Noticias e Historias de las Misiones

La difícil situación de los refugiados sirios se extiende a Grecia

10 de octubre de 2013

Grecia se ha convertido en una puerta de entrada a Europa para más de 20,000 refugiados sirios que han entrado por sus fronteras en los últimos tres años.

Son las 11 de la noche un martes y el teléfono de Elías está sonando.

"Hola. ¿Hablo con Elías? Siento llamarle tan tarde, pero alguien me dio su número y necesitamos ayuda".

Hay una pausa antes de que el hombre haga su petición. “Llegamos a Grecia hace una semana. Mi esposa está embarazada y su fecha de parto fue ayer. ¿Dónde la puedo llevar?"

Elías llama a un amigo y hace arreglos para que alguien recoja a la pareja y los lleve al consultorio de un médico al día siguiente para que la mujer pueda ser examinada.

Apenas tiene tiempo de colgar el teléfono cuando este suena de nuevo.

“Hola, ¿Es usted Elías? Acabo de llegar de Holanda. Mi hermano entró de contrabando a Grecia. Su barco se hundió con 30 personas a bordo. Dieciséis fueron rescatados vivos. Dos se perdieron en el mar. Doce han muertos y piensan que sus cuerpos todavía están en la isla de Kos, a la espera de ser identificados. ¿Puede ayudarme a ir allí?”

Elías le asegura al hombre afligido que hará lo que pueda. Hace un llamado a un amigo, un sacerdote ortodoxo sirio que ahora vive en Grecia. El sacerdote ha pasado los últimos meses tratando de hacer que la vida de los refugiados que cruzan su camino sea un poco más soportable.

Lo mismo ha hecho Elías. Desde el comienzo de la guerra en Siria hace más de dos años, él y su esposa Voula han dedicado su tiempo libre a ayudar a los refugiados en Grecia. Elías ha dictado clases de la Biblia y ha ayudado a servir comidas calientes. Viendo la inmensa necesidad lo llevó a profundizar su participación.

Movido por la compasión, él renunció a su trabajo como electricista en la primavera para entrar en el ministerio de tiempo completo con los refugiados. Es una decisión de la que no se ha arrepentido.

“Cada vez más sirios estaban pidiendo ayuda práctica e instrucciones sobre sus decisiones", dijo. “Nuestro primer fruto fue cuando algunos se convirtieron, otros vinieron a la iglesia, y otros fueron bautizados. Algunas personas recibieron ayuda legal o ayuda para encontrar trabajo.”

“Comencé a preguntarme si había llegado el momento de dar más de mi tiempo al Señor. Cuando tomamos este paso de fe y comenzamos a invertir más tiempo en la coordinación de las agencias y a reunirme con la gente, la respuesta vino de inmediato", dijo él.

Misioneros del ministerio entregan colchones a una familia necesitada.

“En los últimos dos meses hemos prestado asistencia a más de 200 personas”.

Pero Elías no desea atención o elogios. De hecho, él será la primera persona que le dirá cómo trabajar con los refugiados de Siria y luchar contra la miríada de problemas se ha convertido tanto en una angustia como en un dolor de cabeza.

Asistir a sus necesidades es una tarea consumidora y sin fin. Él no puede borrar sus experiencias horrorosas de guerra. Tampoco puede devolver la vida a sus seres queridos. A veces lo único que puede hacer es escuchar sus historias y orar con ellos.

La Puerta a Europa

Aunque la mayoría de los sirios cansados de la guerra han buscado refugio en otros lugares del Medio Oriente, decenas de miles de personas ven a Europa como su tierra prometida. Entrando a través de Turquía, cruzan el río Evros, o atraviesan el mar Egeo en Grecia, con la esperanza de emigrar hacia el norte a lugares como Alemania o Escandinavia.

Por lo general son familias de clase media que pueden darse el lujo de pagar a los contrabandistas para que los ayuden a entrar ilegalmente en suelo griego. Las tarifas varían, según los informes, desde unos pocos miles a más de US$ 10,000.

A bordo de botes sobrecargados en medio de la noche, los refugiados experimentan un viaje terrible y a veces mortal. Cientos se han ahogado cuando sus trasbordadores volcaron. La situación es igualmente peligrosa para los que cruzan el rio Evros en botes inflables.

Los que llegan a salvo a la costa pueden recibir una recepción brutal. A pesar de que las acusaciones han sido negadas, grupos de derechos humanos reportan casos en que los guardacostas griegos remolcaron los barcos por la fuerza de vuelta al mar y hacia Turquía.

Más de 150 refugiados en una reunión mensual de compañerismo.

Por desgracia, la vida no es más fácil para los refugiados que logran entrar al país. Sin documentación legal, son detenidos por la policía y puestos en campos de detención abarrotados. La mayoría son puestos en libertad al cabo de unos meses. Menos del tres por ciento alguna vez obtienen asilo.

Más desconcertante es el aumento de los ataques contra los refugiados sirios y otros inmigrantes ilegales. Según la oficina del Defensor del Pueblo griego, un organismo de control independiente, en 2012 hubo 253 incidentes de este tipo. Las autoridades atribuyen la violencia a los partidarios de la lucha contra la inmigración, el partido neo -nazi conocido como Golden Dawn.

