Blog

22 de septiembre de 2015

¿Qué Sabe Usted Acerca de la Guerra Espiritual?

Por Brittany Tedesco

Imagine vivir en una comunidad donde se espera que usted apoye la adoración a los ídolos. Sus vecinos golpean a su puerta y exigen que les dé un poco de dinero (o comida o lo que sea) para sacrificarlo al ídolo.

Yo no quiero apoyar esto, usted piensa, a sabiendas de que habrá consecuencias si no lo hace.

Exactamente esto sucedió en Nepal hace unos meses. Christian Aid Mission apoya a un misionero autóctono que nos dijo que todas las personas de su aldea se reunieron para organizar una "puja" en toda la comunidad (un acto de adoración a un dios o diosa hindú).

Los pobladores determinaron que cada hogar debía contribuir, ya sea en dinero o arroz para ayudar a celebrar la puja. Ellos eran mucho más numerosos en el pueblo que los cristianos. El misionero a quien asistimos había fundado una iglesia, a la que asistían cerca de 100 creyentes. Estos se reunieron y decidieron no contribuir a la adoración a los ídolos.

Esto no fue bien recibido por los habitantes del pueblo, que se unieron y amenazaron con expulsar a los cristianos de la aldea si se negaban a participar en el evento. A medida que el día de la puja se acercó, los creyentes fueron hostigados continuamente en el mercado.

Si los cristianos hubieran sido bíblicamente ignorantes, podrían haber sido dominados por el miedo, suponiendo que eran víctimas indefensas a merced de la turba. Puede que hubieran cedido a las demandas y comprometido sus creencias.

Pero ellos no lo fueron, porque conocían la Palabra. Sabían que su lucha no era contra sangre y carne. Y usaron sus armas de guerra, se reunieron para orar y ayunar.

Los pobladores descontentos se reunieron para enfrentar al misionero, diciéndole que si los cristianos no participaban en la ceremonia, los aldeanos no tendrían más remedio que luchar contra ellos, porque el cristianismo, dijeron, era una religión extranjera no deseada.

Con todos los ojos puestos en él, el misionero se puso de pie. Su iglesia se había reunido en otro lugar para orar por él. "Nosotros también somos ciudadanos de Nepal, y tenemos derecho a creer en Jesucristo", comenzó. "Así que, si ustedes nos envían fuera de este pueblo o luchan contra nosotros, todavía los vamos a amar y no lucharemos contra ustedes. Pero no podemos adorar a los ídolos ni darles dinero o arroz".

La multitud pareció ablandarse. Su respuesta no era lo que esperaban. "¿Qué tipo de personas eran estas?" se preguntaron. Finalmente decidieron eximir a los cristianos de participar en la puja.

Los próximos días los habitantes del pueblo participaron en el evento de idolatría generalizada. Con tinajas, traían agua del río para lanzarla a los pies de los ídolos. Durante el último día de la adoración, a la orden de un sacerdote hindú, se reunieron frente al templo. Él tomaría sus vasijas de barro y las arrojaría hacia abajo del templo para que se rompieran en pedazos. Los que tuvieran la suerte de recoger uno de los fragmentos serían bendecidos por los dioses.

Los cristianos observaron cómo la multitud descendía para recoger los frascos rotos, empujando y luchando por un pedazo. Las secuelas fueron lesiones en la cabeza y huesos rotos. Las ambulancias cargadas de heridos se dirigieron al hospital.

Algunos de los habitantes del pueblo se acordaron de los cristianos y su negativa de participar en la ceremonia que había dado lugar a cualquier cosa menos bendición. Cuatro familias tomaron la decisión de seguir a Cristo. El misionero los bautizó. Una batalla espiritual había sido ganada.

¿Qué habría hecho usted?

¿Sabe mucho sobre la guerra espiritual?

Admito, la idea siempre me intimidó. No sabía mucho sobre este tema. Me imaginaba que se trataba de exorcismos y reprender al diablo. ¿Quién soy yo para participar en tales elevados negocios espirituales? Voy a mantenerme alejada de esas cosas. . .Simplemente permaneceré al margen y, ocasionalmente, seré víctima de mis circunstancias.

Lo cierto es que todos estamos en una batalla, nos guste o no. Usted puede permanecer al margen y bajar su arma sólo si desea ser derrotado. Efesios 6:12 nos dice que nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra huestes espirituales demoníacas.

Creo que la mayoría "iluminada" en los países desarrollados ignoran o rechazan la idea de que nos rodean fuerzas espirituales. Pero los paganos en las naciones menos desarrolladas seguro que comprenden el concepto.

Tome por ejemplo la isla hindú de Bali, en Indonesia. Nuestro director para el sudeste asiático visitó Bali hace unos años, tomando nota de los santuarios que cubren todas las partes de la isla. . .un santuario para cada casa, familia y persona. Santuarios más grandes para cada grupo de familias, otros para cada pueblo y barrio, y el templo madre para todos en el centro de la isla. Encima de cada santuario hay una silla, el "asiento del dios", construido para el espíritu que gobierna sobre cada área.

Los balineses entienden acerca de espíritus territoriales. Lo que quizá no sepan es que estos espíritus son demonios.

En 1 Corintios 10:20, el apóstol Pablo, en la instrucción de su rebaño sobre la adoración de ídolos nos dice que las "cosas que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios".

Deuteronomio 32:17 también parece vincular la adoración a los ídolos con la adoración a demonios reales. "Sacrificaron a los demonios, no a Dios".

La Biblia también hace mención de espíritus territoriales. En Daniel 10 un ángel le dice a Daniel que él y otro ángel, Miguel, estaban luchando contra las fuerzas espirituales del mal, conocidos como los "príncipes de Persia y Grecia".

Hace unos meses mi pastor nos relató una historia interesante. Él había encontrado a un hombre que estaba luchando con diversos problemas en su vida. Él oró por él y testificó al hombre acerca de Cristo, y luego le preguntó si le gustaría recibir a Jesús como su salvador.

"No puedo," le dijo el hombre.

"¿Por qué no?" preguntó mi pastor, suponiendo que el hombre quería decir que no estaba dispuesto a poner su confianza en Jesús.

"Simplemente no puedo", respondió el hombre. "No sé por qué, pero no puedo".

Entendiendo que el problema era espiritual, mi pastor oró que Dios superara las fuerzas espirituales de las tinieblas. Al final de su oración el hombre gritó que quería recibir a Jesús como su salvador. Una batalla había sido ganada en el reino espiritual. Un cautivo había sido liberado del campo enemigo.

El apologista cristiano JP Moreland afirma que un componente clave en la guerra espiritual es el conocimiento. Conocer la Palabra de Dios es crucial para luchar contra las fuerzas espirituales de las tinieblas. De lo contrario vamos a luchar a ciegas. . .o no lucharemos.

Participar en la guerra espiritual no es sólo para un grupo especial de personas. Es para todo el que invoca el nombre de Jesús. Y usted no tiene que tener dones especiales o "poderes" para hacerlo. La oración ferviente y el conocimiento de la Palabra de Dios es lo único que necesita. ¿Podemos hacer eso?

Hoy en día necesitamos más que nunca guerreros espirituales en medio de nosotros.

Y realmente, ¿Quién no quiere luchar en el lado ganador, el de Jesús, que está sentado a la diestra de Dios? "Sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero"(Efesios 1:21).


Email this page Print this page
Commentarios


Ingles
SC: WEBCAMSP