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20 de octubre de 2015

Dios Quiere que Su Gloria Vuelva al Medio Oriente, Parte I

Por Brittany Tedesco

El rio Tigris

Si usted es como yo, cuando piensa en el "Medio Oriente", piensa "musulmán".

Estaba editando unas notas para el líder de un ministerio que nos visitaba desde el Medio Oriente cuando me llamó la atención el lema que utiliza para su difusión: "Llevando el evangelio de vuelta al mundo árabe".

¿De vuelta al mundo árabe?

Unos días más tarde, el líder de un ministerio del norte de Iraq, que ha servido en ese país desde antes de la crisis de los refugiados, me recordó la rica historia bíblica de Iraq.

De hecho, Iraq sólo es superado por Israel en la cantidad de historia y profecías acerca del mismo en la Biblia.

La Torre de Babel de Peiter Bruegel el Anciano.

Dios escogió esa región para mostrar Su gloria por medio de muchas maravillas antes de que el Islam se apoderara de la zona.

Lo que hoy conocemos como Iraq, en el pasado fue la antigua Mesopotamia, que significa "entre los dos ríos". Si alguna vez ha oído hablar de los términos "la media luna fértil" o "la cuna de la civilización", usted sabe a qué dos ríos el nombre se refiere: el Tigris y el Éufrates. Algunas personas especulan que allí se encontraba el Jardín del Edén. Aunque no lo podemos saber a ciencia cierta, hemos rastreado los primeros (después del diluvio) escritos, literatura, medicina, comercio y ciencia a esa región.

La región recibió el nombre de "Iraq" en 1921 después de que Inglaterra la tomara de los turcos otomanos. Pero antes del nombre moderno fue llamada Asiria, Caldea, Caldea y en la Biblia Babilonia.

Abraham era de la ciudad de Ur en Iraq. Rebeca, la novia de Isaac, era de Iraq. Jacob pasó 20 años en Iraq. Es el lugar donde Daniel fue arrojado al foso de los leones y donde Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron arrojados al horno de fuego. Es el lugar donde los israelitas languidecieron durante muchos años como cautivos de sus enemigos.

Un hombre llamado Nimrod organizó un pequeño proyecto llamado la Torre de Babel en Iraq. También fundó dos ciudades que se convertirían en grandes imperios: Babilonia y Nínive.

Arquitectura asiria en Iraq.

De hecho, Babilonia se convertiría en el primer imperio mundial (612-539 AC). Dios le reveló a Belsasar que el imperio sería destruido por la misteriosa mano que escribió la profecía sombría en la pared del palacio donde él estaba festejando.

Las ruinas de Babilonia se encuentran a unas 40 km. al sur de Bagdad.

Al otro lado del río Tigris se encuentra la ciudad de Mosul, capturada por ISIS en el 2014, uno puede ver las colinas que cubren la antigua ciudad de Nínive.

Nínive fue una de las mayores ciudades del mundo antiguo. Cubriendo alrededor de 688 hectáreas, la ciudad estaba rodeada por un enorme muro con 15 puertas, flanqueadas por estatuas de piedra de toros con cabezas humanas. Jonás pasó tres días recorriendo la ciudad para llevar el mensaje de arrepentimiento de Dios a personas despiadadas y brutales.

Los asirios eran notorios por su brutalidad sin paralelo, por los tipos de castigos crueles que infligían a los que conquistaban. Y conquistaron mucha gente. Cuando Nínive fue la capital de Asiria desde el siglo IX hasta el siglo VII AC, el imperio se extendía desde Egipto hasta el sureste de Turquía e Irán, e incluía lo que hoy es Iraq, Siria, Jordania y el Líbano.

Se estima que Jonás presentó el mensaje de Dios alrededor del siglo VIII. Sabemos que Jonás fue un profeta reacio, pero ciertamente podemos simpatizar con su renuencia a extender gracia a un pueblo que se había enriquecido con el sufrimiento de los demás.

