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5 de julio de 2016

Una Segunda Oportunidad Para Buscar Primero el Reino de Dios

Por Brittany Tedesco

Dr. Zapata

Hablé con él en el sexto aniversario de su diagnóstico

"30 de junio de 2010", dijo. "Esa fue la zona cero para mí".

El Dr. Arnaldo Zapata era un cardiólogo activo en Puerto Rico que no sabía cómo frenar. Bien-amado por sus pacientes, les brindaba risa y ligereza. No importaba a qué hora del día visitabas su consultorio, siempre se oían risas y chistes.

Además de su consultorio, Zapata era presidente de tres organizaciones, miembro del directorio de una serie de asociaciones médicas y de varios comités de su iglesia. Todos los días a las 6 a.m. besaba a su esposa y trabajaba hasta la medianoche o la 1 a.m., volvía a casa para una ducha rápida y unas horas de sueño, antes de hacer todo de nuevo.

Él y su esposa habían crecido en familias trabajadoras que, a pesar de su ética de trabajo, permanecieron en la pobreza. Sin embargo, después de que la pareja se graduó de la universidad, el éxito llovió sobre ellos. De hecho, no sabían qué hacer con toda su riqueza recién descubierta. Y así, le preguntaron a Dios.

Puerto Rican street scene.

"Dios me dijo: 'Has sido bendecido para ser una bendición para los demás'", dijo Zapata.

Bueno. . . ¿pero que "otros"?

En su espíritu, Zapata oyó responder al Señor: "Aquellos que no conocen el evangelio".

Inmediatamente Zapata y su esposa se involucraron en la obra misionera transcultural en América Central y del Sur. Unos años más tarde, a finales de los años 90, él aprendió acerca de las misiones autóctonas a través de Christian Aid Mission.

"Me pareció que tenía mucho sentido", dijo. En su tiempo libre se convirtió en un defensor de Christian Aid Misión hablando con pastores o iglesias en Puerto Rico sobre cómo los misioneros autóctonos estaban en las primeras filas compartiendo el evangelio con los grupos no alcanzados. Zapata inspiró a la gente a captar la visión de un testimonio de Cristo en todas las naciones, y la gente ofrendó generosamente.

Después de pedir que oraran por él un domingo por la mañana, el pastor de su iglesia le dijo a Zapata que Dios los iba a moldear, y que lo haría lentamente.

Bone marrow plasma cells
El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas de la médula ósea.

Siendo un tornado ardiente de productividad, el padre de cinco hijos apenas se dio cuenta de que los años y las décadas pasaban volando. En el 2010 el fuego comenzó a disiparse. Zapata se sintió débil.

Sus amigos y los pacientes intentaron tranquilizarlo: "Por supuesto que está cansado, usted es mayor de 50 años y nunca tiene ningún tiempo libre".

"Pero esto era diferente que sentirse cansado", dijo Zapata. "Podía sentir la debilidad en los huesos".

Un día en junio una mujer se acercó a su esposa en un spa con un mensaje, que recibiría algunas noticias que romperían su corazón, pero después de soportar dificultades, saldría victoriosa.

Dos semanas después, el 30 de junio, Zapata recibió el diagnostico de mieloma múltiple, un cáncer de las células plasmáticas de la médula ósea.

Al mes siguiente Zapata viajó a Houston para una segunda opinión. Allí supo que la variedad de mieloma múltiple que tenía era particularmente agresiva. Ningún centro de cáncer había podido curar ese tipo. Tenía dos anomalías cromosómicas que estaban causando la rápida progresión de la enfermedad.

Zapata se preparó para morir. Había vivido una vida plena. Estaba dispuesto a recibir a su Señor y Salvador. De hecho, no había derramado ni una lágrima. Con toda calma hizo planes para su funeral con su esposa, que estaba sentada junto a la cama del hospital, y le dio instrucciones sobre sus activos financieros.

Dos días más tarde, un hombre de una iglesia local visitó a Zapata y le dijo que Dios lo iba a sanar, pero que lo iba a hacer lentamente, y Zapata debía continuar el tratamiento médico.

La visita despertó su curiosidad, pero no estaba seguro de si era realmente del Señor.

