forma de los seguidores humanos de Cristo.

Bob Finley, quien fundó Christian Aid Mission hace más de 60 años, a menudo nos dijo que nuestro objetivo como misión no era la de "cristianizar" ubicaciones geográficas. "No hay tal cosa como un país cristiano", nos decía. "Trabajamos para establecer un testigo (un pueblo) de Cristo en todas las naciones".

Cuando Jesús caminó sobre la tierra no trató de cambiar su país o gobierno. él construyó su reino en forma de doce discípulos-testigos suyos en Su nación.

Cuando ofrenda y ora por los ministerios apoyados por Christian Aid Mission que están plantando un testigo de él en todas las naciones, está cumpliendo "que la voluntad de Dios sea hecha, que el reino de Dios venga, así en la tierra como en el cielo".


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