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19 de julio de 2016

El Señor Peleará por Usted

Por Brittany Tedesco

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Una de las iglesias en crecimiento de Matta, rebosante de gente, en la Pascua del 2016.

En el 2003 Matta, un ex musulmán, comenzó un ministerio en su país nativo de Turquía, apoyado por Christian Aid Mission. No ha sido fácil. La población del país es 96.5% musulmana, por lo que no es de extrañar que el alcance evangélico de Matta sea el único en su región.

Él ha recibido muchas amenazas y cartas de odio. Su foto, junto con descripciones despectivas de él, ha sido publicada en periódicos y pegada en los autobuses, logrando que algunos lo eviten y otros lo ataquen.

Matta ha fundado dos iglesias prósperas que se reúnen en edificios alquilados. Una de las iglesias ha sido escenario de numerosos ataques.

En el 2015 un hombre con un palo apareció gritando malas palabras y amenazando a los creyentes. En febrero del 2016 cuatro musulmanes llegaron por la noche y comenzaron a dar patadas y golpes en la puerta. Dañaron la puerta, varias ventanas y la cámara de seguridad, antes de finalmente irse.

Varias semanas atrás Matta asistió al juicio de los atacantes, durante el cual el juez le preguntó si quería presentar cargos. "No voy a presentar cargos porque el Señor me pidió que los perdonara", dijo Matta.

El juez le preguntó: "¿Ni aun quieres reclamar el pago por las ventanas rotas y la cámara?".

"No, no quiero, lo único que quiero es que se sepa que no somos malas personas", respondió Matta.

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El ataque a una de las iglesias en febrero del 2016.

"Bueno, puede que tu no quieras, pero yo, no obstante, voy a juzgarlos por causar daño a un lugar de culto". dijo el juez.

Lugar de culto. Que un juez de un país firmemente Islámico como Turquía de ese tipo de reconocimiento a una iglesia es extraordinario.

"Entonces recordé el verso de Éxodo 14:14: 'El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos'", nos escribió Matta. "Damos gracias a Dios porque después de ese ataque publicaron buenos informes sobre nosotros en muchos periódicos y algunos funcionarios vinieron a visitarnos".

Probablemente usted esté familiarizado con los israelitas del Antiguo Testamento, cuyo rey, por mucho tiempo, no fue otro que el mismo Dios. Él realizó un milagro tras otro para ellos, pero todavía querían un rey humano. Fueron a Samuel, su profeta y juez, y le exigieron un rey. Dios le dijo que advirtiera a la gente exactamente en lo que se estaban metiendo.

"Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros" (1 Samuel 8:11).

Años antes, bajo el liderazgo de Josué, a Israel se le había prohibido desarrollar una caballería, porque Dios quería que dependieran de Él, no de la fuerza de los caballos.

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La versión de Rembrandt del rey Saúl.

"Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo, tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos" (1 Samuel 8: 13-17).

Eso suena bastante opresivo para mí. Ellos estaban dispuestos a renunciar a tanto por una fachada vacía de seguridad. Otras naciones tenían reyes, por lo que decidieron que también necesitaban uno.

De repente tuvieron que organizar un ejército. Tuvieron que entregar a sus hijos e hijas para el servicio del rey.

Deben haber olvidado cómo Dios usó a Gedeón y a unos míseros 300 hombres para derrotar a un poderoso ejército acampado contra de ellos. O cómo Josué derrotó a Jericó marchando alrededor de su pared siete veces. Los israelitas habían cruzado el Jordán a la tierra prometida y todo lo que les quedaba era conquistar la tierra. Josué se paró frente a la impresionante ciudad de Jericó y se preguntó cómo iban a ganar la batalla que estaban a punto de iniciar.

"Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora" (Josué 5: 13-14).

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Bajo la dirección del Señor, los israelitas conquistaron Jericó.

Ese hombre no era otro que Jesucristo, una de las varias veces que apareció a la gente en el Antiguo Testamento. Aquí Él se describe como el Príncipe del ejército de Jehová.

Supongo que los temores y las preocupaciones de Josué acerca de la conquista de Jericó terminaron por la idea de un vasto ejército celeste cuyo comandante era el mismo Dios.

¿Sabe usted que Dios peleará nuestras batallas por nosotros, si se lo permitimos?

La razón por la que nos ponemos a la defensiva y pensamos que necesitamos esforzarnos y luchar para protegernos no es otra cosa que una falta de confianza en Dios para protegernos.

Chuck Smith, fundador de la Capilla Calvario escribió: "La fe le dará tranquilidad en medio de los temores, la incredulidad traerá temores en medio de la tranquilidad. La fe hace livianas las grandes cargas, la incredulidad hace las cargas ligeras insoportablemente pesadas. La fe nos levanta cuando estamos abajo, la incredulidad nos hunde cuando estamos arriba".

Tim Keller escribe: "¿Sabe de donde proviene la constante preocupación? Está enraizada en la arrogancia de asumir que nosotros sabemos la forma en que nuestra vida debe ir, y que Dios no está haciendo las cosas bien. La real humildad es relajarse".

Un informe de Bangladesh decia que, después de que varios aldeanos pobres se convirtieron en cristianos, sus vecinos los rechazaron y les prohibieron tomar el agua de sus pozos locales.

¡Oh no! ¿Qué se suponía que esos pobres aldeanos hicieran? Quizás debían unirse, llevar unas pocas armas, e ir todos juntos. Hay fuerza en los números. De esa manera lucirían formidables. Después de todo, también era su aldea. Ellos no tenían por qué soportar ese tipo de injusticia.

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Dios usó a los patrocinadores de Christian Aid Mission para proveer agua a los cristianos de Bangladesh.

Afortunadamente no hicieron tal cosa. Ellos confiaron en Dios, el comandante de los ejércitos del cielo. Y Dios los uso a ustedes, patrocinadores preciosos de Christian Aid Mission, para lograr Sus buenos propósitos. Porque ustedes ofrendaron, nosotros proveímos los medios para que un ministerio autóctono de Bangladesh excavara nueve pozos en nueve aldeas diferentes donde a los cristianos se les niega el agua.

El informe dice: "Cuando cavamos un pozo, los miembros de la iglesia invitan a todos sus vecinos, diciendo: 'Usted son bienvenido a tomar agua potable, no tenemos ningún problema. Les amamos porque nuestro Señor Jesucristo es un Dios de amor para todas las personas, Él es el Agua Viva'".

Cada uno de esos pozos representa una oportunidad para compartir la gracia, el perdón y el amor de nuestro Señor y Salvador.

Si podemos confiar sólo en nuestro Dios y Sus recursos ilimitados, seremos libres para responder como aquellos creyentes de Bangladesh, esperar en Dios cuando las cosas se ponen feas en lugar de tomar el asunto en nuestras propias manos, y amar a las mismas personas que nos causan problemas.

"El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos" (Éxodo 14:14).

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Commentarios
Jesús - 25 de julio de 2016
Que preciosa bendición ha sido para mi leer este artículo, lo necesitaba grandemente, nuestras luchas en este campo misionero han sido intensas últimamente, este artículo ha renovado mi confianza para seguir adelante. Los bendigo!


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