Blog

4 de octubre de 2016

Nuestra Crisis de Salud Mental (y Fe)

Por Brittany Tedesco

Train traveling along Sri Lankan countryside.
La nación budista de Sri Lanka es una isla en la costa de la India.

He oído cosas extrañas que me parecen dudosas. Cuando trabajaba en la División de África de Christian Aid Mission, solía oír hablar a los misioneros nativos sobre las manifestaciones demoníacas que encontraban. Un brujo que podía transformarse en una cobra. Un hombre cuya cama literalmente se sacudía toda la noche a causa de las fuerzas demoníacas en su casa.

Así que no me asombré cuando leí un informe del líder de un ministerio que apoyamos en Sri Lanka, la isla en forma de lágrima en la costa de la India. Nos dijo que una mujer budista de 40 años de edad estuvo poseída por un espíritu maligno durante 10 meses. No sólo eso, sino que durante esos 10 meses no pudo comer. Sin embargo, de alguna manera, sobrevivió.

Buddhist temple in Sri Lanka.
Uno de los muchos templos budistas de Sri Lanka.

Desesperado, el marido la llevó a un médico. Después de hacerle algunas pruebas, el médico le dijo que su esposa no tenía ninguna enfermedad. ¿Cómo era posible? Eso sólo confirmó lo que el hombre había sospechado. No era un problema físico; su mujer estaba poseída por un demonio. Pero ¿qué hacer ahora? La pareja comenzó a visitar templo tras templo en la nación budista (49 templos en total) buscando alivio del espíritu maligno. Por fin alguien los llevó a una iglesia, donde el Cuerpo de Cristo se reunió a su alrededor para orar. El líder del ministerio escribió: "Después de tres horas de oración poderosa, el espíritu maligno se fue de su cuerpo".

En el post de la semana pasada lamenté que la Iglesia tiene las respuestas a todos los problemas que afectan a la humanidad en la persona de Jesucristo y, sin embargo, seguimos confiando en el gobierno u otras fuentes para las soluciones.

Es decir, no podemos hacer cosas locas como orar con fe por personas y situaciones en nuestras vidas. Eso no sería muy lógico, ¿verdad?

Man holding his head in anguish.

Es probable que haya oído hablar de la "crisis de salud mental" en los Estados Unidos. Oigo esa frase cada vez que algún perturbado mental comienza a disparar a la gente o comete algún otro tipo de crimen atroz. Poco a poco, las noticias comentan sobre la historia de esa persona, su comportamiento extraño o sus pensamientos oscuros, las notas que llenó con sus malas intenciones o incluso los manifiestos que escribió.

"¿Por qué no se hizo nada?" nos preguntamos. . . y luego: "¿Qué se podía haber hecho?"

Décadas atrás en los EE.UU. se solía internar a esas personas en un hospital psiquiátrico. No una gran solución. Es posible que se haya evitado que una persona con problemas mentales matara a alguien, pero tales instituciones eran notoriamente inhumanas. Y no todas las personas a las que se internaba eran un peligro para la sociedad. ¿A veces esposos y padres internaban a sus esposas o hijas testarudas!

Bajo la presidencia de John F. Kennedy, los EE.UU. aprobó la Ley de Salud Mental de 1963 de la Comunidad, que liberó a los pacientes con problemas mentales de los hospitales psiquiátricos del estado. Funcionó en teoría. Se suponía que las nuevas drogas psiquiátricas y los centros comunitarios de salud debían hacer posible que los enfermos mentales vivieran con sus propias familias, o al menos en sus propias comunidades.

En realidad, las cárceles y prisiones se convirtieron en los depósitos de facto de los enfermos mentales. Eso o las calles.

Man and children putting blankets in car.

No podemos categorizar a todas las enfermedades mentales como posesión demoníaca. Yo entiendo que en los cerebros de algunas personas hay desequilibrios químicos legítimos, pero me hace sospechar que no tengamos ninguna categoría para eso en nuestro sistema de salud. Por otra parte, la posesión demoníaca suena tan primitiva. Somos más sofisticados que eso. Podemos resolver todos nuestros problemas sin Dios. Es decir, siempre estamos tratando. Pero fallamos.

