Noticias e Historias de las Misiones

Construyendo un Cimiento Firme

1 de agosto de 2013

“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante: 48 Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña”. (Lucas 6: 47-48 RVR)

El ministerio de Pierre supervisa 11 escuelas y lleva a cabo clases de Escuela Bíblica de Vacaciones para introducir a los niños a la Palabra de Dios.

Benjamin Pierre fue testigo de algunos de los peores sufrimientos humanos imaginables cuando hace tres años un terremoto de grado 7 de magnitud sacudió su amada isla. La vida nunca ha sido un sendero de rosas para los haitianos, y el desastre magnificó su miseria y pobreza aparentemente insuperable.

Pero eso no es a lo que este siervo incondicional de Dios se quiere dedicar. Él prefiere hablar acerca de los cambios positivos que ha observado en su país. Sin aspavientos o estridencias, él está liderando en silencio un avivamiento para construir un nuevo Haití, uno cuya base esté firmemente enraizada en Jesucristo.

"El país estaba muy conmovido. La mayoría de las personas perdieron sus hogares. Había gente muerta en las calles ", dijo Pierre. "Pero después del terremoto vimos algo más, algo extraordinario."

En más de 30 años de ministerio a los niños y fundación de iglesias, Pierre nunca había visto un cambio de corazón en su pueblo. El estima que unos 89.000 haitianos han aceptado a Cristo desde 2010.

"Más gente que nunca dio su vida a Cristo. Las iglesias están creciendo. Cuando oyen la Palabra de Dios, muchos que antes practicaban el vudú están viniendo a Jesús ", él dijo.

Un sentido mayor de urgencia

Cuarenta segundos de puro terror. Eso fue lo que duró el temblor, pero ese fue sólo el comienzo de la pesadilla de Pierre y 3,5 millones de haitianos afectados directamente por el terremoto en la tarde del 12 de enero de 2010.

Pierre viajaba en un taxi por las calles de Delmas, fuera de la ciudad capital, cuando comenzó el temblor violento. El observó impotente cómo los edificios se derrumbaban prácticamente encima de él. El automóvil de delante del taxi fue aplastado por pedazos de cemento, al igual que el auto detrás de él. No había ninguna vía de escape.

Cuando los temblores peores cesaron, Pierre logró salir del taxi y se arrastró a través de la maraña de escombros y cuerpos sin vida. Su ropa tenia manchas de sangre de los heridos y fallecidos que rozó. Desesperado por encontrar a su esposa e hijos, oró por su seguridad y siguió su camino hasta que llegó a su casa.

Lo que vio fue tranquilizador. La casa estaba dañada, pero aún en pie.

Su esposa, Adeline, no estaba en el interior, sin embargo, y pasarían horas antes de que él supiera que ella estaba a salvo en otro lugar en la ciudad. Sus hijos también estaban a salvo. La noticia devastadora llegó más tarde cuando los Pierres supieron que perdieron a 30 miembros de su familia extendida.

Una de sus iglesias también fue destruida en el tumulto, pero durante esa hora de la tarde no había nadie en el interior. Con más necesidades urgentes que nunca, la visión de Pierre para alcanzar su nación con el evangelio adquirió un sentido de urgencia.

Christian Aid Mission se enteró de su ministerio, Tabernáculo Evangélico de Alabanza (Evangelical Tabernacle of Praise), y comenzó a asociarse con él para enviar ayuda de emergencia a Haití. Los contribuyentes respondieron generosamente enviando apoyo para alimentación y ropa que se distribuyó en una carpa en Port-au-Prince.

Como parte de los esfuerzos de recuperación, Christian Aid también ayudó a reconstruir la iglesia y suministró un vehículo para proporcionar transporte para el ministerio en las montañas.

Con lo peor de la catástrofe detrás de ellos, Pierre ha vuelto a enfocar su atención en la educación cristiana como un medio para traer vida nueva y esperanza a la gente de Haití. La preparación de futuros líderes en el comercio, el gobierno, al igual que el ministerio, comienza en los corazones y las mentes de los ciudadanos más jóvenes de la nación.

Dando raíces y alas a la próxima generación

Una comida de arroz y frijoles.

Mucho antes del terremoto, la vista de niños abandonados e indigentes que vagaban por las calles era común. Pierre y su esposa se preocupaban de que estos jóvenes no recibieran una educación y no tendrían ninguna oportunidad de escapar de la pobreza en la edad adulta.

