Noticias e Historias de las Misiones

El Gran Escape

07 de mayo de 2013

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Los cristianos perseguidos no son los únicos norcoreanos que arriesgan sus vidas para intentar escapar a la vecina China. La escasez de alimentos, los bajos salarios y la subida de los precios impulsa a personas de todos los niveles de la sociedad a buscar una vida mejor para ellos y sus hijos. Algunos de los afortunados están encontrando ayuda y esperanza a través de un ministerio asistido por Christian Aid Mission.

Decenas de miles de norcoreanos han huido a China desde la hambruna de la década de 1990, y miles continúan desertando cada año. A la crisis alimentaria corriente se suman las inundaciones estacionales, como las del verano pasado que inundaron las tierras de cultivo. Muchos dicen que el principal problema es el gobierno de Corea del Norte, cuyas políticas y la mala administración de los recursos han empeorado la situación.

Un contacto de un ministerio norcoreano que se comunica regularmente con el personal de Christian Aid apoya ese mismo punto de vista. En base a estos informes, un portavoz de Christian Aid concluye:

"Va más allá de toda explicación que un gobierno intencionadamente permita que un porcentaje importante de su pueblo se muera de hambre, cuando el país podría alimentar a su propia gente si lo deseara. La mayoría vive al borde de la inanición durante toda su vida, comiendo lo que puede recoger de la naturaleza que le rodea."

"Y las condiciones en los campos de trabajo son mucho peores", dice. "Frente al hambre constante y los maltratos de un gobierno inhumano, las personas desesperadas harán cualquier cosa para buscar alimento y libertad."

Los que cruzan la frontera son gente común, como abuelas y profesionales. Algunos planean ir a China el tiempo suficiente como para conseguir un buen trabajo, ahorrar dinero, y luego regresar a sus familias. Con lo difícil que es salir de Corea del Norte, muchos refugiados descubren que volver a entrar en el país sin ser detectado es tan difícil como salir.

Las autoridades de Corea del Norte consideran que es un delito político que sus ciudadanos salgan del país, incluso por razones de supervivencia, sin la autorización del Estado. El gobierno chino tampoco es comprensivo con su situación, y trata a los refugiados como inmigrantes económicos ilegales.

La policía de la frontera china y los espías del gobierno norcoreano trabajan juntos para detener a los desertores. Si son detectados, los refugiados son repatriados a la fuerza a Corea del Norte, donde enfrentan duros castigos.

Tras el interrogatorio, los detenidos que no son considerados políticamente peligrosos son enviados a campos de trabajos forzados en Corea del Norte durante un máximo de tres años. Las penas más crueles son impuestas a los funcionarios públicos jubilados o al personal militar, considerados personas "políticamente sensibles". Ellos son enviados a campos de prisioneros políticos, o ejecutados.

Las mismas penas se aplican a los refugiados que se convierten al cristianismo, o para los norcoreanos que entran en contacto con grupos religiosos durante su estancia en China.

La guerra espiritual es muy fuerte en esta parte del mundo, y el pueblo de Dios se está levantando en contra de obstáculos aparentemente insuperables para difundir el amor de Jesucristo. Uno de estos canales para el evangelio es un ministerio de fundación de iglesias subterráneo que opera en Corea del Norte y China.

Con la ayuda enviada a través de Christian Aid, el ministerio entrena y apoya a los creyentes de Corea del Norte. Un aspecto importante de su trabajo consiste en alcanzar a los norcoreanos que han huido a través de la frontera con China.

Obreros misioneros comparten las buenas nuevas con los refugiados y los discipulan. A los que regresan con éxito a Corea del Norte se les anima a alcanzar a otros con el evangelio y comenzar iglesias en casas. A menudo, estos creyentes son entrenados en un oficio y se les da una pequeña cantidad de dinero para que inicien sus propios negocios. Eso les da una buena base desde donde ministrar y organizar una iglesia casera subterránea.

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Yunhee Chung*, una mujer de 63 años de edad, de la provincia de Kangwon, es uno de los varios residentes de Corea del Norte que los misioneros del ministerio encontraron recientemente en China.

"Mi hijo mayor se fue nuestra casa en 1998 para evitar el hambre. Después de que mi marido muriera joven, yo también dejé mi ciudad natal y hui a China con mis otros dos hijos ", recordó Chung. " En Xian conocí a unos misioneros y creí en Cristo. Estudié la Biblia para ser una mejor cristiana."

