Noticias e Historias de las Misiones

Ministrando en las calles de la Ciudad de Guatemala

6 de febrero de 2013

Ellos son los grandes olvidados. Niños hurgando a través de montones de basura en busca de algo que comer, que pueda aliviar los dolores del hambre. Sin casa para ir a la noche, ellos descansan en la acera fría, en un callejón o una estación de tren abandonada. Lo peor de todo es que no hay nadie que los pueda abrazar, curar sus heridas, enjugar sus lágrimas o decirles que son amados y que sus vidas son importantes.

Humberto y Noemi Chavez comenzaron el Ministerio Piedras Vivas en 1997 en respuesta al alarmante número de niños que viven en las calles de la Ciudad de Guatemala. La falta de viviendas y el abandono conducen a mayores problemas porque los jóvenes caen en el alcohol, la drogadicción, la prostitución y las pandillas.

Karis es un adolescente que escapó de ese destino. Sus padres lo abandonaron cuando tenía sólo seis semanas de edad. Dejaron al bebé al cuidado de su abuela empobrecida. Karis ahora tiene 18 años de edad y recibió asistencia del ministerio para satisfacer sus necesidades espirituales y materiales desde la edad de tres.

A través del programa de música del ministerio, Karis aprendió a tocar la guitarra, la batería y el piano. Le gusta tocar el piano durante los oficios en la iglesia local, y ayuda a Humberto y Noemí a trabajar con los niños más pequeños de la congregación. Él está muy comprometido siguiendo a Jesús.

Stiven también tiene una nueva canción en su corazón después de haber experimentado la provisión de Dios en su vida. Hace varios años, su padre abandonó a la familia, dejando a Stiven y a su madre indigentes. Piedras Vivas los ayudan con sus necesidades. Pero otra crisis inesperada surgió unos años más tarde cuando se descubrió un tumor en su garganta. Aunque el tumor fue removido, los médicos dijeron que la operación podría poner en peligro su capacidad de hablar o cantar.

"Empezamos a orar por él, y el Señor le devolvió la salud, el cáncer ha desaparecido," dijo Humberto. "Él está aprendiendo a tocar la guitarra y el teclado. También es parte del equipo de adoración de la congregación local y alaba al Señor por su amor y sanidad ".

Humberto puede entender la difícil situación de niños como Karis y Stiven. Cuando tenía siete años, fue maltratado y expulsado de la casa por su padre y nueva madrastra. La vida de un niño de la calle significa encontrar refugio en coches abandonados y comer basura.

El se las arregló para sobrevivir de esta manera hasta la edad de 14 años. En su desesperación, Humberto encontró a su madre y le pidió ayuda. Incapaz de hacerse cargo de él a causa de su propia pobreza, ella le sugirió que se pudiera en contacto con una tía que vive en San José del Puerto. Humberto fue a pie, sin comida, agua o transporte, y llegó a la casa de su tía.

Para su inmenso alivio, la tía lo recibió. Ella le dio comida y ropa y se convirtió en una madre para él. También lo llevó a la iglesia. Fue allí donde el adolescente supo que Dios lo amaba.

Humberto más tarde fue al seminario y se convirtió en pastor de una iglesia en San Marcos, pero su corazón seguía profundamente preocupado por los niños. El Señor lo llevó a la villa miseria Guajitos en la ciudad de Guatemala, donde él y su esposa, Noemí, comenzaron el Ministerio Piedras Vivas.

Hoy ayudan a más de 150 niños y niñas de familias pobres ofreciéndoles comidas, el ministerio de la música, la enseñanza bíblica, y la buena noticia del amor de Jesús por ellos. El domingo por la mañana de 9 a 11 de la mañana, los padres asisten a servicios religiosos con sus hijos. También se ofrecen consejería y discipulado.

El Ministerio Piedras Vivas busca cumplir la Gran Comisión ofreciendo libertad espiritual, económica, social y física para los niños. En el proceso, los preparan para convertirse en adultos responsables y líderes cristianos exitosos.

"Gracias por ayudar a que estas jóvenes vidas se aparten de las pandillas, las adicciones y la delincuencia", dijo Humberto. "Oramos para que el Señor les bendiga"

Pedidos de Oración:

  • Que los niños que sufren experimenten el amor de Jesucristo y entreguen sus corazones a Dios.
  • Por el programa de alimentación que ofrece el Ministerio Piedras Vivas. Los niños reciben la cena tres veces a la semana. En muchos casos, es la única comida nutritiva que van a comer.
  • Que el ministerio de música siga siendo un poderoso medio para atraer a los jóvenes a la iglesia.

Se necesitan fondos para el programa de alimentación del Ministerio Piedras Vivas. Cuesta US$ 1.200 al mes ofrecer a los niños un mínimo de tres comidas nutritivas cada semana y bocadillos para después de clases.

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