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8 de septiembre de 2015

Buscando y Salvando a los Perdidos

Por Mindy Belz, editor, WORLD

Si usted es como yo, su imagen de la iglesia subterránea se formó alrededor de historias de hombres blancos en coches viejos entregando Biblias y enseñando fervientemente a masas de personas con piel aceitunada hambrientas por la palabra de Dios.

O, si usted lee los titulares, incluso los titulares de MUNDO, se imagina a la iglesia subterránea completamente asediada, una iglesia desgarrada por el yihadismo, la ley islámica y la tiranía en los lugares donde el apóstol Pablo, los padres coptos o Agustín de Hipona una vez estuvieron.

Usted podría estar equivocado, o por lo menos equivocado acerca de la manera en que Dios construye Su reino. La iglesia en la ventana 10/40, una zona comprendida entre 10 y 40 grados al norte del ecuador, donde los expertos en misiones dicen que allí viven los grupos étnicos menos alcanzados, está experimentando un crecimiento vertiginoso. Incluso en medio de la persecución, hay un tremendo movimiento de Dios para convertir a infieles a Sí mismo. De acuerdo con Los Movimientos Milagrosos, por Jerry Trousdale (2012), cuarenta y cinco diferentes grupos étnicos "no alcanzados" de mayoría musulmana, grupos que hace unos años no tenían acceso a la Palabra de Dios, ahora tienen más de 3,000 nuevas iglesias entre ellos. Y el agente típico de cambio tiene piel color olivo u oscura, más probablemente un misionero egipcio, o etíope, o sudanés.

Para los occidentales es difícil comprender el resultado de décadas de crecimiento de la iglesia en el sur global. Los creyentes cristianos de África subsahariana y de otros rincones "pobres" del mundo son los que actualmente están enviando misioneros a los rincones más difíciles del mundo.

Uno, a quien no puedo nombrar, es padre de dos niños pequeños y esposo de una investigadora académica. Vive con su familia en una ciudad grande de África y viaja a algunas de las regiones no alcanzadas más difíciles. Al menos una de las iglesias caseras que él ayudó a iniciar entre los musulmanes ahora tiene 3,000 miembros. Me dijo con calma (tuve que presionar) que una vez bautizó a 250 nuevos creyentes en un solo día.

¿Cómo ocurrió esto?, pregunté.

Su respuesta no fue sorprendente, él ora. Tres horas al día. Pero me dijo que la segunda razón de este fruto es que ha aprendido grandes lecciones de muchos errores durante 11 de los más de 17 años de ministerio. "Ser valiente no es lo mismo que ser eficaz", dijo.

Este hombre una vez siguió los métodos tradicionales de evangelismo, predicar en las esquinas, campañas en pueblos con folletos y otra literatura bíblica, reuniones estilo ayuntamiento y programas cristianos por televisión o via satélite. Él llama a estas tácticas la fuerza aérea, cuando las tropas de tierra, un ejército de soldados de a pie, también son críticas.

Ahora presta más atención al ejemplo de Jesús y sus discípulos, entrando en un pueblo y buscando lo que él llama "un hombre de paz" con quien puede desarrollar una amistad y participar en los asuntos cotidianos de la vida. Como resultado, él sabe más sobre la gente que está evangelizando que simplemente que necesitan el evangelio. Los que se convierten son primero sus compañeros, y así el discipulado progresa más rápidamente. Cuando las iglesias echan raíces y crecen, él tiene que estar dispuesto a irse: "Mucha dependencia se debe a que no estamos dispuestos a perder el control".

Los expertos en crecimiento de la iglesia occidental están aprendiendo, y Trousdale en su libro afirma que es más importante vivir como se vive en las comunidades de los incrédulos que las estrategias evangelísticas: "No comience con un programa; desarrolle un estilo de vida de relaciones de afecto".

Es emocionante ver a los creyentes autóctonos hacer crecer a sus iglesias en lugares donde los occidentales en su mayoría no se aventuran. Después de todo, la iglesia fortificada de hoy en el Medio Oriente y África del Norte, que una vez fue el hogar de la antigua iglesia cristiana, ahora puede presumir de nuevos creyentes como brotes de olivo silvestre injertado (Romanos 11:17).

Para la iglesia occidental, orgullosa, esto nos exige "perder el control", como mi amigo evangelista está haciendo, y confiar en el liderazgo de los lugareños, pero tal vez orar por ellos y apoyarlos como nunca antes. Después de todo, las fuerzas aéreas y los ejércitos también necesitan personal de campo que trabajan detrás de las líneas.


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