Blog

9 de febrero de 2016

Lo Perdido y lo Encontrado en Ucrania

Por Brittany Tedesco

Home of a refugee in Ukraine.

Usted ha vivido en esta tranquila localidad toda su vida; tiene un buen trabajo y dos niños. No es rico, pero siempre ha podido satisfacer las necesidades de su familia. Nunca han tenido que preocuparse por cosas como la comida y la ropa.

Luego comenzó la guerra. Las balas vuelan por el aire y desde el cielo llueve fuego de mortero. Temiendo por la seguridad de su familia, mantiene a su esposa y los niños dentro de la casa. Las bombas destruyen e incendian los edificios. El constante bombardeo destruyó el hospital local. Las paredes de ladrillo derrumbadas muestran lo que queda de su interior carbonizado.

Los rebeldes y los soldados del ejército se atacan entre sí, y su ciudad está en medio del fuego cruzado. Usted hace su mejor esfuerzo por combatir el pánico y planificar su escape. Y entonces sucede. Un ruido estridente corta el aire seguido de un pitido ensordecedor. Una bomba ha aterrizado en la casa de su vecino, demoliéndola.

No hay tiempo. Les dice a su esposa e hijos que agarren lo que puedan llevar y salen por la puerta de atrás. Usted está bastante seguro de que el campo detrás de su casa ha sido minado, pero no ve ninguna otra salida. Viajar por la ciudad sitiada es demasiado peligroso.

Un edificio parcialmente demolido en el este de Ucrania.

De alguna manera usted y su familia pasan a salvo a través del campo. Finalmente exhala y mira hacia atrás a su casa, sabiendo que todo lo que posee será robado o destruido. Hace señas a un coche y le pide al conductor que los lleve. ¿A dónde? Sin destino específico, solo hacia el oeste. . . lejos de esta parte del país.

El viaje es largo y tedioso. Usted y su familia logran que otros automóviles los lleven casi hasta la frontera occidental. Aquí la población es escasa, es una comunidad rural con granjas humildes. Por casualidad el último conductor, un agricultor, se compadece de su situación y le ofrece su pequeño sótano sin terminar. Usted acepta. ¿Dónde más puede ir?

El granjero y su esposa gentilmente comparten su cena para alimentar a su familia. Ella le ha prestado a su esposa algunas camisas extras, dos tallas más grandes. Usted ha comenzado a ayudar con la cosecha de remolacha azucarera. Es un trabajo agotador.

People working in the fields of Ukraine.

A pesar de que está agradecido por el refugio que les han ofrecido, cada día pensamientos depresivos inundan su mente. Usted ha perdido todo. Incluso la ropa de cama es prestada. ¿Qué clase de futuro su familia va a tener en este lugar? ¿Podrán volver a su ciudad natal? ¿Por qué les sucede esto? ¿Le importan a Dios? ¿Acaso existe Dios? Tal vez no. Tal vez su triste vida es sólo un producto de la casualidad. A usted le toco el palillo más corto.

Un día el granjero contesta una llamada a la puerta y en la entrada hay un hombre joven, que parece ser de unos 20 años. Desde donde usted está sentado escucha mencionar algo acerca de ser un cristiano y ofrecer ayuda con la cosecha de remolacha. El agricultor acepta la ayuda.

Día tras día el joven llega, pasando largas horas en el campo con su familia y el agricultor. Es un chico agradable, aunque uno se pregunta qué gana con esto, ya que no pide pago. Por fin usted comienza a hacerle preguntas. Su bondad, él le dice, es a causa de lo que Jesucristo ha hecho por él. Está obligado a compartir el amor de Cristo con otros en forma sacrificial. Usted está confundido y le pregunta que exactamente hizo Jesús por él.

Person holding farm instrument in field in Ukraine.

Ese día, lejos de su casa, en medio de una granja de remolacha, usted oye el evangelio por primera vez. Cuando termina de hablar, el joven saca un pequeño Nuevo Testamento del bolsillo de su abrigo y lo coloca en su mano. Sus dedos lentamente se cierran alrededor de él. Tiene la fuerte sospecha de que dentro de ese pequeño libro encontrará algunas respuestas.

Qué extraño, casual encuentro. . . Aunque tal vez no es tan extraño. Sus dudas acerca de la existencia de Dios comienzan a disminuir.

Un año después de que estallara el conflicto en el este de Ucrania, más de 1.5 millones de ucranianos han sido desplazados. La mayoría de ellos huyeron a la parte occidental del país, que sigue disfrutando de paz. Hay escasez de alimentos, refugio y atención médica.

