Blog

15 de marzo de 2016

Desnudo y Asustado

Por Brittany Tedesco

Shadow Dancing with Mind painting by Akiane Kramarik.

¿Alguna vez se ha preguntado qué aspecto tenían el primer hombre y la primera mujer? Eran como se suponía que la raza humana estaba destinada a lucir. Nuestros ideales de belleza son muy subjetivos. Cambian con el tiempo y son diferentes de acuerdo a las diversas culturas.

A lo largo de los siglos los artistas han rendido a Adán y Eva con cuerpos de acuerdo con el estándar de belleza de su tiempo y lugar. Sin embargo, ninguna descripción puede realmente capturar la verdadera magnificencia de su aspecto. La razón de esto, creo, va más allá de la subjetividad. Creo que es porque Adán y Eva estaban vestidos de luz.

Varios teólogos han especulado que éste podría haber sido el caso. Una de las razones por las que me inclino hacia esta línea de pensamiento se debe a que, al estar en la presencia directa de Dios, la apariencia de las personas cambia. Piense en lo que le pasó a Moisés después de que pasó un tiempo en la presencia de Dios. Su rostro se puso brillante como el sol. Literalmente tuvo que usar un velo hasta que la gloria se desvaneciera, ya que probablemente hubiera cegando a los que le rodeaban.

Una de las cosas que sabemos acerca de Dios es que Él "se cubre de luz como de vestidura" (Salmo 104: 2). Luz, aquí, se usa como ropa. Sabemos que Adán y Eva se dieron cuenta de su desnudez después de que desobedecieron a Dios y pecaron, porque antes de que esto ocurriera no habían usado ropa en el Jardín del Edén. ¿Qué los hizo reconocer que carecían de ropa con qué cubrirse? Podría ser que la luz en la que se habían vestido de repente había desaparecido, dejándolos con la comprensión de que sus cuerpos ahora estaban al descubierto y expuestos.

Desde la tragedia del pecado original el hombre ha sentido su propia desnudez. Nosotros tratamos de vestirnos en un millón de maneras diferentes para recuperar la gloria que perdimos en el Edén. Nos adornamos con nuestros logros y buenas acciones; constantemente tratamos de hacernos ver y sonar mejor de lo que realmente somos.

Escondemos las partes feas de nosotros mismos detrás de la fachada que mostramos al mundo exterior. O buscamos la religión. Tal vez ella proveerá la cubierta gloriosa que nos falta.

Pero Adán y Eva probaron la religión en el jardín, con sus cubiertas de hojas. Ellos trataron de cubrir su pecado por medio del trabajo de sus propias manos, y no funcionó, ni podrá funcionar nunca de esa manera.

Tratar de cubrirnos a nosotros mismos en otra cosa que la luz de Jesucristo, la prenda que Dios ha provisto para nosotros, no es más que orgullo. Nuestras habilidades, capacidades, conocimientos, logros y la religiosidad a menudo son sólo el caldo de cultivo del orgullo. Y el orgullo siempre nos susurra: "Tienes esto. Aquí no hay necesidad de Dios."

Intersecting circles labeled Competence and Confidence.

Tome un momento y piense en sus mejores cualidades y logros.

Ahora imaginemos que nos despojan de todas esas cosas que nos vinieron a la mente, una por una. Todas ellas.

¿Ahora se siente desnudo?

Tal vez usted no tiene una lista muy larga de habilidades, logros, etc., con qué vestirse, y que está en constante lucha contra ese sentimiento de desnudez. Pero encuentra otras maneras de ocultarse. Tal vez ajusta la forma de comportarse y actuar de acuerdo a la persona delante de usted, y se vuelve calculador y el controlador.

Ahora imagine que lo despojan de su cubierta, y todo el mundo lo ve como realmente es, con todos sus defectos.

¿Es este un pensamiento horroroso?

Yo lo sé. Preferiría mirarme en el espejo y decir: "¡Soy lo suficientemente buena, soy lo suficientemente inteligente, y le agrado a la gente!".

Boy wearing a mask & cape posing.

Nuestros puntos fuertes nos proveen un estímulo. En ellos encontramos consuelo y seguridad. Tienen un lugar especial en nuestras vidas.

