Noticias e Historias de las Misiones

Desplazados pero no abandonados

el 26 de julio de 2013

Los refugiados de Irán y Afganistán se han asentado en la ciudad de Amasya

Los ciudadanos de Turquía lo han visto antes. Primero, el estallido de la guerra que trae el terror a uno de sus vecinos del Medio Oriente. A continuación, la ola inevitable de refugiados desesperados llamando a sus puertas para recibir santuario.

Desde el comienzo de la guerra civil en Siria hace dos años, más de 400.000 refugiados han entrado en Turquía, ejerciendo una gran presión sobre los recursos ya limitados de la nación.

Los que residen cerca de la frontera no están contentos con esta ola de recién llegados. Se quejan de que los refugiados elevan el precio de los alimentos y de las viviendas en alquiler. A veces deben competir por los mismos trabajos de baja remuneración, pero muy necesarios.

Si los turcos parecen tener poca paciencia, tienen alguna justificación. Lo que agrava el problema es el medio millón de personas desplazadas que han vivido dentro de sus fronteras durante los últimos 20 años debido a la guerra en sus países de origen. Turquía experimentó una gran inmigración de iraquíes entre 1988 y 1991 debido a la guerra entre Irán e Irak y la Guerra del Golfo.

Los refugiados de Irán, Afganistán y Palestina también han acudido a Turquía. La ola de sirios cansados de la guerra aumentan los sentimientos de resentimiento, mientras los funcionarios buscan una solución que beneficie a todos.

Una de las estrategias consiste en la creación de campamentos de refugiados, y la asignación de lugares específicos donde ellos pueden vivir. Muchas familias no desean vivir en los campamentos y buscan cualquier tipo de vivienda en las comunidades cercanas. Recientemente el gobierno comenzó a colocar refugiados en las ciudades de Samsun, Sinop, Ordu y en la costa del Mar Negro.

Sin embargo, no todo el mundo trata a los refugiados con desdén. Consciente de la enorme necesidad, Misión Pontus agradece la oportunidad de llegar con el amor de Jesucristo a los que no tienen hogar y son rechazados. Christian Aid apoya sus esfuerzos para satisfacer las necesidades físicas y para compartir el mensaje del evangelio.

Sólo en Samsun se espera que lleguen 5.000 refugiados. Esto le da al ministerio un gran grupo de personas y familias a las que servir.

En el pasado el gobierno puso a algunos de los refugiados iraníes y afganos en Amasya, a una hora en automóvil desde Samsun. Esa zona ya no tiene capacidad para más personas. Misión Pontus tuvo un alcance efectivo entre los refugiados que viven allí, y éstos ayudaron al ministerio a fundar una iglesia.

El impacto ha tenido un largo alcance.

El ministerio coloca tratados evangelísticos y Nuevos Testamentos sobre puestos en las calles.

Azad es un refugiado de Irán. Misión Pontus le presentó el Evangelio mientras vivía en Amasya. Él recibió a Cristo y creció en su fe. Más tarde condujo al Señor a dos iraquíes que ahora están ministrando a una comunidad de refugiados de Iraq e Irán.

Cuando Azad emigró a Oklahoma llevó su pasión por el evangelismo a su nuevo hogar. Dondequiera que viva, Turquía, Estados Unidos, o en cualquier otro lugar, su deseo es que otros puedan conocer a Cristo. Dios abrió una puerta y Azad está emocionado de estar sirviendo en un ministerio a iraníes en los Estados Unidos.

Otro refugiado, Hafez, de Afganistán, fue llevado a Cristo por los trabajadores de la Misión Pontus. Finalmente emigró a Berlín, Alemania, donde tiene un excelente ministerio.

Además de la asistencia a los refugiados, Misión Pontus ha tenido un alcance muy eficaz entre los estudiantes extranjeros. Algunos estudiantes regresan a sus países de origen como embajadores de Cristo y se son muy activos en el ministerio local.

Farzin, un estudiante universitario de Irán, es una de las personas que están ayudando este verano a alcanzar a los refugiados sirios. El año pasado un obrero evangélico del ministerio lo condujo al Señor.

Como Misión Pontus ya ha evangelizado y discipulado a refugiados de Siria, Irak, Irán, Afganistán y Palestina, ahora tiene personal que puede llegar a todos los refugiados que llegan a Turquía.

Los refugiados necesitan de todo, desde alimentos, ropa y medicinas a la asistencia con los gastos del alquiler. Muchos de los desplazados son mujeres y niños que no tienen medios para valerse por sí mismos.

Entre los artículos prácticos más necesarios son leche para bebés (US$ 22.50 por día o US$ 675 al mes para 30 bebés), alimentos para bebés (US$ 3700), y pañales (US$ 2.060 por mes).

El verano no durará para siempre, y el inicio de las temperaturas más frías hacia el final del año hará más difícil la supervivencia. Mantas (US$ 32 c/u) y calentadores (US$ 70) estarán en alta demanda.

El evangelismo uno por uno ha sido eficaz.

También se necesitan materiales evangelísticos, incluyendo Nuevos Testamentos (US$ 2.50 c/u) escritos en árabe y farsi, DVDs (US$ 6) y panfletos cristianos (US$ 2.50 c/u), escritos específicamente para un público musulmán.

Los refugiados tienen poco dinero para el autobús para ir la iglesia. Pontus Misión desearía comprar una furgoneta (nueva por US$ 35.000 o usada por US$ 25.000 - 30.000). El vehículo permitirá que el ministerio recoja a los refugiados y los lleve a las reuniones de la iglesia.

"Misión Pontus es un ministerio fructífero", dijo Stephen Van Valkenburg, Director la división de Medio Oriente de Christian Aid. "Están llegando a musulmanes turcos, estudiantes universitarios, estudiantes extranjeros, prisioneros y refugiados. Ahora que estos refugiados están siendo asignados a Samsun, es una buena oportunidad para que el ministerio los alcance con el evangelio”.

Email this page Print this page
SC: WEBCAMSP