Noticias e Historias de las Misiones

Rescatando a los niños de Nepal de la explotación

15 de agosto 2013

Hemos escuchado las historias y son reales.

Padres nepalíes bien intencionados pero engañados entregan a sus hijas o hijos a extraños con facilidad de palabra que les prometen un pago y una vida mejor para los niños. Un adolescente fugitivo huye del abuso en el hogar y cae en las garras de un depredador oportunista. Niños de la calle hambrientos son seducidos con cuencos de arroz y se ven obligados a realizar trabajos forzados en las minas o fábricas del sur de Asia.

Estas son las víctimas inocentes cuyos "crímenes" son las circunstancias de la vida en que nacieron, pobreza, desesperación, abandono, falta de vivienda. Sin la conciencia de los peligros que los rodean, se convierten en un blanco fácil de la explotación.

Las niñas pobres de las aldeas de Nepal están en riesgo de explotación.

El tráfico de niños es una industria de miles de millones de dólares en Nepal. Cada año, entre 7.000 y 10.000 niñas nepalesas son llevadas a través de la frontera con la India y vendidas en contra de su voluntad para ejercer la prostitución. Otras son vendidas en el comercio sexual del Medio Oriente o del Sudeste de Asia. Algunas de las niñas sólo tienen nueve años de edad.

Los proxenetas se aprovechan de las familias nepalíes incautas, prometiendo llevar a sus hijas a una gran ciudad o incluso a otro país donde puedan recibir un buen salario por trabajo en el servicio doméstico. En algunos casos, un hombre visita un pueblo y se presenta como un exitoso hombre de negocios en busca de una esposa. Halagados y en necesidad de dinero, los padres de una adolescente atractiva pueden ver esta oferta como una que no pueden rechazar.

Los niños tampoco están a salvo. También son vendidos a redes de prostitución o colocados en circos donde trabajan largas horas por escaso salario. Ellos son atraídos por la perspectiva deslumbrante de actuar delante de multitudes, de ganar un salario regular y recibir una educación. Algunas familias han vendido a sus hijos a traficantes de circo por 1.000 rupias (13 dólares de EE.UU.).

Cuando estos jóvenes descubren la realidad de su situación, ya es demasiado tarde. Lejos de su hogar y sin recursos, no tienen a nadie a quien pedir ayuda. Lamentablemente, muchos padres nunca oyen de sus hijos otra vez.

Encontrando coraje para sanar

"El Señor me puso una carga por estos niños vulnerables y sus familias", dijo una misionera que dirige un ministerio de rescate de niñas en Nepal. "Deseo advertirles de los peligros. Al mismo tiempo, veo su necesidad de esperanza y lo desesperado de su medio ambiente”.

El tráfico de niñas fue un problema tan grande en su propia ciudad de Hetauda que esta creyente compasiva decidió hacer algo al respecto. Junto con su esposo y un asistente, 14 años atrás organizó un programa para educar a los pobladores acerca de las tácticas que los traficantes utilizan para atrapar a los niños. Otras mujeres se unieron a su equipo y recibieron capacitación para instruir a más grupos de personas.

La Película de Concientización educa a los jóvenes de Nepal acerca de las tácticas engañosas de los traficantes.

A través de la Película de Concientización del ministerio, más de 8.000 niñas nepalíes han aprendido las tácticas astutas de los que podrían causarles daño. Equipos cristianos van de pueblo en pueblo mostrando la película, alentando a los residentes a denunciar actividades sospechosas, y enseñando a los pobladores a proteger a sus hijas. Lo más importante, los obreros traen las buenas nuevas del Salvador que puede restaurar sus vidas rotas.

"Si no hubiera sido creyente, yo misma podría haber sido inducida a la prostitución. Agradezco a Dios que me salvó de un destino tan miserable, y luego decidió que yo trabajara en medio de mi pueblo ", dijo la líder del ministerio. "Mi visión es no sólo advertir, educar, alimentar o dar refugio, sino también compartir el evangelio con ellas".

