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9 de agosto de 2016

Quitando el Dolor de "Volver a la Escuela"

Por Brittany Tedesco

African child standing on the street.

"La primera vez que vi un talibe siendo azotado delante de mí, me quedé muy sorprendida".

Un "talibe" es un estudiante de una escuela islámica, o "daara", en Senegal. La cita es de un artículo publicado en mayo del 2016 del Washington Post titulado: "Ellos pensaban que iban a una escuela de religión. Terminaron siendo esclavos".

El artículo detalla lo que yo aprendí ocho o nueve años atrás, cuando trabajé en la División de África de Christian Aid Mission. En el norte y el oeste de África, los brujos islámicos conocidos como "morabitos" recogen a los niños de familias pobres en las aldeas y los llevan a campamentos en el desierto para esclavizarlos, obligándolos a mendigar de día y a memorizar el Corán por la noche.

Los padres piensan que enviar a sus hijos a una daara es una oportunidad para que reciban una educación y salgan de la pobreza, pero en realidad estos niños pasan a ser propiedad de los morabitos. El artículo confirma lo que yo ya había aprendido: Los niños son maltratados y mal alimentados. Están encadenados para que no puedan escapar. Son golpeados si no cumplen con su cuota diaria de mendicidad.

"Se sabe que los morabitos les pegan a los niños con tiras de neumáticos o alambre eléctrico hasta hacerlos sangrar, en algunos casos diariamente", señala el artículo. "Algunos niños son incluso violados por los morabitos o talibes mayores".

African tribal children.

En Senegal los niños huérfanos o abandonados son abundantes, vistos en todas las calles con las manos extendidas con la esperanza de recibir unos pocos francos de transeúntes. Una presa fácil. Los morabitos han tomado a muchos de ellos.

Para las familias de todo el mundo es tiempo de volver a la escuela. Pero para los niños en los países islámicos, la escuela puede ser una fuente de dolor o un lugar oscuro donde se les enseña a odiar.

En un post anterior escribí sobre el adoctrinamiento que los niños reciben en las escuelas públicas de Pakistán. Un libro de texto de 8o grado afirma: "Como estudiante, si no puede participar prácticamente en la Jihad, al menos puede ayudar financieramente en la preparación de la Jihad". Otro libro de texto de 9o grado instruye a los estudiantes que "no deben dudar en sacrificar la vida de sus familiares, parientes y amigos" por el bien de la yihad.

La semana pasada un misionero autóctono que comparte de Cristo con refugiados en un país del Medio Oriente visitó a Christian Aid Mission. Las victorias emocionantes que él y sus compañeros de ministerio están experimentando al llevar a muchos al Señor tienen un precio. Ellos no pueden permitirse el lujo de enviar a sus hijos a escuelas privadas, por lo que tienen que enviarlos a las escuelas públicas donde cada semana reciben horas de adoctrinamiento islámico. Sus profesores y compañeros los ridiculizan y presionan para que vuelvan al Islam.

Pakistani children reading Islamic writings.
Estudiantes en Pakistán recibiendo una educación islámica.

"Volver a la escuela" es cualquier cosa menos un acontecimiento feliz.

Pero mientras el islam explota y utiliza a los niños como peones para avanzar su agenda político-religiosa, los misioneros autóctonos en todo el mundo los están rescatando, tratándolos como creaciones valiosas para ser amados y nutridos.

Christian Aid Mission asiste a un ministerio entre niños en Sri Lanka que comenzó como una librería cristiana y centro de asesoramiento.

"Niños sucios y hambrientos comenzaron a llegar a nuestra puerta", escribió el líder del ministerio. "Muchos de los niños que acudieron a nuestro centro habían sido objeto de abusos por padres alcohólicos y adictos a las drogas. Nosotros les dimos arroz y curry; los bañamos y les enseñamos a leer, escribir y aritmética antes de enviarlos por la noche a la calle".

Sri Lankan children finger-painting.
Niños de Sri Lanka, felices y a salvo en el centro de niños.

El líder y su madre, que fundó el ministerio, pronto llegaron a la conclusión de que enviar a los niños a la calle no era una opción. Muy a menudo los niños llegaban al día siguiente con heridas en sus cuerpos e historias de horror que habían tenido lugar durante la noche.

