Noticias e Historias de las Misiones

Almacenando tesoros en el cielo

10 de octubre de 2013

“Más Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos.” (Hechos 3:6-7 RVR)

Quechua Evangelistic Outreach (Alcance Evangelístico Quechua) envía misioneros autóctonos a las aldeas aisladas del altiplano boliviano, donde fundan iglesias y discipulan a los creyentes.

Potosí, Bolivia. El famoso personaje literario Don Quijote llamó a la zona un lugar de "extraordinaria riqueza". Cuando los exploradores españoles descubrieron plata allí en la década de 1540, Potosí rápidamente ganó fama por tener el mayor filón del Nuevo Mundo. Los buscadores de tesoros acudieron a la Cordillera de los Andes, y la población de la ciudad minera aumentó a más de 200,000 personas. Durante los siguientes 200 años las flotas de barcos españoles transportaron el metal precioso a través del Istmo de Panamá y el Atlántico hasta Europa.

Incluso hoy en día se utiliza la frase española “vale un Potosí” para referirse a algo de gran valor.

Mientras el Cerro de Potosí todavía domina el paisaje, esta montaña sin árboles se ha convertido en una figura de leyenda. Sus riquezas ya se han agotado. Sólo un par de horas de viaje en automóvil desde la ciudad y los signos prosperidad desaparecen por completo. En esta zona no hay minas, y los indios quechua viven igual que sus antepasados lo hicieron hace siglos, ganándose la vida como productores de papa.

Pero en medio de la pobreza extrema, QEO tiene algo de valor, su propio "Potosí", para compartir con los pueblos indígenas que viven en asentamientos aislados en el altiplano.

Este ministerio apoyado por Christian Aid se centra en la evangelización y el entrenamiento de misioneros autóctonos, aquellos que hablan el idioma y conocer la cultura, para llevar la buena noticia de Jesucristo a esta gente de montaña, solitaria pero digna.

Christian Aid proporcionó un burro para este misionero.

Máximo es uno de los misioneros que sirven en las comunidades periféricas de Potosí. Él habla quechua y experimenta las mismas dificultades que los aldeanos que viven en pequeñas casas de adobe, sin agua corriente ni electricidad.

La idolatría sigue siendo una parte integral de las costumbres religiosas de los quechuas, que viven con el temor a sus dioses. Ellos creen para apaciguar a la Pachamama, el espíritu de la Madre Tierra, deben ofrecer sacrificios. El sacrificio puede ser un animal, como un conejillo de indias o una llama, o eventos festivos donde se derrama alcohol en el suelo para buena suerte. Ellos dicen que estos rituales son para prevenir enfermedades, accidentes u otras desgracias.

Recientemente Máximo compartió el evangelio con una mujer gravemente enferma llamada Juana. Su cuerpo estaba atormentado por el dolor y no podía levantarse de la cama. Sin dinero y sin servicios médicos disponibles, su familia pidió al hombre de Dios que la ayudara.

El misionero le explicó que no era necesario llevar a cabo una ceremonia de sacrificio a los dioses para ser sanada. El Dios del cielo ya había hecho el sacrificio supremo por ella a través de la muerte y resurrección de su Hijo, el Señor Jesucristo. Lo que necesitaba más que la sanidad física era el Salvador que podría redimirla de la esclavitud espiritual.

"Ella recibió a Jesús y yo oré por su salud", dijo Máximo. "Después de varias visitas y oración, su salud está mejorando y ahora está asistiendo a nuestra iglesia local. Ella es testigo a sus vecinos y familiares".

Eduardo sirve en el pueblo de Kalapaquiri, también situado en la región de Potosí. Acostumbrado a viajar a pie, el año pasado recibió un burro a través de fondos proporcionados por los contribuyentes de Christian Aid. Ahora el misionero puede visitar más ciudades y llevar a más personas a Cristo.

Él está muy entusiasmado con la cosecha espiritual que tiene lugar poco a poco en cada comunidad. Dos nuevas iglesias caseras han comenzado en una aldea, y cuatro asistentes comprometieron sus corazones para seguir a Jesús. Para fomentar el discipulado, Eduardo dirige estudios bíblicos dos veces por semana. Su congregación también organiza un día de ayuno, oración y adoración una vez al mes.

El ministerio también ofrece clases de costura para las mujeres quechuas.

Cada seis meses, equipos de misioneros que estudian en el instituto bíblico de Cochabamba viajan a las aldeas quechuas distantes para enseñar a los creyentes nativos. Durante los talleres de dos a tres días, los creyentes estudian las Escrituras en profundidad y discuten estrategias para fundar de iglesias y evangelizar. Después de tres años, los que terminan los cursos reciben certificados. Estos creyentes entonces están equipados con los conocimientos y las herramientas para ser también misioneros en los pueblos vecinos.

A diferencia de las minas de plata que trajeron notoriedad por un breve tiempo en la historia, los misioneros están ofreciendo tesoros de valor eterno para los quechuas de Potosí. Estos tesoros, los preciosos dones del perdón y la salvación a través de Jesucristo, nunca pueden ser eliminados ni empañados.

Gracias a las contribuciones enviadas a través de Christian Aid, en 2013 Quechua Evangelística Outreach:

  • Evangelizó en las regiones de Potosí y Corata, donde la gente tiene muchas necesidades espirituales. En el pueblo de Millija Inti Mayu, un grupo de vecinos invitó a un misionero para compartir el evangelio. Como resultado, 21 personas recibieron a Cristo.
  • Celebró 8 cruzadas evangelísticas donde 62 personas hicieron profesión de fe.
  • Proporcionó entrenamiento bíblico para líderes quechuas locales y misioneros.
  • Bautizó a nuevos creyentes.
  • Apoyó financieramente a los misioneros y sus familias.
  • Dictó clases de costura para las mujeres quechuas.
  • Compró y distribuyó ropa y calzados para los más pobres de los Andes.
  • Compró una motocicleta para el ministerio.
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