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12 de mayo de 2015

Cinco Cosas de "Todos los Días" que Podrían Construir el Reino de Dios

Por Brittany Tedesco

Mientras leía algunas cartas de agradecimiento de los misioneros autóctonos apoyados por los patrocinadores de Christian Aid Mission, mi mirada se posó en la foto de unos misioneros en la India celebrando lo que describian como "bolsas para servicios públicos." Nosotros, en los EE.UU., las llamamos mochilas. Ellos estaban muy animados, explica la carta. Ahora tenían una forma fácil de llevar suministros, Biblias, y otras cosas a sus destinos.

Nunca me di cuenta de que los misioneros luchan para transportar artículos de un lugar a otro, ya que carecen de algo tan simple como una mochila.

Sin embargo, a medida que continuaba la lectura de las cartas, me di cuenta de que muchos de los artículos mencionados (por los que los misioneros estaban tan agradecidos) eran elementos que yo uso a diario y sin pensarlo dos veces.

Por ejemplo:

1. Zapatos

Hace casi 11 años empecé a trabajar para Christian Aid Mission como interna. Durante esos meses viví en la casa de huéspedes, donde varios misioneros autóctonos de todo el mundo venían a visitar Christian Aid Mission por unos días. ¡Qué experiencia surrealista! Tuve la oportunidad de conocer a esos siervos increíbles de Dios. Todavía recuerdo estar sentada en el sofá, bebiendo una taza de té Chai preparado por una pareja de ancianos de Nepal que habían pasado su vida compartiendo el evangelio en su país. El hombre había estado en prisión 25 veces por compartir su fe. En sus días caminó descalzo por la cordillera del Himalaya, llevando el evangelio a pobladores de las montañas que nunca habían escuchado el nombre de Jesús. Descalzo.

No me podía imaginar salir de la casa descalza para ir a la tienda de comestibles, ni hablemos de vagar por un terreno rocoso y sin zapatos. Yo no pienso en los zapatos. Sólo me los pongo todos los días.

Más tarde conocí a un misionero autóctono de las Filipinas que predica a Cristo entre pueblos primitivos no alcanzados que viven en islas remotas. De hecho, la mayoría de los estudiantes de su instituto bíblico pertenecen a esas tribus. La mayoría de ellos son analfabetos, y muchos ni siquiera saben qué edad tienen.

La única ropa que la mayoría de ellos tiene es una camiseta grabada con los rostros de los líderes políticos, que se regalan al público durante las elecciones. Debido a que muchos de ellos nunca se han puesto un par de zapatos, los dedos de sus pies se extienden en diferentes direcciones. El líder del ministerio describió sus pies como una "raíz de jengibre." Ellos caminan muchas millas a través de las selvas para predicar el evangelio a sus compañeros de tribu. Uno de los estudiantes solía caminar 22 millas varias veces a la semana para llegar a la iglesia que fundó en su pueblo.

Usted probablemente puede imaginar la alegría que sienten los pobres misioneros autóctonos cuando reciben un par de zapatos, a veces por primera vez.

Un informe de Paraguay dice: "Se proveyeron zapatos y calcetines para 18 misioneros. Estos hombres, cuyos pies son su único medio de transporte, caminan muchas millas cada día, visitando casas, compartiendo el evangelio y alentando a los creyentes en su fe. Se encuentran entre los muchos misioneros capacitados para satisfacer las necesidades espirituales y físicas de las personas pobres de Paraguay".

2. Mochilas

Mi rutina diaria no sólo involucra zapatos, sino también una mochila que llevo a mi trabajo. Contiene mi almuerzo, un paraguas, papeles y quién sabe qué más. Debo limpiarlo. Ni pienso en ello. Lo agarro antes de hacer mi valiente y audaz viaje a la oficina en mi automóvil con aire acondicionado, por las carreteras lisas y pavimentadas.

El año pasado el líder de un ministerio en la India apoyado por Christian Aid Mission solicitó "mochilas" para todos sus misioneros. "Esto facilitará a los siervos del Señor emprender viajes durante la noche con la Biblia, literatura y ropa necesaria".

Con la ayuda de nuestros patrocinadores pudimos proveer 350 mochilas al líder. él nos escribió: "Todos los misioneros que recibieron mochilas estaban conmovidos en gran medida por a la generosidad de Christian Aid Mission. He visto la alegría en la cara de los misioneros que recibieron las mochilas. Esta herramienta recorrerá un largo camino facilitando los esfuerzos pioneros de nuestros misioneros en la evangelización y la fundación de iglesias".

