Noticias e Historias de las Misiones

A League of Her Own

24 de abril de 2013

La directora de 77 años de edad de la división de China de Christian Aid trae palabras de aliento y desafío para los contribuyentes de Taiwán.

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Esta escuela bíblica celebra la Pascua en 2011.

Ella sobrevivió la invasión japonesa de su ciudad natal durante la Segunda Guerra Mundial. Durante dos décadas tuvo que soportar el trabajo agotador y casi morir de inanición en una cárcel comunista. Y en agosto pasado su esposo y compañero de ministerio durante 45 años falleció. Estas pueden sonar como desgracias, pero no sienta pena por Dorothy Sun. Ella es una mujer con una misión.

Como codirectora de la división de China de Christian Aid durante los últimos 26 años, Dorothy ha sido una fuerza indomable. Una "Mu Bao Dao Shiang De Ren", como dirían en su país natal.

Ella acaba de regresar de una gira de conferencias de cuatro semanas en Taiwán, donde dio las gracias a los contribuyentes de Christian Aid por su apoyo a los ministerios en China. Su apretada agenda sería agotadora para cualquier persona, y mucho más para una viuda de 77 años de edad.

"Me llamaban 'anciana enérgica’", dijo Dorothy, quien recibió una cálida bienvenida cuando hizo presentaciones en decenas de iglesias. "Me dijeron, 'Estamos contentos de que hayas vuelto. Tú eres nuestra madre espiritual’”.

Con sede en Taiwan, la Asociación Evangelística Cristiana China y su red de iglesias han trabajado con Christian Aid durante 15 años. Muchas de estas congregaciones consideran a Dorothy y Freddie Sun una extensión de la familia de su iglesia, y están acostumbradas a la peregrinación anual de la pareja a Taiwán y China continental.

Cuando el trabajo de Freddie en la Tierra terminó, Dorothy sintió que un viaje más era fundamental para garantizar a los contribuyentes que los proyectos de Christian Aid de apoyo a China no sólo continúan, sino que prosperan.

Compartiendo la visión

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Christian Aid trabaja con los ministerios estudiantiles en China.

Los Suns se unieron a Christian Aid en 1987 y trabajaron incansablemente para establecer la división de China. Su deseo era entrenar a los líderes de casas culto, que a su vez podrían enseñar y discipular a otros creyentes en sus comunidades.

Desde entonces Dios ha bendecido abundantemente sus esfuerzos, ya que Christian Aid ha ayudado a 155 institutos bíblicos y centros de formación misionera en todas las provincias de China. Algunas escuelas tenían la intención de operar a corto plazo, pero más de 50 de ellas siguen produciendo una fuente de pastores y maestros valientes que están dispuestos a compartir el evangelio a pesar de la persecución constante.

Estos centros de aprendizaje han equipado y animado a más de 50.000 misioneros chinos y líderes de iglesias.

Dorothy agradeció a los cristianos taiwaneses por su generosidad, y les animó a seguir orando fervientemente por sus hermanos y hermanas perseguidos en China continental.

"Les recordé que somos el mismo pueblo. Nuestras diferencias son de carácter político entre el gobierno libre de Taiwan y el gobierno comunista de China ", explicó ella. "Como cristianos, somos uno en Dios, las mismas tradiciones. Y como cristianos, debemos tener la misma unidad no sólo con las personas que viven en China, sino con los creyentes de todo el mundo”.

Cuando el continente cayó bajo los comunistas en 1949, el líder depuesto Chiang Kai-shek huyó a Taiwán y re-estableció su gobierno nacionalista chino. Más tarde futuros líderes contribuyeron a la democratización, y el rápido crecimiento económico marcó el comienzo de la gran prosperidad que persiste hasta hoy.

Con esa libertad, Dorothy dijo que Dios le dio a Taiwan la responsabilidad de ser un faro de luz para El. El budismo aún es dominante en el país, especialmente en el sur. Muchos taiwaneses también se aferran al culto a los ancestros y al ocultismo, que son parte de sus religiones populares tradicionales.

"¿Por qué Dios ha bendecido a esta isla? Yo creo que Él quiere que Taiwan se convierta en un centro de evangelización", dijo en mensajes a congregaciones representando varias denominaciones cristianas. "Él quiere que seamos fuertes, pero seguimos adorando a los ídolos. Tenemos que volver a Jehová Dios, que nos ama y nos ha protegido”.

Dorothy también compartió su visión con hombres de negocios y académicos de alto nivel en lugares seculares. Habló en un edificio del gobierno en la capital y visitó un grupo de estudiantes cristianos en la Universidad de Taipei. Ella habló en reuniones de estudio bíblico en edificios de oficinas durante la hora del almuerzo, e hizo entrevistas por radio que se transmiten a los oyentes de todo el país.

También visitó las prisiones, donde dio palabras especiales de aliento a los reclusos. Ella se identifica con estos presos de una manera profundamente personal porque ella ha estado en similares, pero incuestionablemente peores circunstancias.

Quebrada para bendecir

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El número de creyentes en China está aumentando.

Las dificultades definen gran parte de la primera mitad de la vida de Dorothy. Ell nació en 1936 en la ciudad de Tianjin, situada al noreste de China. Un año más tarde esa región del país fue invadida por las fuerzas japonesas. Su reinado de terror continuó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

"Yo tenía nueve años cuando Japón se rindió, y después de eso disfrutamos un gobierno democrático en China. Se respetaban los derechos humanos, gozábamos de libertad, y libertad religiosa. Nuestro presidente y la primera dama eran cristianos", recordó Dorothy. "Vivimos cuatro años en una tierra libre. Luego llegó el comunismo y todo se arruinó."

