Noticias e Historias de las Misiones

Christian Aid da la Bienvenida al nuevo Director de la División de África

26 de junio 2013

Cuando Gary Darcus subió a un avión con destino a Kenia en 2003, la frase "viajero experto" no formaba parte de su vocabulario cotidiano. El había dejado una carrera exitosa como gerente de un restaurante para aceptar un puesto en una organización que apoya a las misiones autóctonas. Volar a solas para África requiere una medida extra de fe para alguien que nunca se aventuró fuera de América del Norte.

Ese viaje de tres semanas a Kenia, Tanzania y Uganda le rompería el corazón y lo prepararía para una vida más allá de lo que nunca se había imaginado.

El recuerda: "Yo estaba totalmente abrumado. He visto a Dios hacer cosas milagrosas. He visto la necesidad desesperada de que el evangelio sea compartido y de que las necesidades sociales y humanitarias sean cubiertas". "Cuando llegó el momento de salir de África, me sentí destrozado por todo lo que había visto, la oscuridad, los estragos del pecado, el sufrimiento de la gente."

Durante la última década Darcus atravesó el continente en numerosas ocasiones, visitando 25 países. No tardó mucho tiempo en desarrollar un cálido afecto por el pueblo y la tierra. Se hizo amigo de los aldeanos que viven en la selva en chozas con techos paja. Las cebras han corrido a su lado a todo galope. E Kilimanjaro nevado lo ha llenado de asombro por la belleza de la obra de Dios.

Ahora Darcus lleva su liderazgo y visión por un nuevo camino al asumir el rol de Director de la División de África de Christian Aid Mission. Este cargo fue ocupado anteriormente por 20 años por Rae Burnett, quien renunció en febrero para lanzar su propio ministerio.

Como él bien sabe, el continente enfrenta una miríada de desafíos. La inmensa pobreza, la corrupción gubernamental, el SIDA, la malnutrición y el hambre aparecen a menudo en los titulares internacionales. La persecución de los cristianos y la afluencia de grupos terroristas se añaden a los males.

Se estima que en África residen 3.500 grupos de personas, y sin embargo, algunos de estos grupos todavía no han escuchado el nombre de Jesucristo. Hay alrededor de 2.100 lenguas y dialectos diferentes. Más de la mitad de la población tiene 15 años de edad o menos.

"África es un continente con personas que aún están en desarrollo, tratando de encontrarse a sí mismas", explicó Darcus. "Ser capaz de ayudarles a escuchar el evangelio por primera vez, poder ayudar a otros que han oído el evangelio a escuchar con más claridad, y tal vez que sean capaces de leerlo en su propio idioma, ese es el tipo de las cosas importantes para mí".

Christian Aid actualmente asiste a ministerios autóctonos de más de 20 países africanos. Estos ministerios proveen entrenamiento para líderes cristianos, fundan iglesias entre los grupos de personas no alcanzadas, y ayudan a orfanatos donde los niños abandonados o huérfanos pueden recibir apoyo emocional y físico en un ambiente centrado en Cristo.

Darcus desearía alentar a estos ministerios para que colaboren en el desarrollo de proyectos de generación de ingresos y conseguir el apoyo de patrocinadores para poner en marcha sus esfuerzos. Estos proyectos, que incluyen la producción de cultivos, la artesanía y las clínicas médicas, ofrecen a los misioneros medios de apoyo cuando se reubican en los pueblos a los que están alcanzando con el evangelio, y también ayudan a los creyentes pobres a mantenerse a sí mismos y a la obra del Señor. Cuando los grupos se vuelvan más autosuficientes, Christian Aid podría "graduarlos" e invertir en nuevos ministerios.

"El apóstol Pablo fue un fabricante de tiendas. Mientras ministró para glorificar a Dios, también trabajó con sus propias manos", dijo Darcus. "¿Cómo podrían los ministerios hacer estas dos cosas? Eso es una carga en mi corazón. Esperemos que sea capaz de fomentar eso entre los ministerios de África".

No hay duda de ello, a Gary Darcus le agrada un buen desafío. De hecho, él está acostumbrado a superar obstáculos, literalmente. El octavo de nueve hermanos y el hijo de un predicador, él siempre estuvo tratando de averiguar dónde encajar. Cansado de vivir a la sombra de dos hermanos mayores que eran jugadores de baloncesto de un equipo de la escuela, el adolescente frustrado encontró su nicho en el equipo de atletismo.

Durante sus últimos años en la escuela secundaria, Darcus se convirtió en un campeón de carreras de obstáculos, ocupando el tercer lugar en la nación en la categoría de 110 metros. Él ganó los más altos honores y recibió una beca de atletismo de la Universidad de Tennessee. Su rendimiento superior continúo en el nivel universitario, lo que le ganó el 11º puesto en el mundo. Sufrió lesiones que frustraron sus sueños de representar a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 1976 y 1980, pero él se niega a concentrarse en lo que podía haber sido.

"Un año más tarde fui ordenado al ministerio", dijo. "Todos esos años buscando el propósito de Dios para mi vida, no sabiendo si Él se preocupaba por mí, y Él me reveló lo que hace.

"Ahora trabajo con los misioneros autóctonos para ayudarles a cumplir con el llamado de Dios. No queremos sofocar las habilidades de nuestros hermanos y hermanas de África. Queremos que ellos se dan cuenta de los dones que Dios les ha dado”.

Darcus conoció a su esposa, Krista, mientras asistía a la Universidad de Tennessee. La pareja tiene tres hijos adultos: Happy, Joanna y Stephen.

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