Mientras escribía el catálogo de Navidad de Christian Aid Mission de este año, me di cuenta de que cada artículo hablaba sobre la libertad. Ya sea que uno elija dar una ofrenda para comida, mantas, un proyecto de generación de ingresos o rescatar a un niño del tráfico humano, está liberando a alguien de algo. Hambre. Frío. Pobreza. Esclavitud.

Cuando estuvo en la tierra, Jesucristo dejó claro que Él vino a liberar a los cautivos (Lucas 4: 18-19). Y como parte de Su cuerpo, usted y yo estamos llamados a hacer lo mismo.

En todo el mundo, las personas están oprimidas por algo. En países como la India, donde el culto a los demonios (en forma de varios dioses y diosas hindúes) es tan evidente y prevalente, la posesión demoníaca es común.

Los misioneros nativos no son tan "sofisticados" como nosotros en los EE.UU., pero sabemos que la solución a este problema no se encuentra en los médicos, medicamentos u hospitales psiquiátricos. Se encuentra en Jesucristo.

Un misionero autoctono que sirve con un ministerio en la India asistido por Christian Aid Mission nos envió este informe escrito por una mujer liberada de la opresión demoníaca, después de que él oró por ella:

Indian archway with religious images.
La India está llena de la adoración de dioses y diosas hindúes.

"Pertenezco al grupo étnico Bhuiya, considerado Maha dalit (la casta más atrasada). Viví una vida mundana y adoré a dioses y diosas locales. Estaba poseída por espíritus malignos y como resultado vagaba por las selvas. Sufrí mucho, tanto mental como físicamente. Yo estuve en esa condición por más de cuatro años. Mi familia estaba muy preocupada, pero no me podía ayudar de ninguna manera.

"En diciembre del 2015 un misionero autóctono visitó nuestra aldea predicando el evangelio del Señor Jesucristo. Como estaba deambulando por las selvas, mi familia me trajo para que oraran por mí. El misionero compartió el evangelio con nuestros familiares y les pidió que creyeran en el Señor Jesucristo, que es el Salvador y Libertador. Después de que aceptaron al Señor, él oró por mí y al instante el Señor me libró de las garras de los malos espíritus y me sanó de mi locura. Ahora estoy absolutamente normal y he aceptado al Señor Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Ahora toda mi familia pertenece a la familia de Dios. ¿Alabado sea el Señor!"

En Romanos 10: 14-15, leemos: ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¿Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!"

No puedo enfatizar esto lo suficiente: Sus ofrendas están enviando a personas como este misionero autóctono a liberar a los cautivos.

Native family.

Francisco, un misionero autóctono de Argentina, junto con sus compañeros de ministerio, llegó a una aldea remota de montaña poblada por 7,000 miembros de la etnia Wichi. Ellos fueron de choza en choza, entregaron Biblias e invitaron a la gente a escuchar el mensaje del evangelio.

"En un momento dado, varios cientos de personas se reunieron para escuchar el evangelio", escribió el líder del ministerio. "Mientras Francisco predicaba, un hombre de 65 años de edad se acercó al grupo. Él era el brujo de la aldea, que comenzó a maldecir y a llamar a los espíritus malignos. Les prohibió que hablaran acerca de Jesucristo. Pero cuando se acercó a Francisco, se cayó y se golpeó la cabeza contra una roca. Inmediatamente salieron gusanos de sus ojos y murió".

Whoa! ¿Eso es raro! ¿Puede ser real?

Enfáticamente, sí. Hoy en día Jesucristo hace milagros. ¿El único lugar donde no los hace? Donde no hay fe (Mateo 13:58). . . donde las personas corren detrás de las soluciones del mundo a los problemas del mundo. Pero la oscuridad no puede expulsar a la oscuridad.

Después de la muerte del brujo, Francisco y su equipo anunciaron el evangelio durante otros tres días y casi 1,000 personas decidieron seguir a Cristo.

Gracias a que usted envía ofrendas para personas que están dispuestas a confiar en el poder liberador de Cristo de sanar los problemas de la humanidad, un pueblo entero fue liberado de la opresión demoníaca.

No me importa cuál sea el problema, Él es la respuesta.

Email this page Print this page
Commentarios


Ingles
SC: WEBCAMSP