El padre de Dorothy, un creyente fuerte, fundó un periódico cristiano y una organización misionera. Los comunistas finalmente se enteraron de su fe y lo acusaron de ser un espía de los Estados Unidos.

Dorothy, que en ese entonces tenía 22 años, estaba en la escuela de medicina estudiando odontología cuando la policía se le acercó con una petición especial. Querían que Dorothy implicara a su padre en actividades contrarrevolucionarias. También le pidieron que renunciara a su creencia en Dios.

Ella se negó.

Las autoridades respondieron acusándola de crímenes contra el gobierno. Aunque nunca fue condenada oficialmente, Dorothy fue enviada a un campo de trabajo. Eso fue 1960.

Durante seis años se vio obligada a hacer trabajo pesado durante 12 horas al día, seis días a la semana. Dorothy sufrió palizas y casi inanición. Su comida, si acaso podía comer, consistía en cáscaras de semillas de girasol molidas y cáscaras de cebollas, de frutas y de verduras.

No es sorprendente que el trabajo duro afectara negativamente su salud. Hasta el día de hoy sufre una trombosis venosa profunda en las piernas y dolor de espalda.

Después de su liberación del campo de prisioneros, durante los siguientes 14 años fue asignada a una cárcel. Durante ese tiempo Dorothy disfrutó una libertad limitada como una presa en libertad condicional. Ella permanecía en la cárcel desde 7 am hasta 7 pm, pero se le permitía pasar las noches en la casa de su madre. También podía ir a casa los domingos.

El trabajo arduo continuó, sin embargo, esta vez en una fábrica de piezas de hierro situada en frente de la cárcel. Día tras día, Dorothy cargaba cajas de bisagras de puertas y ventanas que pesaban más de 50 libras.

"Cada día debíamos mover cajas de madera grandes muy pesadas y apilarlas muy alto. Debíamos sostener la caja y trepar para colocarla arriba correctamente", recordó. "Si se nos caía la caja accidentalmente, ésta nos rompería los pies. Dios escuchó mis oraciones y no se produjo ningún accidente ni se cometió ningún error”.

Pero Dios brindo a Dorothy confort durante la tormenta. En 1967 conoció y se casó con un cristiano chino llamado Freddie, también comprometido a servir al Señor sin importar el costo.

Después de solo un año y medio de casados, Freddie fue arrestado y puesto en un campo de trabajo diferente por sus actividades religiosas. Ya embarazada, el trabajo pesado que Dorothy debió realizar en la prisión le causó un aborto involuntario.

En lo que pareció un accidente desafortunado, en 1971 Freddie se rompió un pie en el campo donde trabajaba, y fue incapaz de hacer el trabajo pesado. Las autoridades lo enviaron a casa durante tres meses.

Durante este tiempo Dorothy quedó embarazada de gemelos. Dios les había dado un regalo extra para mitigar la pérdida de su primer hijo.

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En 2009 los Sun visitaron esta comunidad alejada de la montaña.

"Incluso las guardias de la prisión estaban celosas cuando di a luz a dos niños", dijo. "Nosotros los llamamos José y Daniel, como los dos hombres en la Biblia que sirvieron bajo reyes gentiles, pero adoraban al verdadero Dios."

Freddie fue liberado de la prisión en 1978 y regresó a su trabajo previo en la Academia de Ciencias. Dorothy fue liberada dos años más tarde.

A través de su trabajo como editora de publicaciones de la Organización Mundial de la Salud en Beijing, en 1984 una puerta divina se abrió para Dorothy, ya que pudo trasladarse a los Estados Unidos. Después de una posición temporaria de un año, se suponía que debía regresar a China. Ella buscó la ayuda del Departamento de Inmigración EE.UU. y se le permitió quedarse. Dios había provisto un camino.

Pero las tribulaciones para su familia no habían terminado del todo. Freddie y los niños debieron quedarse en China. Agregando a sus problemas, ella perdió la visión en su ojo derecho debido al glaucoma.

La angustia de la separación rivalizaba con las torturas que sufrió durante sus primeros años de prisión. Cinco largos años pasaron antes de que pudieran reunirse y comenzar juntos una nueva vida en los Estados Unidos.

Cuando el fundador de Christian Aid, el Dr. Bob Finley, escuchó el testimonio notable de Dorothy, la invitó a iniciar una división en Christian Aid para el ministerio en China. Esta fue una oferta que ella no pudo rechazar.

Desde 1990, cada año los Sun han hecho un viaje misionero a Taiwán y China para animar a los creyentes y ver el trabajo de primera mano. Esta fue la primera primavera que Dorothy viajó sin su querido Freddie, y tal vez la última, ya que ella planea retirarse el año próximo. Eso hizo que este viaje fuera aún más preciado.

Dorothy planea quedarse con Christian Aid como voluntaria y asesora.

"Freddie ya terminó su carrera, pero aún estoy corriendo la mía. Mientras yo viva, voy a estar involucrada con Christian Aid y voy a trabajar para el reino de Dios", dijo.

"Nadie me puede impedir servir al Señor. Le serviré hasta mi último aliento".

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