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20 de septiembre de 2016

La Fe no Viene con una Garantía de Devolución del Dinero

Por Brittany Tedesco

Man holding dollar bills.

En junio leí un artículo en la revista "Cristianismo Hoy" titulado: "Cuando el Diezmo Viene con una Garantía de Devolución del Dinero". El subtítulo dice: "¿Cómo hicieron iglesias como New Spring y Life Church para que miles de cristianos empezaran a dar el diezmo? Ofreciendo un reembolso si Dios no era fiel".

¿Si Dios no era fiel?

Estoy segura de que lo escribió sin pensar ... pero todo el concepto de una garantía de devolución del diezmo implica que Dios en realidad podría no ser digno de confianza.

Un artículo similar afirma: "Reconociendo que la posibilidad de regalar el diez por ciento del ingreso de uno puede ser aterrador para los novatos, LifeChurch anima a los miembros a diezmar durante tres meses y buscar signos de la fidelidad de Dios. Si los miembros creen que Dios no ha sido fiel, el 100 % del diezmo será devuelto, sin hacer preguntas".

¿Significa que no tengo que dar mi dinero totalmente a Dios? ¿Puedo hacer sólo una especie de transferencia similar a poner el dinero en un fondo mutuo a ver si recibo un dividendo? ¿Y si no recibo nada, puedo recibir todo de nuevo?

Coins.

¡Perfecto! Porque, bueno, dando un paso de fe puede ser "aterrador", como dice el artículo. Arriesgado. Pero de esta manera, todo el riesgo se elimina. ¡Ahora sé que todo va a salir bien!

Y por "bien", me refiero a seguir viviendo la vida a mi manera, con mi puño sujetando con firmeza cada dólar en mi poder.

La verdadera fe no viene con una garantía de devolución del dinero, una garantía de que todo va a salir "bien", según nuestra definición de "bien".

Por el contrario, como dijo Oswald Chambers: "La fe es la confianza deliberada en el carácter de Dios, cuyas maneras no podemos entender al momento".

Confiamos en el Dios que nos dijo que Él sabe lo que necesitamos antes de que incluso se lo pidamos (Mateo 6: 8); el Dios que nos dijo que no hay que preocuparse por nuestras necesidades básicas, ya que, si Él cuida de las aves del campo, ¿cuánto más cuidará de nosotros? (Mateo 6: 25-34)

Open Bible.

Cuando las cosas no van de acuerdo a nuestro plan podemos creer, erróneamente, que Dios no es digno de confianza, o elegir confiar en Su carácter.

Corrie Ten Boom, una sobreviviente del Holocausto, escribió: "Cuando un tren pasa por un túnel y todo es oscuro, no tiras el billete y saltas. Te quedas sentado y confías en el ingeniero".

Felipe*, un hindú del sur de la India. sólo tenía 17 años cuando decidió poner fin a su vida. Él revolvió un cajón buscando papel y lápiz para escribir una nota de suicidio para su familia. Fue entonces cuando encontró la Biblia que su tío le había dado. En dos ocasiones escuchó la voz audible de Dios decirle: Ábrela y léela.

Nunca había leído la Biblia antes, no sabía por dónde empezar, pero la tomó y la abrió ... en el libro de Eclesiastés.

El primer verso donde sus ojos cayeron fue: "No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?" (Eclesiastés 7:17).

Este evento marcó el inicio del camino de fe de Felipe. Él aceptó a Cristo como Salvador y consiguió un empleo exitoso en el gobierno.

El fin. Gran historia, ¿eh?

Statue of Shiva.

Pero en realidad, eso no es lo que pasó. Felipe había pasado seis meses trabajando para el gobierno cuando Dios habló a su corazón. Fue algo parecido a: "Yo no salvé tu vida para que trabajes para el gobierno".

Para lo que Dios estaba llamando a Felipe no tenía nada que ver con el ahorro de riquezas o con buenos beneficios laborales ... lo llamaba a una vida de fe y confianza. Lo llamó a dejar atrás lo que todos sus amigos y familiares describían como un gran trabajo para dirigirse a un campo misionero extraordinariamente difícil en el norte de la India.

Allí los cristianos son considerados inferiores a la casta más baja (los "intocables") y tratados como tales. Aunque nacido en una casta superior, ese fue el estado en el que Felipe cayó en picada cuando se trasladó a su nueva ubicación y la gente descubrió que era un cristiano.

Las cosas no iban "bien" para Felipe. No le gustaba ser tratado con desprecio absoluto. Al principio eso le molestó bastante. Pero no había ninguna garantía de devolución del dinero. Era sólo la fe en el carácter del Dios lo que lo llamó a ese sacrificio de tiempo, dinero e incluso reputación.

Y fue la fe de Felipe lo que Dios utilizó para traer a decenas de miles de personas a Sí mismo. Porque actuó en fe a pesar del sacrificio personal, Felipe fue testigo de innumerables milagros y experimentó la fidelidad del Dios omnipresente.

Durante una visita a Christian Aid Mission, Felipe compartió algunas de esas señales, una de las cuales voy a compartir con ustedes.

Durante años Felipe había tratado de llegar a su comunidad hindú, antagónica al cristianismo. Si tan sólo pudiera reunirlos y compartir las Buenas Nuevas con ellos, pensó ... pero ¿cómo?

Fue entonces cuando Dios, a través de una serie de eventos, le dio a Felipe la idea de una celebración de Navidad. Él fue de puerta en puerta entregando invitaciones.

Aun sin estar seguro de que alguien realmente se presentara, él y su esposa alquilaron una carpa, sillas, y un escenario. Por fe prepararon suficiente comida para 250 personas.

¿Sería de balde?

Dentro de los primeros 30 minutos se ocupó cada silla. Se presentaron más de 500 personas.

La esposa de Felipe le recordó que sólo había suficiente comida para 250 personas ¿Qué iban a hacer? Su corazón comenzó a latir más rápido. Esa era su única, gran oportunidad, para llegar a su comunidad. ¿Cómo podía invitarlos a una celebración de Navidad y no alimentarlos?

Indian women eating meal.

Mientras nos contaba esa historia se le hizo un nudo en la garganta.

"Todavía me emociono cuando pienso en cómo Dios multiplicó la comida ese día, así que todo el mundo tuvo suficiente para comer", dijo.

¿Confiamos en el carácter de Dios? ¿Suficientemente como para relajar nuestro dominio sobre nuestros recursos y sobre la manera en que pensamos que nuestras vidas deben ir? ¿Podemos confiar en que, todo lo que Él nos pide, lo suplirá?

En 1 Reyes 17: 8-16 leemos acerca de una viuda cuyo alimento se le estaba acabando. Fue entonces cuando apareció Elías, el profeta. Tenía una buena noticia para ella, Dios iba a multiplicar su harina y aceite, pero, primero, tenía que prepararle una comida.

Sí. Elías le pidió usar la última parte de la comida que tenía para hacerle una comida. Eso demandaba fe. No había ninguna garantía de devolución de los alimentos. Simplemente tenía que aceptar la palabra a Dios.

Y, por supuesto, Él fue fiel.

*Nombre cambiado por razones de seguridad.

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