Refugiados en Ucrania disfrutan de una comida en el área de alimentación.

A veces me olvido de que los refugiados no siempre han sido masas pobres amontonadas. La mayoría de ellos son educados y tenían un trabajo bien remunerado, poseían casas y negocios, proveían para ellos y sus familias. No son diferentes de usted o yo, excepto que todo lo que poseían les ha sido despojado, a menudo incluyendo familiares queridos. De repente dependen de la bondad de extraños.

¿Se imagina tener que pedir comida o alguna necesidad básica? ¿Se imagina tener que hacer esto sin la esperanza del evangelio? Esta es la situación de muchos ucranianos desplazados. La guerra les ha quitado mucho; y también los ha obligado a pensar en el significado profundo de la vida.

En este terreno espiritualmente fértil en el oeste de Ucrania, seis jóvenes misioneros autóctonos están decididos a establecer la presencia de la iglesia.

Su base misionera es una pequeña casa en ruinas. Los residentes locales consideran el lugar maldecido porque allí alguien se suicidó. Ed White, fundador y presidente de Recursos Para la Comisión, quien se asocia a Christian Aid Mission para recaudar fondos para ciertos proyectos misioneros, visitó esa casa durante su reciente viaje a Ucrania.

Young man sharing the Gospel to a woman in Kiev.

White dijo: "Parecía más un establo que una casa. Podría ser adecuada para un caballo, pero no para seres humanos". Él me dijo que en la casa no había calefacción y estaba helada.

Uno de los jóvenes le dijo a White: "Sé que es fría, pero estoy comprometido con Cristo".

Los jóvenes misioneros trabajan con un ministerio autóctono que apoyamos en Ucrania, llamado Misión Buen Samaritano. Ellos reciben un modesto salario de US$ 100 por mes, junto con un poco de leña.

Los misioneros eligieron esta casa debido a su ubicación privilegiada en el centro de 53 pueblos rurales no alcanzados. Sin embargo, la necesidad de una estación misionera adecuada es dolorosamente evidente para cualquiera que visita el lugar.

Sin un vehículo, los jóvenes caminan ocho a diez millas al día a las comunidades que les rodean. Es decir, si no pueden conseguir que alguien los lleve en un carro tirado por burros.

Ellos tocan a las puertas y preguntan cómo pueden ayudar. Algunos de ellos cuidan a los ancianos y los enfermos. Otros ayudan con el cuidado de los niños y dirigen clases de escuela dominical y campamentos infantiles. Algunos ayudan a recoger la cosecha de remolacha azucarera. Lo que los agricultores y las personas desplazadas desde el este de Ucrania al principio no saben, es que estos misioneros han entrado en sus vidas para cambiarla para siempre con el mensaje del evangelio de Cristo.

Young woman talking to older woman in a village in Ukraine.

Sus métodos son tremendamente eficaces. El año pasado, más de 150 niños asistieron a campamentos de verano donde escucharon el evangelio. Además, muchos adolescentes escucharon el evangelio y se arrepintieron de sus pecados en campos especiales para jóvenes. Todos los viernes, entre 20 y 25 de estos adolescentes se reúnen para estudiar la Biblia. Siete adultos pusieron su fe en Cristo y fueron bautizados. Todos los domingos alrededor de 35 personas asisten a reuniones en iglesias caseras.

En los últimos dos años, la Misión Buen Samaritano ha establecido otros seis grupos de misioneros autóctonos en bases misioneras en Ucrania.

Una mujer joven entrega un Nuevo Testamento a mujer mayor en un pueblo de Ucrania.

Las bases misioneras por lo general son instalaciones de dos pisos. El primer piso se utiliza como lugar de encuentro para los nuevos conversos, para adorar y estudiar la Biblia. El segundo piso es donde viven los misioneros.

El ministerio ha iniciado la construcción de una nueva estación misionera para los seis obreros evangélicos, pero no ha podido terminar la estructura debido a la falta de fondos.

Con US$ 35,000 puden terminar el edificio, que incluirá un santuario para un máximo de 300 personas y un lugar para las clases de escuela dominical, siendo la primera y única iglesia en esta región de 53 pueblos. También se utilizará como base de entrenamiento para los futuros misioneros.

Estos jóvenes fieles servidores del Señor han sacrificado sus vidas para hablar a otros acerca de nuestro Salvador. Apoyémosles, proveyéndoles un lugar adecuado para vivir y ministrar. Ayudémosles a proveer la esperanza de Cristo a los perdidos y desesperados.


Email this page Print this page
Commentarios


Ingles
SC: WEBCAMSP