Con la ayuda de Christian Aid Mission, el ministerio construyó un refugio para niñas y más tarde un refugio separado para varones. Su centro de alfabetización provee una educación a niños de cuatro barrios marginales.

"Agradecemos a Dios por la participación de Christian Aid Mission", escribió el líder del ministerio. "Sus ofrendas han permitido a los niños en nuestro ministerio recibir una educación y un cuidado amoroso. Ellos crecen emocionalmente, espiritualmente, físicamente y mentalmente. Los mayores han aceptado al Señor y algunos incluso están enseñando en la escuela dominical". Ella pasó a describir cómo estos niños han guiado a sus familias a Cristo.

En Pakistán Christian Aid Mission ayudó a un ministerio autóctono a iniciar una escuela basada en la Biblia para los niños de obreros pobres que trabajan en las fábricas de ladrillos. Los niños trabajan junto a sus padres, que no pueden pagar los útiles escolares y los gastos de matrícula necesarios para enviarlos a la escuela.

El ministerio cubre los gastos de matrícula de los niños e incluso les provee libros, cuadernos y mochilas. Los padres están tan felices de que sus hijos reciban una educación que han permitido al ministerio iniciar una escuela dominical cerca de su aldea, y aun proyectar la película Jesús.

"Con la provisión de Dios a través de vuestra organización, estos preciosos niños están aprendiendo muy bien", escribió el líder del ministerio.

Pakistani children.
Los hijos de los obreros de los hornos de ladrillos de Pakistán ahora reciben una educación cristiana.

Durante varias décadas, un ministerio apoyado por Christian Aid Mission en el Líbano ha estado operando una escuela para niños beduinos. En el 2011, cuando los refugiados sirios comenzaron a inundar el país, la pequeña escuela repentinamente se vio rodeada por una ciudad de carpas. Mientras los niños beduinos sentados en sus escritorios aprendían a leer o a hacer operaciones aritméticas, los niños sirios estaban sentados afuera, jugando en la tierra. La vista era más de lo que el líder del ministerio podía soportar, así que arregló que la escuela funcionara en dos turnos, para enseñar a los niños beduinos por la mañana y a los niños sirios por la tarde.

En contraste con el horror que experimentaron viendo a miembros de sus familias asesinados y sus casas quemadas, la escuela es el primer lugar donde estos niños sirios escuchan las palabras "Jesús te ama".

Una madre siria llevó a su hijo y a su hija a la escuela y, cayendo de rodillas, pidió ayuda. Ahora sus hijos asisten a la escuela y ella comenzó a asistir a un grupo casero. Ahora es una creyente en Cristo.

Missionary talking to Syrian refugee woman.
En los países del Medio Oriente, los misioneros autóctonos trabajan diariamente para llevar a los refugiados a Cristo.

Esta semana la ONU observó su Día Internacional de los Grupos Étnicos Minoritarios del Mundo. El énfasis de este año es la educación. Afirma que los grupos étnicos minoritarios normalmente son los más pobres en sus naciones, pero que su pobreza no debería impedir que reciban una educación.

Nosotros estamos de acuerdo... excepto que no necesitamos campañas de sensibilización o días especiales. El Espíritu Santo es más que suficiente.

Los ministerios autóctonos que apoyamos ya estaban ministrando antes de que los descubriéramos, comenzando escuelas en comunidades donde no las había. Y estas escuelas son mucho más que simples escuelas, son refugios donde los niños son alimentados, amados, aconsejados, y aprenden sobre el amor de Jesús. Ellos pueden dejar cada día sus mundos hechos jirones detrás para encontrar consuelo en el interior de las paredes o debajo de los árboles de estas escuelas.

Es por eso que apoyamos a ministerios que educan a los niños. Y es por eso que hemos empezado un fondo especial para los hijos de los misioneros que sirven a los refugiados en los países musulmanes. Nosotros no queremos que tengan que preocuparse de que mientras están compartiendo el evangelio con los musulmanes sus hijos están siendo adoctrinados en el Islam. Queremos aliviar sus cargas y ayudarles a centrarse exclusivamente en la cosecha a mano. Queremos hacer que la "vuelta al cole" sea una ocasión feliz para ellos. . .y para los niños de todo el mundo.

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