Ellos buscaron la ayuda del Señor y El los guio a abrir una escuela primaria en la ciudad de Petit-Goave, ubicada a 42 kilómetros de Port-au-Prince. Eso fue en 1982. Más de 30 años después, los primeros estudiantes ahora sirven a sus comunidades como maestros, policías, médicos y abogados. Uno de ellos es pastor de una iglesia en Petit-Goave.

Desde entonces ellos han establecido más de diez escuelas a las que hoy asisten 1.114 niños.

Los edificios escolares están lejos de ser atractivos. En una aldea en la montaña la estructura es un conjunto primitivo de listones de madera que atraen unos pocos rayos de luz y una ligera brisa. A primera vista, parece más un granero que un salón de clases.

Ninguna de las 11 escuelas, incluyendo las que están en los distritos urbanos, tiene agua corriente. Las escuelas rurales carecen de electricidad. No es de extrañar, ya que los maestros reciben poco o ningún salario. Ellos se quedan de todos modos, ya que consideran que su trabajo con los niños es una inversión importante para el futuro de la nación.

Pierre pide una matrícula anual de US$ 5 por estudiante. Lamentablemente, los padres suelen pagar uno o dos dólares o, a veces, nada en absoluto.

Para cubrir los gastos, Pierre complementa sus ingresos mediante la enseñanza de clases de inglés y español en las escuelas secundarias.

A veces las víctimas más jóvenes de un desastre son pasadas por alto, y Pierre está decidido a que esto no les suceda a los niños de Haití. Durante varios años, él y su esposa operaron un orfanato en un pueblo para unos 50 niños y niñas. Ese número aumentó a 81 después del terremoto.

Debido a la falta de espacio, una organización le ayudó a construir una vivienda de cuatro habitaciones para 32 de los niños.

A pesar de los escasos recursos que muchas veces salen de su propio bolsillo, Pierre también tiene un programa de fin de semana de alimentación para niños cuyas familias todavía están tratando de recuperarse financieramente y emocionalmente después del terremoto. Los sábados su comida consiste en arroz y frijoles con un poco de carne y jugo. Los domingos los niños comen bocadillos, galletas y jugo. Ellos también reciben alimento espiritual, ya que escuchan historias de la Biblia y cantan canciones de alabanza.

"Nuestro ministerio comienza con los niños, dándoles una comprensión de quién es Jesús y lo mucho que los ama. Debido a esto, estamos viendo a más jóvenes que adultos venir a Cristo ", dijo Pierre.

Formando Líderes Cristianos

Cuando los primeros escolares aprendieron acerca de Jesús en 1982, con entusiasmo compartieron el mensaje del evangelio con sus padres. Algunos de esos padres finalmente recibieron a Cristo y comenzaron a reunirse para la oración y el estudio bíblico. Su comunión informal se convirtió en una iglesia.

Pierre ha fundado 12 iglesias. Además, supervisa otras 19 que están bajo su jurisdicción, porque él tiene un registro oficial del gobierno. Cuatro de estas iglesias comenzaron después del terremoto, cuando muchas personas rechazaron el vudú y entregaron sus vidas a Cristo.

Se necesitan pastores para dirigir estas iglesias, pero el entrenamiento en un seminario no es fácilmente disponible y mucho menos accesible. También los nuevos convertidos necesitan discipulado. Para hacer frente a estas necesidades, durante los últimos cinco años Pierre ha abierto tres escuelas de la Biblia en las diversas regiones del país.

Este semestre hay 12 alumnos en la escuela de Port-au-Prince, 22 en Petit-Goave, y 42 en Pignon, en el norte.

Preparándose para el bautismo en una playa de Haití.

Durante un programa de 30 meses se ofrecen diez cursos. La cuota es de $ 5 por curso (US$ 50). Un centro de formación bíblica de los Estados Unidos envía a Pierre el plan de estudios y los materiales de clase de forma gratuita. Él y otros tres instructores enseñan las clases.

Algunos de los alumnos pastores son graduados de las escuelas primarias de Pierre. Los estudiantes de la Biblia viajan dos veces por semana a una iglesia donde se llevan a cabo las clases. Durante ese tiempo duermen en la iglesia o en la casa de Pierre. Como el establecimiento es pequeño, a Pierre le gustaría comprar tierra y construir un centro de entrenamiento más adecuado.

Los planes futuros para el ministerio incluyen una escuela de formación profesional para jóvenes y adultos con cursos de mecánica, carpintería y artesanías, y una clínica para atender las necesidades médicas básicas de los pobladores rurales.

Actualmente Pierre opera una "clínica móvil" con un vehículo donado por Christian Aid. El lleva un médico voluntario durante las visitas a sus iglesias, satisfaciendo las necesidades prácticas como parte de su acercamiento a la comunidad.

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