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10 de mayo de 2016

Diles a tus Hermanos y Hermanas que Estamos Viviendo en el Infierno

Por Brittany Tedesco

"Ella era como una pequeña voz en un bosque. Allí no había nadie. Nadie estaba escuchando".

Los padres de Kayla Mueller (izquierda) en el Congreso Internacional Sobre la libertad religiosa, el 30 de abril en Nueva York.
Los padres de Kayla Mueller (izquierda) en el Congreso Internacional Sobre la libertad religiosa, el 30 de abril en Nueva York.

El padre de Kayla Mueller, la joven estadounidense de 26 años de edad que fue secuestrada por ISIS en febrero del 2015, pronunció estas palabras el 30 de abril en el Congreso Internacional Sobre la Libertad Religiosa en Nueva York.

En agosto del 2013, cuando salía de un centro de Médicos sin Fronteras en Alepo, Siria, Kayla fue capturada por miembros de ISIS y dada a su líder, Abu Bakr al-Baghdadi, quien abuso de ella y la violó. Más tarde Kayla murió en un ataque aéreo.

Cuando la noticia de su muerte salió a la superficie, recuerdo preguntándome por qué Kayla estaba en Siria. ¿Quién viajaría a ese lugar infernal en el 2013, desgarrado por la guerra, durante la subida de ISIS al poder?

Orthodox church

Según su padre, Kayla tenía una "infinita piedad por el sufrimiento de la humanidad". Ella ministró a la gente en la cárcel del condado... y en un orfanato en la India. Antes de viajar a Siria ayudó a los refugiados sirios en Turquía.

Durante una visita a los Estados Unidos en mayo del 2013, Kayla habló con el grupo Kiwanis de su padre, suplicándoles que hicieran algo. No podía entender por qué no se tomaban medidas. Las mujeres sirias le habían dicho, "¿Dónde está América?"

Sor María de Guadalupe, una monja argentina que estaba trabajando como misionera en el Medio Oriente, también estuvo presente en el evento en Nueva York.

Partially destroyed house in Syria

En el 2011, pocos meses antes de que estallara el conflicto, ella se trasladó a Siria, uno de los países más pacíficos del Medio Oriente en ese momento. La tasa de criminalidad era baja, la gente era próspera y los diversos grupos étnicos y religiosos vivían en armonía.

Entonces estalló la guerra. Los terroristas se apoderaron de Alepo, la ciudad más grande de Siria, una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo. Sus hermosos edificios y barrios han sido reducidos a escombros. Sus ciudadanos carecen de alimentos y agua potable. El combustible hace tiempo que se ha agotado. "Estas personas que vivían tan bien en Alepo tenían que salir a la calle a buscar ramas para cocinar", dijo María.

Según María, desde el inicio del conflicto, la electricidad está disponible solamente una o dos horas al día. El agua corriente es escasa y disponible durante dos horas cada 10 a 15 días.

Syrian fighter

"La ciudad se convirtió en un campo de guerra todos los días, y hemos estado viviendo así durante cinco años. Ahora estamos acostumbrados a vivir con la guerra y salimos a la calle en medio de los bombardeos y los disparos", dijo.

Los francotiradores se sientan en los techos de los edificios, y María nos contó cómo ella y sus amigos tienen que cruzar la calle en grupos, para que si uno de ellos es alcanzado por una bala, los otros lo pueden ayudar.

Según el informe anual de este año producido por la Comisión Internacional de Estados Unidos Sobre Libertad Religiosa, "Por lo menos hay 228 grupos armados de oposición" en Siria. Los civiles inocentes han sido constantes víctimas de los combates, pero los cristianos son en realidad el blanco de muchos de estos grupos.

P. Rodrigo Miranda, que estuvo presente en el evento de Nueva York con Sor María, nos dijo que varias personas de su parroquia fueron asesinadas por terroristas islámicos durante un evento de la juventud. Habló de un sacerdote de 74 años de edad que fue asesinado mientras alimentaba a los pobres.

Sor María nos mostró una foto de una mujer cristiana que había sido atada a un poste en una esquina, para que los transeúntes la golpearan porque se negó a convertirse al Islam.

"Somos mártires vivientes", dijo.

Civilians wounded in Syrian Civil War

Kayla Mueller fue uno de los mártires. A pesar de que sus captores le sacaron todas sus uñas, la sometieron a golpes y la violaron, nunca se retractó de su fe en nuestro Señor.

En una carta, que uno de sus compañeros de cautiverio hizo llegar a sus padres, había escrito: "Recuerdo que mamá siempre me decía que, al final, lo único que realmente tienes es Dios. He llegado a un lugar donde, en todos los sentidos de la palabra, me he entregado a nuestro creador, porque, literalmente, no hay nadie más. Se me ha mostrado la oscuridad, la luz, y he aprendido que incluso en la cárcel, uno puede ser libre".

P. Douglas Al Bazi habló de cómo fue secuestrado por ISIS y estuvo cautivo durante nueve días. Durante los primeros cuatro días de su cautiverio se le negó el agua. Entonces las cosas se pusieron peor. Los miembros de ISIS utilizaron un martillo para romperle la nariz, los dientes y un disco de su espalda. Destruyeron su auto dos veces. También recibió un disparo con un rifle de asalto.

"Diles a tus hermanos y hermanas que estamos viviendo en el infierno", dijo.

En marzo, después de tres años de deliberaciones, finalmente los EE.UU. hicieron una declaración oficial de genocidio en respuesta a la exterminación de las minorías en el Medio Oriente. Por desgracia, no mucha acción ha seguido. Rebeccah Heinrichs, del Instituto Hudson, escribe que el gobierno hizo la declaración, "debido a la presión política, y no tiene intención de cambiar su estrategia o tácticas para erradicar a ISIS y proteger a los cristianos o a otras comunidades minoritarias pacíficas".

Panel presentation at the International Congress on Religious Freedom in New York, April 30.

"Las grandes potencias del mundo no están haciendo nada para detener esto", dijo María. "Como cristianos y ciudadanos, tenemos que hacer algo".

Mientras el sufrimiento en el Medio Oriente continúa dolorosamente, puede ser tentador darle la espalda. Nadie quiere acordarse continuamente de tales privaciones y miseria. Pero Dios no quiere que tú y yo, como cristianos, nos olvidemos de ellos.

P. Rodrigo ha explicado que estamos llamados a algo más que tener un "vago sentimiento de compasión" para las personas que sufren, estamos llamados a un "compromiso con el bien de todos".

¿Entonces, qué podemos hacer?

En primer lugar, podemos orar fervientemente por el bienestar de los cristianos y la salvación de los musulmanes en el Medio Oriente.

En segundo lugar, podemos dar nuestros recursos para aliviar el sufrimiento. Christian Aid Mission ayuda a 16 ministerios autóctonos en todo el Medio Oriente que están compartiendo una ayuda práctica y la esperanza del evangelio con los refugiados y desplazados.

En tercer lugar, podemos comprometernos a no ocultar la verdad. "Nos negamos a ver lo que está sucediendo", dijo Rodrigo. "Tenemos que mostrar la verdad de una manera que el hombre común pueda entender".

A Kayla: Estamos aquí. Estamos escuchando.


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