Bone x-ray

Como para responder a esos mismos pensamientos, un segundo hombre, de una iglesia diferente en la zona, visitó Zapata ese mismo día con el mismo mensaje.

Aún más difícil de ignorar fue la mujer, de otra iglesia, que visitó a Zapata a la mañana siguiente. "Usted conoce a Jesucristo, el Salvador," le dijo ella. "Pero usted no conoce a Jesucristo, el Sanador. Usted conocerá Su poder sanador".

Los próximos meses se llenaron con quimioterapia, radiación y trasplantes de médula ósea, cosas que mejoraron su condición, pero no mucho. De hecho, continuó deteriorándose.

Sentía dolor y se siguió debilitando. Sus huesos se habían vuelto tan frágiles que si se movía de la manera equivocada podía escuchar como sus huesos se rompían. No pasó mucho tiempo antes de ser relegado a una silla de ruedas eléctrica, ya que estaba demasiado débil para usar una manual.

No le había preguntado a Dios por qué estaba tan enfermo; pensó que no era de su incumbencia. Sin embargo, un jueves por la noche, decidió preguntarle a Dios por qué lo iba a sanar. "Señor, Tú tienes el derecho de hacer lo que quieras. Responde a esta pregunta si lo deseas, pero si no lo haces, está bien. En el nombre de Jesús, amén".

El sábado siguiente, un amigo de su mujer trajo un pastor a la casa de Zapata. Sin saberlo él, este pastor, a quien nunca había conocido, había estado orando y ayunando por él. Esa tarde el pastor le dijo que Dios lo sanaría y que no tenía por qué preocuparse por su familia o las finanzas, sino que simplemente trabajara en los negocios del Señor. De hecho, Zapata estaba a punto de ser bendecido financieramente.

El pastor se volvió para irse y luego se detuvo y se dio vuelta. "Ah, usted quiere saber por qué Dios va a preservar su vida", dijo. "Es para que pueda hacer las dos cosas que le gustan: Trabajar con sus pacientes y continuar en la obra misionera".

Wheelchair

Por primera vez desde el inicio de su prueba, Zapata lloró. "Me sentía tan abrumado de que Dios me respondiera tan rápido", dijo. "Oh, Señor, Tu no tenías que responder tan rápido".

La asociación de cardiólogos de la que Zapata era presidente se reunió y decidió que se harían cargo de su práctica por él mientras Zapata era incapaz de trabajar, y continuarían pagándole su salario, y no sólo eso, sino que también votaron para proveerle un considerable aumento.

Los días de dolor y debilidad se convirtieron en meses, y luego en años.

Una tarde, en un partido de los Rangers de Texas en Dallas al que había asistido a regañadientes, un hombre mayor se acercó Zapata y le dijo: "El Espíritu Santo me dijo: 'Ese hombre ha sido curado, porque tengo una asignación especial para él'".

En el 2015 Zapata comenzó a recuperar su fuerza. Ya no necesitaba una silla de ruedas. Con gran preocupación inicial de su esposa, comenzó a levantar las bolsas pesadas de las compras.

Hand typing on a keyboard.

En menos de cinco meses, cinco personas le dijeron que había sido sanado. Pero Zapata ya lo sabía.

Las dos últimas personas que confirmaron su sanidad también le dijeron que no tuviera dudas acerca de lo que había estado contemplando, pero que actuara en consecuencia.

Había estado pensando en reanudar su trabajo con Christian Aid Mission.

A principios del 2016, Zapata nos escribió, pidiendo patrocinar a algunos misioneros y explicando que había sido un defensor nuestro antes, y que estaba disponible para ayudar de nuevo.

Hoy en día ha vuelto a trabajar para los misioneros autóctonos, compartiendo acerca de sus ministerios en las iglesias. Excepto que esta vez, con un horario mucho más libre, puede dedicar más tiempo a este trabajo.

Su esposa le dijo: "Si Dios no te hubiera dado esa enfermedad, no tendrías tiempo para trabajar en Su negocio".

Mas buscad primeramente el reino de Dios, Zapata descubrió, y todo lo demás será añadido.

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