"Si no hubiera sido creyente, yo misma podría haber sido inducida a la prostitución. Agradezco a Dios que me salvó de un destino tan miserable, y luego decidió que yo trabajara en medio de mi pueblo ", dijo la líder del ministerio. "Mi visión es no sólo advertir, educar, alimentar o dar refugio, sino también compartir el evangelio con ellas".

En 2011, gracias a los contribuyentes de Christian Aid, el Ministerio pudo comprar una instalación para utilizarla como casa de seguridad. En este momento 10 chicas viven en esa residencia.

Por desgracia, las chicas han tenido problemas este verano con jóvenes que hicieron comentarios ofensivos y arrojaron piedras pequeñas en el dormitorio. Uno de ellos incluso se subió al techo. El ministerio desea que construir un muro más alto, más seguro para proteger a las ocupantes.

Cuando las jóvenes son rescatadas de meses, incluso años, de abuso, necesitan una mano amiga para reanudar la "vida normal". El ajuste emocional se vuelve más difícil cuando algunas tratan de regresar a su hogar sólo para enfrentar el rechazo de sus familias. Muchas de ellas son ignorantes y carecen de habilidades laborales.

El ministerio ofrece un programa de formación profesional que prepara a estas mujeres para el empleo en la costura, el tejido y la fabricación de joyas. También reciben asesoramiento y participan en estudios bíblicos.

La primavera pasada 35 niñas y mujeres, todas víctimas de violencia doméstica o de tráfico, participaron en el programa de asesoramiento. Seis de ellas entregaron sus corazones al Señor.

La historia de Minu

Estas jóvenes están encontrando una nueva esperanza a través del programa de rehabilitación del ministerio.

Una de las niñas que el ministerio recientemente rescató de una vida de abusos y violencia tiene ocho años de edad, y se llama Minu.

Minu proviene de una zona montañosa remota en Nepal. Nunca experimentó el amor de una madre y un padre. Minu no tiene memoria de su madre, que murió cuando ella tenía apenas dos meses de edad. Su padre supersticioso creyó que la niña fue responsable por la muerte de su esposa. Desesperado por deshacerse de ella, ofreció su única vaca a cualquiera en el pueblo que se llevara al bebé.

La pareja que "adoptó" a Minu la trató más como a una esclava que una hija. Cuando tuvo edad suficiente para ayudar con las tareas, Minu se vio obligada a entrar en el bosque en las horas tempranas de la mañana para recoger leña. Ella fue abusada mental y físicamente.

Una miembro de la familia temió por la seguridad de Minu, sobre todo porque el marido era un gran bebedor. Ella buscó la ayuda de alguien que pudiera sacar a la niña de un ambiente tan destructivo. Un hombre de un pueblo vecino le habló de una casa de seguridad para niñas maltratadas y abandonadas, y ella le pidió al ministerio que viniera a rescatar a Minu.

"Su estado general era muy pobre y sucio", dijo la líder del ministerio. "Ella tenía piojos y le di un buen baño y le limpié el cabello."

Las otras chicas del refugio han tratado de ayudar a que Minu se sienta bienvenida. Después de todo, ella ahora es parte de una familia amorosa.

"Ella perdió todo en su vida, incluyendo sus padres y su amor", dijo la líder. "Ahora podemos darle el amor de Dios, el amor de nuestra familia y la atención de sus necesidades básicas."

Pedidos de oración:

  • Que la Película de Concientización eduque a miles de familias nepalíes más acerca de los peligros de los traficantes y salve a muchas niñas de una vida de degradación y miseria.
  • Por el programa de formación profesional para ofrecer a las jóvenes la confianza y las herramientas que necesitan para reconstruir sus vidas y su rehabilitación. Oren especialmente para que encuentren su propio valor en Cristo y experimenten su amor incondicional.
  • Por los US$ 1150 necesarios para construir un muro alrededor de la casa de seguridad del ministerio.
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