Noticias e Historias de las Misiones

Alumbrando la Luz de Cristo en los Lugares Más Oscuros y Pobres

29 de enero de 2013

Cuando los caminos terminan para Lázaro Flores y su equipo de evangelización que viajan a las montañas de Perú, los misioneros cargan provisiones en sus espaldas y comienzan una caminata a través de los senderos andinos para llevar alimentos, ropa y Biblias para los niños afectados por la pobreza y para cientos de mujeres cristianas quechuas que quedaron viudas después de las masacres terroristas. Ayacucho significa "rincón de los muertos", pero los misioneros autóctonos que trabajan con Iglesias de Ayacucho (Churches of Ayacucho) están dando a la tierra un nuevo nombre: Kausaqhucho, que significa “Rincón de los Vivientes".

Native Quechua youth group.

Alrededor de 150 misioneros de tiempo completo predican el evangelio a quechuas indigentes que viven en pequeños pueblos a una altura de casi 4.300 metros sobre el nivel del mar, donde a causa de la intensidad del sol la poca vegetación que cubre el suelo se seca. La mayoría de los quechuas han venido a Cristo por medio del evangelismo al aire libre. A través de los años COA, ayudado por Christian Aid, ha fundado más de 150 iglesias, y ahora más del 50 por ciento de las personas que viven en algunas áreas son cristianas.

Estos pueblos tribales son los más pobres entre los pobres. Para sobrevivir queman musgo como combustible y cultivan papas para su sustento, uno de los pocos cultivos que crecen a esa altitud. Para evitar congelarse por las noches con temperaturas bajo cero, se envuelven en mantas de lana y pieles de llamas.

Ellos anhelan lugares para reunirse y adorar al Señor.

Native Quechua believers in front of meeting hall

"Para los quechua es muy importante tener un lugar de encuentro", escribió Flores en una carta reciente a Christian Aid. "Nos encanta venir a la casa del Señor para la adoración, el ayuno, la oración y la enseñanza de la Biblia". Cientos de miembros de la tribu Quechua han aceptado a Cristo.

Muchas congregaciones esperan fondos para construir un edificio simple en el que reunirse. Sin embargo, aun careciendo de cuatro paredes y un techo, ellos van aldea tras aldea con el poder del evangelio y en el nombre de Jesús traen sanidad y liberación de las tinieblas a su propio pueblo.

Una pareja tribal languidecía en el alcoholismo y la brujería, y estaba cerca del divorcio. "Máximo y Margarita escucharon el evangelio en una iglesia recién fundada y aceptaron a Jesús como su Salvador personal", dijo Flores. "Después de que entregaron sus vidas a Jesús, el Señor restauró su matrimonio y los libró de los malos espíritus".

A través de la mano de Dios en este ministerio, y a través de la oración y la predicación fiel del Evangelio, muchos entregan sus vidas a Jesús. Y muchos son sanados.

"Oramos por una nueva creyente que tenía un hueso fracturado en su pie. El médico le dijo que tal vez no volvería a caminar. Sus huesos no estaban sanando porque ella tiene 84 años", declaró Flores. "Después que oraron, la mujer comenzó a caminar sin dolor y sin muletas. El Señor restauró y sanó los huesos de su pie después de que oramos en el nombre de Jesús".

Únase a Christian Aid para ayudar a estos hombres y mujeres de Dios que llegan a los quechuas del Perú.

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