El apóstol Pablo tenía una gran cantidad de puntos fuertes; él estaba muy bien educado, era inteligente y consumado. Pero consideraba todas esas cosas como basura en comparación con la grandeza de conocer a Jesucristo.

Por supuesto, Dios puede usar nuestros dones y habilidades para Su gloria, pero Él preferiría utilizarnos sin esas cosas, porque esas cosas no producen vida.

Pablo sabía eso. El predicó lo que muchos afirman fue su sermón más magistral y convincente en la colina de Marte a los intelectuales en Atenas. Sin embargo, ese día pocos creyeron.

Su enfoque fue diferente en Corinto. Pablo les dijo a los corintios: ... " Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios"(1 Corintios 2: 1-5).

La Biblia nos dice que muchos corintios creyeron y fueron bautizados.

People walking along a footpath in rural Africa.

"Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte", dijo Pablo (2 Corintios 12:10).

El Espíritu de Dios es el único que puede mover los corazones de los hombres hacia Él. Olvide su intelecto, la Biblia nos dice que el "Espíritu investiga todo, aun lo profundo de Dios". El intelecto más grande entre nosotros resulta insignificante en comparación con Su Espíritu.

Un equipo de misioneros autóctonos asistidos por Christian Aid Mission, comparte el evangelio en la primitiva nación africana de Guinea. Pero a medida que su trabajo crece y se expanden a aldeas que nunca antes escucharon el evangelio, les faltan recursos.

Ellos escribieron que "carecen de fondos suficientes para reclutar y capacitar a pastores de las aldeas".

Lo que sí tienen, sin embargo, es un proyector, una pantalla y la película Jesús.

Con expectativas razonablemente bajas, entraron al bosque N'zerekore, un lugar espiritualmente oscuro y uno de los focos de la epidemia de Ébola, proyectaron la película Jesús, dijeron algunas palabras cortas acerca de lo que Cristo hizo en la cruz, empacaron sus equipos y volvieron a su vehículo.

Para su sorpresa, el jefe de la aldea los detuvo antes de que pudieran irse. "Este mensaje de Jesús que nos predicaron, y todo lo que Él hizo por nosotros, me llegó. Yo creo y quiero saber qué hacer para ser como ustedes".

El equipo salió de su vehículo e hizo un llamado al altar. Muchos de esos aldeanos se unieron ese día a su jefe entregando sus vidas a Cristo. "Este pueblo de 2,000 ahora tiene una de las iglesias de más rápido crecimiento en la región", nos escribió el líder del ministerio. La ciudad les dio a los misioneros un terreno sobre el cual construir un templo.

Native believers holding hands in Guinea.

¿Usted captó las palabras del jefe? Él quería saber cómo podía ser como esos misioneros. . . aquellos misioneros que no hicieron nada humanamente digno de mención, que se quedaron en el fondo mientras Cristo fue el foco de atención. Pero el jefe reconoció su propia desnudez cuando vio la luz de Cristo que los cubría.

"La mayoría de nosotros hemos sentido que es nuestra responsabilidad, con la ayuda del Señor, vivir una vida cristiana", escribe Miles Stanford en su libro The Reckoning that Counts. "Nuestro fracaso rotundo en el intento de hacerlo ha sido el medio del Espíritu Santo de mostrarnos que no podemos, ni deberíamos tratar. Sólo el Señor Jesús puede vivir Su vida a través de nosotros; y lo hace cuando rechazamos nuestros propios recursos para andar confiados en el Espíritu de Vida".

Parece contra intuitivo para nosotros, los "hacedores", que deseamos utilizar toda nuestra capacidad humana para trabajar para Dios. Pero este no es nuestro trabajo, es el trabajo de Cristo en nosotros.

"No es 'Sólo lo que hacemos para Cristo durará', sino más bien, 'sólo lo es hecho por Cristo durará'", escribe Stanford.

A medida que nos reducimos Cristo puede crecer en nosotros. A medida que empezamos a ver las cosas por las que nos orgullecemos como nada más que basura en comparación con la grandeza del conocimiento del Señor, dejamos de confiar en ellas. Dejamos de fingir, dejamos de intentar trabajar para Dios. Descansamos. Nos quitamos la hoja y dejamos que Su luz nos envuelva.


Email this page Print this page
Commentarios


Ingles
SC: WEBCAMSP