Noticias e Historias de las Misiones

Ayudando a Caminar en Uruguay

10 de julio de 2013

La mayoría de nosotros no pensamos en la importancia de muletas, sillas de ruedas u otros dispositivos de movilidad, hasta que los necesitamos. Joaquín López ciertamente no pensaba en esas cosas. Era un niño enérgico de 11 años de edad que disfrutaba de deportes y actividades al aire libre.

El estaba nadando en un lago cerca de Canelones, Uruguay, cuando pisó un objeto filoso y se cortó el pie. La herida no era grave, así que la cubrió y siguió caminando.

Sin embargo, más tarde, cuando Joaquín regresó a su casa, el dolor empeoró. Al día siguiente desarrolló una fiebre alta y empezó a sufrir convulsiones. Profundamente alarmada, su familia lo llevó a un hospital en la ciudad capital de Montevideo.

La herida se había infectado y Joaquín necesitaba una cirugía de emergencia en su pie. "Yo tenía mucho de dolor y estaba llorando", dijo. "Me acordé de mi maestro de escuela dominical que me dijo que pidiera a Dios por todo lo que necesitara. Así que le pedí a Dios que me ayude, a pesar de que no sabía cómo orar. "

La pierna de Joaquín mejoró, pero cuando fue dado de alta del hospital tuvo otra necesidad de oración, porque su familia no podía comprar muletas para él.

Fue entonces cuando un ministerio apoyado por Chistian Aid llamado Ejército Bíblico de Uruguay (Bible Army of Uruguay) intervino para ayudar. Con sede en Montevideo, la organización evangelística proporciona equipos médicos a las familias y comparte la buena noticia del Gran Médico, Jesucristo, a los necesitados.

Ejército Bíblico de Uruguay proporcionó muletas gratis para Joaquín. El personal también oró con su familia y le entregó una Biblia.

Conmovida por su amabilidad, la madre de Joaquín comenzó a asistir a la iglesia para aprender más acerca de Dios. También llevó al hermano de Joaquín. Cuando se recuperó, Joaquín se unió a ellos. Él no había asistido a la escuela dominical desde que su abuela lo llevó, unos meses antes del accidente.

Conmovida por su amabilidad, la madre de Joaquín comenzó a asistir a la iglesia para aprender más acerca de Dios. También llevó al hermano de Joaquín. Cuando se recuperó, Joaquín se unió a ellos. Él no había asistido a la escuela dominical desde que su abuela lo llevó, unos meses antes del accidente.

Desde sus comienzos en 1949, el Ejército Bíblico de Uruguay (BAU) ha ayudado a innumerables personas de todas las edades a recuperar algo de movilidad a través de una variedad de aparatos médicos como sillas de ruedas, andadores, muletas, bastones y prótesis. Además ofrecen audífonos, gafas y camas ortopédicas. Todos los artículos se ofrecen gratuitamente a las personas con necesidades especiales.

El ministerio desea demostrar que todos, independientemente de su discapacidad, son hijos de Dios valiosos que pueden ser usados para su gloria.

Ismael Giménez entiende muy bien lo que significa luchar con limitaciones y sentimientos de baja autoestima. El fundador del Ejército Bíblico de Uruguay fue atacado por poliomielitis cuando tenía nueve meses de edad, y sus piernas quedaron horriblemente retorcidas.

Los médicos pensaban que iba a morir, y muchas veces Giménez casi deseó que tuvieran razón. La enfermedad hizo que su infancia fuera miserable. Su familia no contaba con los recursos para comprar una silla de ruedas, por lo que la única manera de moverse era arrastrarse con las manos o ser transportado.

Cuando tenía 9 años Giménez se puso de pie por primera vez gracias a un conjunto de muletas de madera diseñadas por su padre. Sin embargo, Giménez se preocupaba porque no podía ser un "chico normal".

Pero Dios tenía grandes planes para el joven. A los 14 años, solo y amargado por su aflicción, Giménez asistió a una reunión cristiana en una carpa con el único propósito de ridiculizar al evangelista y a los adoradores. En su lugar fue conmovido por el mensaje y recibió a Cristo como su Salvador.

Ese fue el comienzo. Después de entregar su vida al Señor tuvo sueños extraños. En un sueño se vio predicando el evangelio a un grupo grande de personas de todos los rincones del Uruguay. Conociendo sus limitaciones físicas, la idea de ser un predicador le pareció ridícula.

Los cristianos que habían dirigido la reunión en la carpa permanecieron en contacto con Giménez y buscaron ayuda médica para él. Durante los próximos años sufrió cuatro operaciones dolorosas que consistieron en romper los huesos de sus piernas y enderezarlos.

A la edad de 21 años finalmente fue capaz de pararse sin ayuda. El mayor logro, que una vez consideró imposible, sucedió poco después, cuando aprendió a caminar.

El ministerio de Giménez comenzó cuando Dios proveyó una camioneta para que pudiera viajar por todo el país para predicar. Otros hombres y mujeres se unieron a él, y en 1949 nació el Ejército Bíblico de Uruguay. La visión se había cumplido.

Hoy el ministerio tiene un alcance multifacético. Además de distribuir ayudas médicas y ropa para los necesitados, ofrece alojamiento temporal gratuito a familias que necesitan un lugar para quedarse en la ciudad durante sus visitas a parientes en el hospital. Debido a la falta de atención médica adecuada en las zonas rurales, muchos uruguayos viajan a la capital para recibir tratamiento. Algunas de estas familias no pueden permitirse el lujo de alojarse en un hotel.

El año pasado el centro hospedó a más de 40 familias. Muchos de los que buscan alojamiento temporal son no creyentes, así que los trabajadores del ministerio tienen la oportunidad de compartir el evangelio con ellos. Diez personas recibieron a Jesús como Salvador.

Durante los últimos 30 años, los contribuyentes de Christian Aid han prestado apoyo a los obreros del evangelio y ayudado a BAU a suministrar la Palabra de Dios a personas e iglesias. En el alojamiento temporal del ministerio se colocan Biblias en todas las habitaciones, y los huéspedes pueden llevar a su casa esas Biblias en forma gratuita. Cuando las personas recogen los equipos médicos, también se les entrega una Biblia.

Una anciana llamada Nora recientemente visitó el centro con la esperanza de obtener una cama ortopédica para su hermano enfermo. Después de una cirugía de espalda, no podía dormir y su salud se estaba deteriorando.

Nora admitió que era reacia a pedir ayuda a lo que llamaba "algunas de esas personas religiosas”, hasta que vio a los trabajadores demostrar una preocupación genuina por el sufrimiento de su hermano.

"Ellos están llenos de amor a Dios y al prójimo", dijo Nora. "Nos dieron la cama especial y otros artículos que mi hermano necesita que han mejorado su calidad de vida.

Lo admirable es que hacen este trabajo de una manera muy humilde. Realmente ellos viven a la altura de su lema 'En el nombre de Cristo y para Cristo' ", dijo. "Esto ha abierto mi corazón a Dios."

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