"En 2002 mis dos hijos fueron a la provincia de Shandong para trabajar y fueron arrestados por la policía china, repatriados a Corea del Norte, y nunca los volví a ver", dijo. "Más tarde me enteré de que ambos habían muerto en la cárcel."

Seis años más tarde Yunhee también fue arrestada y repatriada a Corea del Norte, donde fue encarcelada. Más tarde se enfermó gravemente. Las autoridades penitenciarias no querían verla morir en la cárcel, por lo que liberaron a la mujer de edad para que muriera en su casa. Por la gracia de Dios, ella se recuperó de su enfermedad y no murió.

Yunhee extraña a sus hijos. Ahora quiere confiar solamente en Dios y en el poder de Jesucristo para cambiar los corazones. Ella desea iniciar un pequeño restaurante en su ciudad natal como un medio para difundir el mensaje del evangelio.

Incluso los refugiados que encuentran refugio en China viven precariamente y son vulnerables a toda clase de explotación. Debido a su situación ilegal les es difícil conseguir trabajo. La mayoría acaba trabajando en las industrias de servicios. Otros recurren a la mendicidad.

Junsik Suh*es un médico de Hamheung City. Dr. Suh estaba cansado de ver la mirada de hambre en los ojos de su esposa, su hijo de 13 años de edad, y su madre. Cruzó a China para ganar más dinero para poder alimentar a su familia. Después de 40 días en China, todavía no había podido encontrar un buen empleo.

La oportunidad llegó cuando el Dr. Suh conoció a uno de los misioneros del ministerio, quien le presentó a otros cristianos. Ellos le proporcionaron alimento y refugio y oraron con él. ¡Él estaba tan agradecido de conocer gente que se preocupaba!

La vida en el mundo exterior ha sido un choque cultural para el Dr. Suh. Todo lo que él ha conocido ha sido la propaganda del gobierno de su país. Le habían dicho que Corea del Norte era el país más próspero, con las personas más avanzadas del mundo.

"Debido a su adoctrinamiento en Corea del Norte, Dr. Suh siempre trata de adaptar todo a la ideología Juche de su líder, Kim Il-sung. Él cree que todos los fundamentos de la vida residen en esa ideología", afirmó el contacto de Corea del Norte. "El habla acerca del liderazgo revolucionario y de su líder, y siente que esa es la solución para todos los problemas."

Al igual que el Dr. Suh y Yunhee Chung, cada mes los refugiados reciben asistencia espiritual y/o material a través del ministerio. El centro de formación en China ha sido particularmente fructífero. En los últimos cinco años el equipo ha entrenado y enviado a 176 ciudadanos norcoreanos de regreso a sus hogares como creyentes. Ellos planean trabajar con 40 más este año.

"En última instancia, la única verdadera libertad para el pueblo de Corea del Norte proviene de la Palabra de Dios. Aunque bienvenidos, los esfuerzos del gobierno no pueden dar a la gente de Corea del Norte la verdadera libertad que necesitan ", comentó el portavoz de Christian Aid. "Por eso estamos ayudando a un ministerio que está evangelizando, discipulando y fundando de iglesias en Corea del Norte."

"Sabemos que hoy en día muchos miles se encuentran en campos de trabajos forzados y muchos otros están al borde de la inanición. Decenas de miles de personas están en campos de trabajo forzado debido a su fe en Cristo. Aunque no puedo derrocar personalmente al horrible gobierno de Corea del Norte, puedo hacer la única cosa que va a llevar la libertad a aquellos que están sufriendo, y ésta consiste en hacer todo lo posible por llevar la luz de Cristo a ellos", dijo.

Pedidos de oración:

  • Que el Dr. Suh aprenda la verdad acerca del Señor, y conozca el amor y la redención de la única persona que puede salvarlo: Jesucristo.
  • Que Yunhee Chung pueda abrir un restaurante en Corea del Norte a través de la financiación del ministerio cristiano y que comparta su fe con otros.
  • Por la protección de los miembros del equipo que operan el centro de formación en China.
  • Por fuerza y valor para los creyentes de Corea del Norte que enfrentan peligros y la persecución constante.
  • Que se resuelva la crisis alimentaria de larga duración y que todos los norcoreanos conozcan el verdadero Pan de Vida.

*Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de estas personas

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