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22 de marzo de 2016

La Credibilidad de la Biblia, Primera Parte

Por Brittany Tedesco

Man handing a woman a Bible.

Recordando los últimos 40 años de difusión del evangelio en el Sur de Asia, el líder de un ministerio autóctono escribió: "Los enemigos de la cruz de nuestro Señor Jesucristo nos golpearon, abusaron de nosotros, nos insultaron, demonizaron el nombre de Cristo, nos persiguieron, nos apedrearon, demolieron nuestra furgoneta, nos arrebataron Biblias y tratados evangelísticos de las manos y los rompieron, e hirieron a nuestros estudiantes".

A pesar de todas esas cosas, el líder y los estudiantes del Instituto Bíblico siguen compartiendo la Palabra de Dios. De hecho, ellos distribuyeron Biblias en los 266 pueblos que alcanzaron en el 2015. ¿Por qué? Porque saben que la Palabra de Dios es viva y eficaz, y transforma a la gente.

El líder del ministerio autóctono en Iraq nos dijo que él no puede guardar Biblias de reserva. La gente está hambrienta de la Escritura, y en ausencia de un número suficiente de misioneros para evangelizar a los perdidos (él estima que en el Medio Oriente sólo hay un misionero por cada 2 millones de personas), Dios está haciendo el trabajo de atraer a la gente a Cristo.

Dentro de los primeros seis meses del 2015, debido a las ofrendas de nuestros patrocinadores, un ministerio autóctono de Ucrania distribuyó 15,000 Biblias y más de 22,000 Nuevos Testamentos en la zona de guerra del este de Ucrania. Desde el inicio del conflicto, la demanda de la Palabra de Dios ha aumentado dramáticamente.

A lo largo de la historia de Christian Aid Mission, las Biblias siempre han sido la necesidad más importante para los ministerios.

Los cristianos entienden bien el poder de la Escritura. Lo hemos experimentado en nuestras propias vidas. El Espíritu Santo da testimonio de la verdad de la Palabra de Dios en nuestros corazones.

Ukrainians holding Bibles.

Pero ¿qué pasa con los que aún no tienen el Espíritu Santo dentro de ellos? ¿Qué pasa con alguien que pone en duda la veracidad de las Escrituras? ¿Qué le decimos?

Es fácil citar 2 Timoteo 3:16, "Toda la Escritura es inspirada por Dios". O 1 Pedro 1:25, "Mas la Palabra del Señor permanece para siempre". O 2 Pedro 1: 20-21, "Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo".

Pero decirle a alguien que la Biblia es la Palabra de Dios sólo porque la Biblia lo dice, es un razonamiento circular.

Voy a ser la primera en admitir que, al final del día, la decisión de seguir a Cristo es más una decisión moral que intelectual, pero eso no significa que tengamos que dejar nuestro intelecto afuera para tomar tal decisión.

En sus Fundamentos Filosóficos de una Cosmovisión Cristiana, el apologista JP Moreland escribe: "En la Escritura, la fe consiste en colocar la confianza en lo que tú tienes razones para creer que es verdad. La fe no es un salto ciego, irracional, a la oscuridad. Así que la fe y la razón cooperan en una visión bíblica de la fe. Ellas no son intrínsecamente opuestas".

Hooded figure looking at Bibles.

Sí, la Biblia contiene varias afirmaciones acerca de su propia veracidad, pero hay una gran cantidad de pruebas más allá de ese puñado de versículos para demostrar su validez, y no sólo su validez, sino su preeminencia por encima de otros libros llamados sagrados, que algunos equiparan con la Palabra de Dios.

En su fascinante libro, Aprender la Biblia en 24 horas, Chuck Missler declara: "La Biblia es el único libro que prueba su credibilidad en su capacidad de escribir la historia de antemano, sin error".

En la Biblia no hay escasez de profecías. J. Barton Payne, profesor de teología, declaró: "Del total de 31,124 versos de la Biblia, 8,352 contienen material profético, o sea el 27 % de la totalidad".

Hugh Ross, profesor de astrofísica, escribe: "En las páginas de la Biblia hay aproximadamente 2,500 profecías, alrededor de 2,000 de las cuales ya se han cumplido al pie de la letra, sin errores". Las profecías restantes proveen una imagen de lo que está por venir.

A lo largo de los años los arqueólogos han descubierto muchas pruebas para apoyar diversos eventos registrados en la Escritura. Vamos a echar un vistazo a sólo uno de ellos.

Un siglo y medio antes del nacimiento de Ciro, el rey de Persia, el profeta Isaías predijo que un conquistador llamado Ciro destruiría Babilonia (un reino aparentemente invencible en ese tirmpo) y dejaría en libertad a los exiliados judíos que vivían allí, sin ningún tipo de pago.

Como el Dr. Ross señala: "Isaías hizo esta profecía 150 años antes de que Ciro naciera, 180 años antes de que Ciro liberara a los judíos (lo que finalmente hizo) y 80 años antes de que estos fueran llevados en exilio".

The 'Cyrus cylinder', Prioryman - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19669413

David Limbaugh en su libro, El juicio de Jesús escribe: "En 1879 los arqueólogos encontraron un cilindro de arcilla de 23 cm de largo de la antigua Babilonia, que data del año 539 AC, que habla de la conquista de Babilonia por Ciro, el rey de Persia, y su ley permitiendo que los cautivos de Babilonia regresaran a sus tierras y restauraran su templo".

Más de 300 de las profecías de la Biblia acerca de Jesucristo fueron escritas por hombres que vivieron siglos antes de él, y Él las cumplió todas.

Y estas profecías no son sólo generalidades con respecto a su nacimiento, vida, muerte, y resurrección. Estamos hablando de profecías que involucran detalles específicos de estos eventos. Por ejemplo, el profeta Miqueas, que vivió en el siglo VIII AC, predijo que Jesús nacería en Belén (Miqueas 5: 2). El profeta Isaías, contemporáneo de Miqueas, pronosticó que Jesús nacería de una virgen (Isaías 7:14), que comenzaría su ministerio en Galilea (9: 1), y que sus manos y pies serían horadados (Isaías 53: 5).

Person reading Bible.

En los Salmos, algunos de los cuales fueron escritos por el rey David, que vivió 1000 años antes del nacimiento de Cristo, encontramos casi un tercio de las profecías acerca de Jesús. Entre ellas, que le ofrecieron vinagre mezclado con hiel, y que en la cruz (Salmo 69:21), su ropa se dividiría entre los soldados (Salmo 22: 17-18), que sería acusado falsamente (Salmo 27:12), y muchas más.

El profeta Zacarías, que vivió 500 años antes del nacimiento de Cristo, predijo que sería traicionado por 30 piezas de plata (Zacarías 11: 12-13). Pero es aún más específico que eso, la plata se usaría para comprar el campo del alfarero después de que fuera arrojada al templo. En Mateo 27 leemos que Judas arrojó 30 piezas de plata a los principales sacerdotes en el templo después de darse cuenta de la gravedad de su traición, y el dinero se utilizó para comprar el campo del alfarero.

Bueno. Parece impresionante. Pero, ¿sabemos realmente cuándo se hicieron estas profecías? ¿Cómo podemos estar seguros de que no fueron escritas después de la época de Cristo para alinearlas con lo que realmente ocurrió?

Sintonice la próxima semana para la segunda parte, ¡para aprender la respuesta!


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