Pero el resentimiento hacia la presencia siria también se extiende a la corriente principal de la sociedad griega. Agobiados por el colapso de la economía de su país, lo último que quieren los griegos es extranjeros que compitan con ellos por empleos y servicios sociales. Los refugiados, asediados, abandonados a su suerte, enfrentan una batalla cuesta arriba para buscar la ayuda que tanto necesitan.

Allí es donde el ministerio de Elías puede llenar el vacío.

Construyendo Puentes

La visión de Elías es servir como un puente que conecte a los refugiados con las agencias que les puedan proporcionar un lugar para vivir, educación, medicamentos, alimentos, asistencia jurídica, asesoramiento emocional, y otros elementos esenciales.

"Ellos necesitan a alguien que sea un puente para llevarlos a Jesús, un puente a la iglesia, un puente hacia el hospital, un puente a la estación de policía, a los abogados, a la consejería, un puente para la restauración de sus vidas" dijo Elías. "Ellos necesitan un lugar para ir donde puedan derramar sus preocupaciones y sus miedos, su ira y sus esperanzas".

En una ocasión ellos pudieron ayudar a un niño de 15 años de edad que había sido remitido a su ministerio. Sin familia, el joven sirio necesitaba apoyo emocional y financiero, mientras trataba de encontrar la manera de empezar una nueva vida en un país donde no conocía a nadie y ni siquiera podía hablar el idioma.

El ministerio encontró un alojamiento para el joven y le proporcionó alimentos y otros artículos necesarios. Él ahora está tomando clases de griego y asiste a la iglesia de Elías.

Compartir el evangelio con los refugiados es una prioridad importante. Sin embargo, el tiempo es limitado, porque muchos vienen a Grecia por poco tiempo hasta que encuentran arreglos más permanentes en el resto de Europa. La mayoría de las personas que Elías asiste permanecen en Gracia por un mes o menos.

Incluso durante este breve tiempo, la Palabra de Dios penetra en sus corazones y transforma sus vidas. Algunos se van con una nueva visión del cristianismo, mientras que otros reciben a Jesús como Salvador y están dispuestos a profundizar en las Escrituras. Dondequiera que los refugiados se establecen, los que optan por seguir a Cristo tienen un nuevo sentido de esperanza y paz con ellos.

Dos hombres, ambos musulmanes, recientemente oraron para recibir a Cristo y fueron bautizados. Uno de ellos ya se ha ido de Grecia, rumbo a un destino en un país escandinavo. El otro también tiene previsto trasladarse al norte de Europa.

Lo que el ministerio ve con mayor frecuencia, sin embargo, es mujeres con niños. Algunas están embarazadas o llevan a sus bebes en sus brazos. Por lo general, viajan con la familia extendida, y en los grupos puede haber media docena o más de jóvenes.

Voula ayuda a preparar comidas calientes para los huéspedes.

Debido a que son inmigrantes, los refugiados viven con el temor de ataques por parte de las bandas neo-nazis, pero tampoco confían en la policía. Algunos tienen miedo de aventurarse fuera de sus hogares.

En esos casos, los misioneros con el ministerio de Elías van a ellos, les entregan una bolsa de comida o los acompañan personalmente a las agencias de servicios sociales.

"Es muy importante ser respetuoso en la manera en que ofrecemos asistencia. Ellos han perdido todo, pero se aferran a su dignidad”, explicó Elías. "A pesar de que hay algunos organismos públicos que ofrecen servicios, los sirios no los usan o se mantienen aislados debido a la falta de conocimiento o el temor. Así que tan pronto como tienen el número de teléfono de una persona de su confianza, creen que este número es la respuesta para todo”.

El ministerio está buscando apoyo para satisfacer una variedad de necesidades prácticas de los refugiados sirios en Grecia. Además de proporcionar alimentos básicos, vivienda, y atención médica, los misioneros organizan el transporte para las visitas al médico, asuntos legales y de negocios. Hay planes para organizar comidas de compañerismo una o dos veces al mes. También les gustaría comprar más Biblias y materiales de discipulado para las familias de refugiados.

Se necesita apoyo misionero, y Elías está considerando la posibilidad de tomar algunos trabajos como electricista para mantener a su familia. También pide oración por más intérpretes, especialmente mujeres, que hablen árabe.

Verdaderamente los campos griegos están maduros para la cosecha espiritual, y las almas están colgando de un hilo.

"Aunque la guerra en Siria terminara hoy, sabemos que todavía miles de sirios dejarán su país y se trasladarán a Europa", dijo Elías. "Queremos llegar a tantos de ellos como podamos, ayudarlos a superar el trauma, proporcionarles formas prácticas de restauración, para que la transición de la guerra a su nueva vida sea tan fácil como sea posible, y ofrecernos como puentes a la fe, a la iglesia, y a las agencias que puedan satisfacer parte de sus necesidades. Nuestra visión es dejarlos con una marca de amor, relaciones y ayuda tal, que ellos confiarán sus vidas a Jesús para siempre".

Necesidades para el ministerio incluyen:

  • Nuevos Testamentos y folletos (US$ 5)
  • Distribución de alimentos para 25 familias (US$ 200 por semana) y preparación de 30 comidas caseras (US$ 120 por semana). Además, el ministerio tiene una comida de compañerismo mensual (US $550) al que asisten unas 150 personas.
  • Gastos legales para los refugiados (US$ 200)
  • Gastos médicos para los refugiados: visitas al médico (US$ 70), partos (US$ 1,700)
  • Gastos de viaje para los misioneros que ayudan a los refugiados en las fronteras griegas (US$ 1,000)
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