Noticias e Historias de las Misiones

Sembrando Esperanza en una Tierra Hostil

5 de febrero de 2013

A principios de 1900, Pyongyang era conocida como la "Jerusalén del Este". El cristianismo había echado raíces en la capital de la actual Corea del Norte, y establecido cerca de 3.000 iglesias florecientes.

Un siglo más tarde el paisaje espiritual es muy diferente. Corea del Norte, también conocida como la República Popular Democrática de Corea, es considerada la nación más hostil al cristianismo del mundo.

La persecución a los cristianos comenzó en 1910 cuando Japón tomó control de la península coreana, y se agravó con la llegada al poder del régimen comunista de Kim Il Sung al final de la Segunda Guerra Mundial. La era de opresión siguió con su hijo y, más recientemente, con su nieto, Kim Jong Un.

"La gente de Corea del Norte cree que Kim Jong Un está haciendo la vida aún más difícil para los cristianos que su padre y su abuelo", informa uno de nuestros contactos misioneros que trabajan en el país.

Hoy se estima que hay entre 100.000 y 400.000 cristianos en Corea del Norte. A pesar de los peligros siempre presentes de prisión, brutalidad y muerte, los fieles seguidores de Jesucristo siguen comprometidos en compartir el Evangelio en medio de circunstancias muy difíciles.

El Sr. E. dirige tres iglesias clandestinas en Corea del Norte, con un total de 87 miembros. Él se convirtió al cristianismo en 2006. Al año siguiente fue arrestado por la policía y acusado de espionaje ayudando a los refugiados de Corea del Norte a escapar cruzando la frontera con China. El castigo por su crimen contra el gobierno fue 18 años en prisión.

Otro líder de la iglesia subterránea proporcionó dinero para ayudar al Sr. E. y su condena fue reducida a cinco años. Él fue puesto en libertad y en 2012 regresó a casa con su familia.

En el momento de su detención, sin embargo, la casa del Sr. E. fue confiscada por el gobierno. Actualmente él vive en la casa de una habitación de su madre con otras siete personas. Su deseo es tener una casa con una habitación más grande para tener espacio suficiente para realizar reuniones de la iglesia.

El Sr. E. ya ve los frutos de su trabajo porque el número de creyentes y las iglesias caseras están aumentando. Él viaja a unos 80 kilómetros para dirigir los servicios de adoración y las reuniones.

"Ahora está muy activo y con más energía en el ministerio", dijo nuestro contacto. "Se ha convertido en un buen socio para la fundación de iglesias locales subterráneas."

Los ministerios cristianos de Corea del Norte reciben aliento viendo cómo el amor de Dios resplandece, llevando luz a la oscuridad y transformando los corazones. Cualquiera que sea la situación política, ellos pueden experimentar la libertad espiritual a través del poder redentor de Jesucristo.

Pedidos de oración:

  • Para que el Sr. E. tenga una moto para viajar más fácilmente a su circuito de iglesias subterráneas.
  • Por misioneros audaces, sabios, y llenos del Espíritu Santo, y por la rápida expansión de las iglesias y las redes subterráneas.
  • Por aliento espiritual para los creyentes que soportan condiciones carcelarias extremadamente duras.
  • Por una amplia difusión de la Biblia. Ore para que los creyentes tengan una clara comprensión de la Palabra de Dios.
  • Para que los cristianos sepan cómo trabajar dentro de Corea del Norte para evangelizar, edificar a los creyentes y fundar iglesias.
  • A pesar que los misioneros y los cristianos saben cómo ser cuidadosos y evitar la detención, en última instancia necesitan la protección de Dios. Ore para que ellos puedan ministrar sin ser detectados.

Usted puede ayudar a los misioneros de Corea del Norte con la vivienda, el transporte, y los gastos generales. Cada misionero necesita US$ 100 por mes para los gastos personales y otros US$ 100 para el trabajo del ministerio.

Es muy útil que un misionero tenga su propia casa y la utilice como un lugar para celebrar reuniones de la iglesia. También es esencial un medio transporte confiable y eficiente. Una motocicleta cuesta US$ 1.500, mientras el costo promedio de una casa es de US$ 9.000.

También se necesitan teléfonos celulares como medio de comunicación entre las familias y los misioneros cristianos. Estos cuestan US$ 80 c/u. Los teléfonos son de China y usan las torres celulares chinas. Si los cristianos hablan sólo por un par de minutos y esperan un mínimo de 10 minutos entre llamadas telefónicas, no son detectados por el ejército de Corea del Norte, y las llamadas no pueden ser rastreadas. Los teléfonos permiten a los misioneros coordinar las actividades del ministerio y ofrecer aliento espiritual.

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