Noticias e Historias de las Misiones

Llevando ayuda a los refugiados en el valle de Bekaa

21 de junio 2013

Por Steve Van Valkenburg, Director de la Division del Medio Oriente

Campo de refugiados sirios en el valle de Bekaa en el este de Líbano

La descripción de los refugiados sirios que vemos en los medios de comunicación y las imágenes de sus condiciones de vida son exactas. Los refugiados en el Valle de la Bekaa en el Líbano viven en carpas improvisadas erigidas junto a las carreteras donde sea que encuentren un espacio vacío. La mayoría de los refugiados son niños de 16 años o menos. Hay pocos hombres adultos. Conocí a un hombre que se encontraba en un estado de estupor, mirando al vacío. Él describió cómo su granja en Siria fue destruida. La granja producía una variedad de cultivos y él poseía muchos animales, pero ahora todo está destruido. Este hombre todavía está confundido, semanas después de llegar en el Líbano.

¿Están los refugiados en el Valle de Bekaa muriendo de hambre? No. Ellos pueden encontrar comida si buscan bien. Muchas agencias están haciendo lo que pueden. La razón para enviar fondos a los ministerios autóctonos ayudados por Christian Aid es que los refugiados necesitan algo más que una limosna. Necesitan que alguien les preste una atención personalizada y los escuche. Ellos necesitan a alguien que les ayude con sus problemas. Necesitan a alguien que ore por ellos y les hable acerca de un Dios que se preocupa y les ama. Aunque los refugiados son en su mayoría musulmanes, nunca he oído hablar de un refugiado que se haya opuesto a que un cristiano ore por ellos en el nombre de Jesús, o que se haya negado a escuchar el Evangelio o para que alguien les lea la Biblia.

El ministerio de niños ofrece diversión y compañerismo en un ambiente seguro.

Un refugiado puede estar en una hilera y recibir una bolsa de comida y una marca de tinta en su dedo. Esa comida llenará su estómago, pero ese tipo de experiencia estéril no suplirá sus necesidades emocionales y espirituales. Es sorprendente la cantidad de refugiados que, aunque musulmanes, prefieren recibir ayuda de los cristianos en lugar de fuentes seculares. Cuando un ministerio cristiano indígena tiene fondos para repartir bolsas de alimentos, es el boleto para la satisfacción de las necesidades emocionales y espirituales de los refugiados.

Los refugiados tienen otras necesidades además de alimentos, tales como necesidades físicas. Es muy valioso que un ministerio tenga fondos para pagar por el tratamiento médico o la extracción de un diente o una receta. Los cristianos que pueden satisfacer ese tipo de necesidades especiales reciben innumerables muestras de agradecimiento.

Otra crisis que se mueve como un glaciar gigante y amenazador es la falta de educación de los niños. Líbano debería proporcionar la educación, pero no hay manera de que pueda hacerlo, aunque algunos niños están en la escuela. Costaría mucho para construir escuelas, comprar libros y materiales, contratar maestros, etc. para la multitud de niños refugiados. Un ministerio está llevando a cabo un plan para utilizar a maestros refugiados para que vayan de carpa en carpa enseñando a los niños. Este plan es mucho menos costoso que la educación tradicional, pero igual se necesitan fondos. Además de los profesores, los misioneros indígenas también circulan a través de los campos, enseñando historias de la Biblia y compartiendo las buenas noticias.

Con el fin de llegar a los niños y rodearlos de amor, un ministerio organiza fiestas de cumpleaños en todas las áreas para los niños que cumplen años durante ese mes. Los globos, los regalos y la comida proveen un momento de diversión, pero los títeres también comparten historias de la Biblia y el Evangelio. Estas fiestas de cumpleaños dan a los misioneros la oportunidad de demostrar mucho amor a los niños. Después de ver a sus familiares asesinados, dejar atrás sus hogares, oír las bombas toda la noche, y tal vez incluso sufrir una pérdida permanente de audición a causa de las explosiones, el cariño de los misioneros y la nueva comprensión de que hay un Padre que ama a estos niños sin padres es la mejor noticia que han escuchado en mucho tiempo.

Un niño refugiado en Beirut

Los misioneros autóctonos tienen diferentes estrategias para ayudar a los refugiados sirios en Beirut y otras ciudades en el Líbano. Estos refugiados tienen necesidades diferentes de las de los que viven en el Valle de Bekaa. Los misioneros apoyados por Christian Aid tienen otras maneras de servir a los refugiados en Jordania e Irak. Una cosa es cierta, los refugiados sirios se han convertido en el foco de todos los ministerios cristianos en estos países. Y eso nos lleva a un pedido de oración: Ore por los misioneros autóctonos que enfrentan necesidades urgentes durante todo el día, siete días a la semana. Uno de ellos me dijo que comienza a las 7:00 cada mañana y sirve a los refugiados hasta las 10:30 cada noche. Él no ha tenido un día libre desde que los refugiados comenzaron a llegar. ¿No deberían los misioneros reservar un tiempo libre para ellos mismos? Al ver la gran cantidad de necesidades urgentes delante de ellos todo el tiempo, les es difícil hacer eso. Pero podemos orar por ellos. Necesitan el poder del Espíritu Santo para presentar a Cristo a la gran cantidad de refugiados que los rodean constantemente.

  • Paquetes de comida (US$ 65 c/u) para alimentar a una familia durante una semana.
  • Fiestas de cumpleaños mensuales para los niños refugiados (US$ 500 por evento). Las madres y hermanos también asisten a las celebraciones.
  • Programa de Educación (US$ 120 por estudiante por un año) para proporcionar materiales de instrucción y pagar a los profesores.
  • Asistencia médica (US$ 100 por día por cada misionero), incluyendo el tratamiento médico, la extracción de dientes, y las recetas para los refugiados
  • Nuevos Testamentos (US$ 3.50 c/u)
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