Noticias e Historias de las Misiones

Atrapados en el Fuego Cruzado

La vida en la zona de guerra es caótica, pero abundan las oportunidades para la evangelización.

17 de abril de 2013

Escombros es todo lo que queda de este barrio sirio.

El éxodo de cristianos de Siria no ha disminuido, y cada día se reciben más informes acerca de las condiciones alarmantes que enfrentan aquellos que optan por quedarse.

"Cuando las personas salen sus casas en Siria por la mañana para ir a trabajar, dicen adiós a sus familias en caso de que no vuelvan. Hay terroristas suicidas y coches bomba estallando por todas partes", dijo un líder del ministerio en Damasco a Christian Aid Mission.

Se estima que entre el 70 y el 80 por ciento de la población cristiana ha huido de Siria, en particular de las grandes ciudades donde la lucha ha sido más intensa. Más de un millón de refugiados, tanto cristianos como musulmanes, han huido de la guerra civil y entran en los países vecinos de Jordania, Turquía, Irak, Líbano y Egipto. La mayoría de los refugiados, unos 335.000, han buscado refugio en Jordania.

Christian Aid Mission apoya a varios ministerios del Medio Oriente proveyendo ayudas de emergencia y asistencia espiritual, tanto a las familias sirias que permanecen en su país de origen como los refugiados que se han trasladado a otros países.

Las historias que llegan del interior de Siria indican condiciones de vida extremadamente duras y peligrosas para todos. Hay pocos empleos. La infraestructura está en ruinas. Muchos han sido decapitados. Las niñas son violadas y asesinadas. Los precios del gas y la comida son diez veces más caros que hace dos años.

Pero, según el líder del ministerio, la situación es aún más peligrosa para los cristianos, porque enfrentan persecución de ambos lados del conflicto, como al-Qaeda, los disidentes del ejército sirio, un grupo musulmán llamado Victoria, y otras facciones.

300 iglesias en los alrededores de Siria han sido dañadas o destruidas. Antes de la revolución Siria era una nación secular y los cristianos disfrutaban de un cierto grado de libertad de culto en sus iglesias.

La mayoría de los cristianos siguen favoreciendo al presidente Bashar al-Assad. La protección jurídica que les brinda el gobierno actual se desvanecería si los rebeldes tomaran el poder.

A pesar de la situación precaria, Dios se está moviendo y están ocurriendo sutiles cambios. El gobierno sirio parece confiar en los cristianos y les permite hacer libremente la obra misionera y evangelizadora.

"Una de las razones es que los cristianos no son políticamente activos. Su objetivo es construir un reino de los cielos", explicó un portavoz de Christian Aid. "Ellos muestran el amor de Cristo de una manera tangible, cosa que no era posible antes de la guerra. Los cristianos ahora tienen oportunidades ilimitadas para ministrar en Damasco".

En todas partes, los niños son sometidos a las duras realidades de la guerra.

Los creyentes sirios que quedan ofrecen paquetes de comida, ropa, refugio, y el Nuevo Testamento a las personas que han sido desplazadas de sus hogares y trasladadas a otras comunidades. Estos actos de compasión les dan la oportunidad de compartir el evangelio.

"Ellos visitan los barrios musulmanes y ayudan a la gente tanto como pueden. Ahora evangelizan más que nunca porque el gobierno les ha dado la luz verde para hacerlo", compartió el líder del ministerio sirio. "Los musulmanes en estas áreas ya confían en los cristianos, porque estos son los que les ayudan y se quedan junto a ellos. Muchos musulmanes han experimentado el amor de Jesús y la fe cristiana”.

Debido a los ataques a los centros de culto cristiano, los cristianos han comenzado un movimiento intensivo de iglesias caseras. Este plan es más seguro para los musulmanes que se convierten al cristianismo, ya que no se los ven entrar a un edificio de la iglesia.

Como parte del movimiento, los creyentes en Damasco han sido desafiados a entregar al menos un Nuevo Testamento por día. Otros distribuyen Nuevos Testamentos a la gente en las calles y puerta a puerta. Actualmente 5.000 ejemplares están siendo transportados a la ciudad, con más envíos previstos para este año. El costo de un Nuevo Testamento es de US$ 5.

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