Sé que tengo problemas para orar por ISIS. Oro por los cristianos del Medio Oriente y los musulmanes que han sido expulsados de sus tierras natales. . . ¿pero ISIS? Eso es duro.

Los asirios no solo capturaban a la gente, la masacraban. Ellos decapitaban personas y apilaban sus cabezas en forma de pirámides, despellejan a personas vivas y colocaban sus pieles sobre pilares y paredes como una advertencia a otros. Ellos crucificaban a sus víctimas, les arrancaban la lengua, les sacaban los ojos, los empalaban en estacas, los quemaban vivos, les cortaban la nariz, las manos y los pies.

Un relieve de piedra del rey Asurbanipal que se encontró en Nínive.

El libro de Nahúm confirma su brutalidad: ¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje! Chasquido de látigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta; jinete enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; cadáveres sin fin, y en sus cadáveres tropezarán. (3: 1-3)

El rey Asurbanipal II se jactaba de encerrar a gente viva en las paredes, apilando ladrillos alrededor de ellos. Todo eso se registra en detalle meticuloso en las paredes del palacio. Se ven representaciones de cautivos descalzos, dejando sus ciudades atrás y probablemente siendo llevados a Nínive para hacer frente a alguna suerte impensable o ser reclutados por el ejército asirio, obligados a convertirse en asesinos despiadados.

¿Algo de eso le suena familiar?

Hoy vemos ese tipo de brutalidad extrema en ISIS, y voy a admitir que me es difícil verlos como algo menos que monstruos.

Pero si la forma en que Dios vio a los asirios es una indicación de la forma en que podría ver a ISIS, podemos estar seguros de que Su compasión no tiene límites.

Después de que Jonás pasó tres días en el interior de un pez gigante, decidió obedecer el mandato de Dios y decirles a los asirios, las mismas personas que amenazaron a su pueblo, los hijos de Israel, que Nínive sería destruida en 40 días.

Para disgusto de Jonás, los asirios se arrepintieron en uno de los avivamientos más grandes de todos los tiempos. El rey se vistió de cilicio y se sentó sobre ceniza. Decretó un ayuno en todo el reino y proclamó que todos debían orar y arrepentirse. La ciudad entera se humilló ante Dios. Mientras tanto, Jonás miraba desde lejos para ver si Dios iba a destruir la ciudad. Él tuvo un berrinche cuando un gusano comió una planta que Dios hizo crecer para proveerle sombra mientras esperaba y observaba.

El profeta Jonás.

"Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte. Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?" (Jonás 4: 9-11)

¿Qué quiso decir Dios sobre la gente "que no sabe la diferencia entre la mano derecha y la mano izquierda"? De acuerdo con una nota en mi Biblia, esa expresión significa "los niños muy pequeños que no han alcanzado la edad de la responsabilidad, de tomar decisiones morales. Ese versículo muestra claramente que el Señor es Dios de todas las naciones, no sólo de Israel, y que Él se preocupa por el bienestar de toda la humanidad".

Dios tuvo compasión de gente realmente brutal, viéndolos como niños. Él no los vio como monstruos, sino como seres que Él creó. Deseaba su arrepentimiento y restauración.

Un combatiente de ISIS de Siria, que sólo había conocido el odio islámico y la violencia, trató de infiltrarse en un campo de refugiados en Jordania con la intención de matar a los cristianos. El líder de un ministerio asistido por Christian Aid Mission nos contó que él abandonó sus planes después de que, sin saberlo, se encontró cara a cara con el amor de Cristo. Fue testigo de la compasión de los cristianos, y se dio cuenta de cómo el Islam le había lavado el cerebro.

Al igual que los asirios, él era un asesino despiadado. Pero quizá, como los asirios, Dios lo vio como un "niño pequeño", se compadeció y lo restauró.

Asegúrese de leer la segunda parte la próxima semana para continuar estudiando la historia de los pueblos asirios hasta la actualidad, y aprender cómo Dios los está restaurando para Sí mismo.


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