3. Transporte

Después de agarrar mi mochila, me subo a mi automóvil. Ni pienso en ello. Simplemente me lleva a donde quiero ir.

Considere esta solicitud que recibimos hace varios meses del líder de un ministerio en la India: "Muchas mujeres tribales conocen Señor a través de misioneras autóctonas que pasan tiempo con ellas en oración. Las misioneras viajan largas distancias para ministrar a estas bellas personas en aldeas remotas que nunca han oído el nombre de Jesucristo. Las misioneras necesitan 10 bicicletas (US$ 100 c/u)".

Gracias a nuestros patrocinadores, se proveyeron 10 motos para las mujeres jóvenes en la India que están compartiendo activamente a Cristo. El líder informó que las mujeres ahora pueden evangelizar y discipular semanalmente en lugar de una vez al mes, y también pueden transportar literatura y Nuevos Testamentos.

"Esto las ayuda a ahorrar un tiempo valioso, ya que también deben cuidar de sus hogares y trabajar", escribió el líder. "Todas agradecen a Christian Aid Mission por este maravilloso regalo".

4. Iluminación

Después de regresar del trabajo, entro a mi casa y enciendo las luces. No pienso en ello. Sólo acciono un interruptor y mi casa oscura se ilumina.

En Birmania, casi el 99 % de todas las aldeas remotas carecen de electricidad. A veces utilizan velas y las lámparas de querosén por la noche, pero sólo en circunstancias especiales, porque son muy caras para los aldeanos pobres, por no mencionar el peligro de usar múltiples velas en estructuras de bambú. Las actividades cesan por la noche.

Pero la noche es el único tiempo en que pobladores están disponibles para el estudio de la Biblia, ya que estuvieron trabajando durante el día. Una situación difícil para los misioneros autóctonos.

Christian Aid Mission recibió una solicitud del líder de un ministerio en Birmania de paneles solares que proporcionarían suficiente luz para una iglesia casera. El precio de un equipo solar completo es de US$ 100.

A través de la ayuda de nuestros patrocinadores pudimos proveer más de 45 equipos solares para los fundadores de iglesias en Birmania.

Un misionero autóctono escribió: "Desde que recibimos los paneles solares pudimos permanecer hasta tan tarde como las 23 pm y tener devociones o el estudio de la Palabra. Cuando otros aldeanos ven la luz en nuestro hogar, familias enteras llegan para conversar, y a menudo podemos hablarles acerca de Jesucristo. Ahora estamos podemos tener cultos a la tarde durante la semana para aquellos que no pueden asistir los domingos".

5. Camas

Al final de mi día, no pienso dónde voy a descansar mi cabeza. Mi cama está allí, en el mismo lugar que el día anterior.

El líder de un ministerio de Nepal pidió bolsas de dormir para los misioneros autóctonos que durante sus viajes para llegar a aldeas remotas para el Señor deben dormir en el suelo.

Después de que los patrocinadores de Christian Aid Mission proveyeron para tal necesidad, el líder escribió: "He dado seis bolsas de dormir a misioneros en diferentes aldeas. Les son realmente útiles. Los pastores de diferentes pueblos deben caminar durante mucho tiempo sólo para visitar a una familia y hacer el seguimiento, para ayudarles a crecer. Todos los días caminan muchos kilómetros y muchas veces deben pasar la noche, y las bolsas de dormir les ayudan a tener un buen sueño profundo por la noche".

Además de ser agradecido, sea consciente

No escribí este articulo para menear el dedo por tomar las cosas por sentado. Este artículo no se refiere a ser agradecido por las cosas que uno tiene. No es un mensaje de coma-su-cena-porque-los-niños-en-China-se-mueren-de-hambre. Es una llamada a ser conscientes, a reconocer que las cosas simples que utilizamos para nuestra comodidad y conveniencia también pueden ser utilizadas para promover el evangelio en países pobres en el extranjero.

Así que cuando nos calzamos nuestros zapatos, ponemos nuestras cosas en las mochilas, subimos a nuestros automóviles, encendemos las luces y nos metemos en la cama, oremos por, y tal vez incluso ofrendemos, para los misioneros autóctonos que podrían hacer mucho más para construir el reino de Dios con cualquiera de estos elementos básicos.


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